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Francisco nombra 21 nuevos cardenales y da un paso firme para extender su pontificado en la Iglesia

Estos eclesiásticos serán los encargados de elegir al nuevo pontíficife en un eventual cónclave.

El papa Francisco ha dado un nuevo paso hacia la consolidación de su legado al anunciar este domingo el nombramiento de 21 nuevos cardenales, un gesto que no solo apunta a la sucesión en un eventual cónclave, sino que refuerza significativamente la presencia de Sudamérica en la Curia Romana.

Entre los elegidos, cinco provienen de Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Brasil, lo que subraya la importancia que el pontífice ha dado a su región natal en su proyecto de descentralizar la Iglesia católica.

Ciudad del Vaticano. Foto: EFE.

El peso de los cardenales en la elección papal

Los cardenales, el más alto rango en la jerarquía eclesiástica después del papa, tienen la responsabilidad de elegir al sucesor del pontífice en un cónclave, siempre y cuando no superen los 80 años.

Actualmente, según los últimos datos de la Santa Sede, el Colegio Cardenalicio cuenta con 235 miembros, pero solo 122 de ellos serían elegibles para votar si mañana mismo se convocara un cónclave. Con este nuevo nombramiento, los cardenales electores designados por Francisco ascenderán a 112, consolidando su influencia en la futura elección de su sucesor.

CIUDAD DEL VATICANO. El antiguo trono de madera que según la tradición perteneció al apóstol san Pedro fue presentado este miércoles al papa Francisco, mientras se restaura el ábside de la basílica vaticana en el que la reliquia se encuentra normalmente. Foto: EFE.

Antes de este anuncio, los cardenales nombrados por Francisco ya constituían una abrumadora mayoría entre los electores: 92 en comparación con los 24 nombrados por Benedicto XVI y los 6 restantes de Juan Pablo II. Este décimo consistorio, programado para el 8 de diciembre, añade aún más peso a la visión reformadora del papa argentino.

Sudamérica gana protagonismo en el Vaticano

Una cuarta parte de los nuevos cardenales proviene de Sudamérica, una región que el papa Francisco ha buscado fortalecer desde el inicio de su pontificado. Los cinco nombrados son el arzobispo de Lima, Carlos Castillo Mattasoglio (74 años); el de Santiago de Chile, Fernando Natalio Chomali Garib (67); el arzobispo primado de Argentina, Vicente Bokalic Iglic (72); el ecuatoriano Gerardo Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil (69); y el brasileño Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre (64).

Foto: EFE.

Estos nombramientos refuerzan la influencia de Sudamérica en el Vaticano, elevando el número de cardenales electores de la región a 14, aunque algunos de estos purpurados pronto superarán los 80 años, como el venezolano Baltazar Enrique Porras.

Una Iglesia más joven y periférica

El resto de los nombramientos refleja la clara voluntad de Francisco de descentralizar la Iglesia y dar voz a las «periferias», es decir, a regiones más alejadas del tradicional centro de poder eclesiástico. Entre los nuevos cardenales se incluyen el arzobispo de Tokio, Tarcisius Isao Kikuchi; el arzobispo de Argel, Jean-Paul Vesco; el de Abiyán (Costa de Marfil), Ignace Bessi Dogbo; y el de Teherán, Dominique Joseph Mathieu.

Además, el papa ha apostado por nombres jóvenes, como el ucraniano Mykola Bychok, de solo 44 años, obispo de la eparquía de San Pedro y San Pablo en Melbourne, y otros como George Jacob Koovakad (51 años), organizador de los viajes pontificios, o el lituano Rolandas Makrickas (52).

El futuro de la Iglesia según Francisco

Este décimo consistorio del papa Francisco, que ha superado ya los nueve consistorios de Juan Pablo II, refuerza su visión de una Iglesia más inclusiva, joven y enfocada en las periferias. Aunque los europeos aún representan la mayoría en el Colegio Cardenalicio, con 49 electores, los nombramientos recientes están reequilibrando las fuerzas hacia otras regiones como Asia (21), África (16) y Sudamérica (14).

El papa Francisco, de 87 años, continúa dejando huella en la Iglesia, no solo con sus reformas pastorales, sino también con la selección de los futuros cardenales que eventualmente serán los encargados de elegir a su sucesor. De esta manera, el pontífice asegura que su legado y visión de una Iglesia más abierta y descentralizada se mantendrán vigentes más allá de su propio pontificado.