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Y, entonces, un año más, la marinera pasó lejos de Trujillo

Por segundo año consecutivo, el Concurso Nacional y Mundial del baile bandera del Perú se disputó en el Callao.

Había una vez, un evento que enorgullecía a Trujillo, un acontecimiento que movía al aparato económico de la ciudad, un suceso que marcaba la vida de los ciudadanos, una bulla que agitaba el orgullo, un atractivo que hinchaba el flujo de turistas; pero ya no está.

Trujillo fue capital de la marinera, sin embargo, desde hace dos años ya no lo es. Hay ausencias que incomodan o duelen, como los veranos llenos del sonido de las bandas de música, como la presencia de bailadores con sombreros de ala ancha por las calles, como el Coliseo Gran Chimú transformado en una meca, en un lugar para la consagración y elevación.

El Concurso Nacional y Mundial de la Marinera se desarrolla lejos de sus fronteras. Se marchó en el 2023, con la esperanza de que volvería pronto; pero no fue así.

Trujillo fue capital de la marinera, sin embargo, desde hace dos años ya no lo es. Hay ausencias que incomodan o duelen, como los veranos llenos del sonido de las bandas de música, como la presencia de bailadores con sombreros de ala ancha por las calles.

Este fin de semana, el último domingo de enero, se disputó la final del certamen versión 2024 en el Callao. Y en Trujillo parece que nadie se dio cuenta. “El amor es eterno hasta cuando dura”, escribió el poeta brasileño Vinicius de Moraes.

No estamos frente a un ordinario suceso que partió, sino ante un evento histórico y tradicional que urge recuperar.

Lejos están las bravuconadas del entonces alcalde Arturo Fernández Bazán, quien se enfrascó en una discusión con los directores del Club Libertad, organizadores del concurso, que catapultaron la despedida del evento.

Existe una regla universal: en toda discusión, conflicto o guerra ambas partes tienen responsabilidad. Aquí, entre pañuelos y sombreros, no fue la excepción.

Marinera: hay esperanza

Los directivos del Club Libertad han anunciado que el certamen regresa en el 2025 a Trujillo. Luego de saludar al nuevo alcalde, Mario Reyna, revelaron que “ahora sí” se puede trabajar y que el evento pega la vuelta.

Coliseo Chimú donde se desarrolla el concurso de Marinera.

Este adiós y este —inminente— regreso del Concurso Nacional y Mundial de la Marinera debe servir para corregir sus debilidades y potenciar sus fortalezas.

El campeonato de baile debe regresar con otro brillo, con otro traje, con otros compromisos. 

Todo acto traumático altera la historia. Para Trujillo fue un error que se marche la marinera y, como tal, los traspiés siempre son una oportunidad a fin de mejorar.

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”, escribió Henry Ford.

En esa línea, se necesita un concurso de marinera más inclusivo con la ciudad. El evento más parece un acontecimiento clasista y de foráneos, mas no de los vecinos.

Urge, entonces, actividades que involucren a más trujillanos con un evento que tiene todo el potencial de unir y confraternizar.

Esas acciones no deberían limitarse al centro histórico y sus alrededores, sino extenderse a los amplios y distantes espacios urbanos, donde es inaplazable desarrollar actividades para frenar la delincuencia.

La marinera es una poderosa herramienta para transformar a las personas.

Las entidades privadas tienen la obligación de involucrarse en la resolución de los problemas de su contexto o comunidad. A eso se le llama responsabilidad social.

Como la delincuencia agobia a los trujillanos, es oportuno, entonces, que el concurso de marinera, con todo su poder, aporte y se convierta en una herramienta para mitigar ese problema.

Se puede cambiar a la sociedad bailando.

Como la delincuencia agobia a los trujillanos, es oportuno, entonces, que el concurso de marinera, con todo su poder, aporte y se convierta en una herramienta para mitigar ese problema. Se puede cambiar a la sociedad bailando.

Por otro lado, este momento es también la oportunidad para que los organizadores —Club Libertad— sean más transparentes con todo lo que gira alrededor del concurso.

Es verdad, que, como vociferan, no cumplen con esta demanda porque son un organismo privado, que solo rinde cuenta a sus asociados.

Sin embargo, debido a que presentan al concurso como un suceso de la ciudad, que necesita del apoyo de todas de autoridades y vecinos, un brochazo de transparencia ayudará a engrandecer el evento.

Se viene el tiempo del regreso y hay que preparar la casa para el baile, pero en especial, el espíritu, porque César Vallejo tiene razón: “Ya va a venir el día, ponte el alma”.

César Clavijo Arraiza
César Clavijo Arraiza
Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona" y ahora está a punto de terminar un doctorado en comunicaciones.
César Clavijo Arraiza
César Clavijo Arraiza
Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona" y ahora está a punto de terminar un doctorado en comunicaciones.
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