En La Libertad, cuando llega la noche, muchos hogares miran con preocupación los grifos vacíos, preguntándose si mañana tendrán acceso al agua que necesitan.
La estadística es contundente: solo el 27.5 % de la población de la región cuenta con agua potable de manera continua, las 24 horas del día, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) al 2022, recopilados por la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú).
La realidad, sin embargo, va más allá de los números, afectando la salud, el bienestar y el desarrollo de miles de personas.
Una gestión fragmentada y deficiente
A pesar de que un buen porcentaje de la población de La Libertad tiene acceso a una red pública de agua, la calidad y continuidad del servicio son inadecuadas.
ComexPerú ha señalado que los problemas se originan, en gran medida, en el deficiente diseño de la política de descentralización.

Desde su implementación, la gestión de los servicios de agua y saneamiento fue delegada a los gobiernos locales, lo que ha generado una fragmentación del servicio, especialmente en áreas urbanas.
«En estas zonas, la interferencia política en la designación del personal clave ha afectado la eficacia de los prestadores de servicios de saneamiento (EPS), dejando a la población en manos de sistemas mal administrados», señala la institución en un comunicado de prensa.
A pesar de que un buen porcentaje de la población de La Libertad tiene acceso a una red pública de agua, la calidad y continuidad del servicio son inadecuadas.
ComexPerú es un gremio empresarial fundado en 1989 que promueve el comercio exterior y la inversión en Perú, con el objetivo de mejorar la competitividad y el crecimiento económico del país.
Además de su enfoque en políticas públicas, también impulsa el desarrollo social a través de iniciativas que mejoran el acceso a servicios básicos, como agua y saneamiento, y promueve reformas en infraestructura, educación y salud.
Agua: un problema nacional
A nivel nacional, los problemas con el acceso continuo al agua potable son igualmente alarmantes.

Según cifras del INEI, entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, solo el 59.9 % de la población del país tuvo acceso a este recurso esencial de manera ininterrumpida, lo que representa una disminución de 2.3 puntos porcentuales en comparación con el año anterior.
En las zonas rurales, el panorama es aún más crítico, con apenas un 57 % de la población urbana y un 73.2 % de la rural teniendo agua las 24 horas del día.
Impacto en la salud y el desarrollo
La falta de acceso continuo a agua potable tiene consecuencias directas en la salud pública.
Las familias que dependen de fuentes irregulares o de calidad dudosa enfrentan un mayor riesgo de enfermedades, mientras que las limitaciones en el acceso al agua impactan negativamente en la higiene personal, el saneamiento y la productividad de las personas.
Este déficit en un recurso tan básico pone de relieve la urgencia de tomar medidas más eficaces para mejorar el sistema.


