La selección de Trujillo fue, sin duda, uno de los equipos que dejó una huella imborrable en la primera edición del Festival Nacional U10 de básquet, organizado por la Federación Deportiva Peruana de Basketball.
Representando a la Liga Mixta de Basketball de Trujillo, el conjunto liberteño disputó cinco partidos durante las tres jornadas del certamen —celebradas el 27, 28 y 29 de julio en las sedes del Colegio Carlos Lisson Beingolea, en La Molina, y el Instituto Deportivo Dinastía, en San Borja— y firmó una participación sobresaliente que llamó la atención de rivales, organizadores y asistentes.
En la rama masculina, Trujillo integró la Serie A, considerada la de mayor exigencia, junto a Ayacucho, Amarilis, Huancayo, Chiclayo y Puno. Lejos de amedrentarse ante el nivel de sus oponentes, los pequeños jugadores trujillanos mostraron una madurez sorprendente para su categoría. Defensa ordenada, transiciones rápidas y una notable capacidad para leer las situaciones de juego fueron las señas de identidad de un equipo que trabajó como una unidad dentro de la cancha.

El plantel estuvo conformado por doce talentosos deportistas: Emiliano Facundo Paredes Morán, Juan Sebastián González Sagástegui, Samir Jordano Zafra Sánchez, Lucas Santiago Bravo Rodríguez, Ignacio Sánchez Cruzado, Franco Sebastián Centurión Bocanegra, Marcelo Urbina Palacios, Santiago Ludeña Llerena, Carlos Emiliano Che León Alcántara, Jorge Antonio Hernández Acevedo, Renato Sebastián Carré Solano y Alessandro Arapa Cruzado. Bajo la dirección del entrenador José Víctor Peláez Flores y con la delegación de Romy Maribel Morán Watanabe, el equipo supo combinar talento individual con un sólido trabajo colectivo.
La rama femenina tampoco fue ajena al buen momento del baloncesto trujillano. Las niñas, encuadradas también en la Serie A junto a Ayacucho, Chiclayo, Moyobamba, Huaral y Villa El Salvador, ofrecieron un rendimiento igualmente destacado, demostrando que el trabajo de base que se viene realizando en la región norteña está dando frutos en ambas categorías.
Básquet formativo
Pero más allá de los resultados —que en este torneo no se exhiben en un tablero electrónico sino que se registran en planillas internas, precisamente para preservar el espíritu formativo—, lo que realmente destacó de Trujillo fue su actitud.
En cada partido, los niños y niñas liberteños hicieron gala de los valores que la Federación busca promover: respeto absoluto por el rival, compañerismo dentro del grupo, disciplina táctica y una entrega total que emocionó a los espectadores.

El Festival Nacional U10, que reunió a 30 equipos de todo el país —18 masculinos y 12 femeninos—, fue concebido como un espacio de crecimiento y aprendizaje, no como una competición de resultado.
En ese contexto, la participación de Trujillo se erige como un ejemplo de lo que debe ser el baloncesto formativo: competir con intensidad, pero siempre con el foco puesto en el desarrollo personal y deportivo de los más pequeños.


