Hay muertos que no mueren. Hay fichas de Reniec que mienten. Y hay balas que, tarde o temprano, corrigen el acta de defunción.
Jean Carlos Zegarra Cuadros, conocido en el mundo criminal con el alias de Careca, murió dos veces. La primera fue en un papel el 12 de octubre de 2015. Una partida de defunción falsa dijo que había fallecido de bronconeumonía pulmonar.

La segunda fue de verdad, este sábado 8 de agosto a las 3:00 p. m., en la cuadra dos de la avenida José Gálvez, en La Perla, Callao, acribillado con más de 20 balazos mientras manejaba su auto con su pareja al lado.
Murió a cien metros de la Región Policial Callao, en el cruce con Alfonso Ugarte, cerca del Óvalo Canadá. Como para que no queden dudas de quién manda en la calle.

Así mataron a Careca: 20 disparos y una moto en el piso
Careca iba en un SUV blanco. No iba solo. A su lado, una mujer que sería su pareja. Una moto los interceptó. Dos sujetos. El de atrás se bajó y vació la cacerina. Veinte impactos en el parabrisas, en la puerta, en el pecho. Hubo intercambio de disparos. Careca también disparó. No alcanzó.
El pánico se apoderó de conductores y transeúntes. Cuando la Policía llegó, encontró el auto convertido en colador, una moto tirada sobre el asfalto, casquillos regados y a la mujer manchada de sangre, ilesa, inmóvil junto al cuerpo.

Las cámaras de seguridad hicieron el resto. Identificaron al atacante herido: alias Dominic, 17 años, con un balazo en el brazo. Intentó huir a pie, abandonó la moto y fue capturado a pocas cuadras. Lo llevaron al Hospital Daniel Alcides Carrión y luego a la Depincri de Bellavista.
Dominic es menor, pero no es un principiante. Según la PNP, sería integrante de Los Injertos del Callao y Ventanilla, encargado de repartir armas, y ya era investigado por el asalto millonario a lingotes de oro en la Costa Verde de San Miguel, en abril de este año.

Un menor que mata a un mayor. La cadena alimenticia del sicariato chalaco. La hipótesis es una sola: ajuste de cuentas.
El prontuario: el hombre que burló a la muerte
Si la muerte de Careca parece una película, su vida fue una saga completa.
- 2010: El marca. Fue capturado por primera vez por su vinculación con asaltos a agentes bancarios. Los que marcan a la salida del banco y te siguen hasta matarte.
- 2013: El fotoperiodista. Su nombre aparece vinculado al asesinato del fotoperiodista Luis Choy, un crimen que conmocionó al país y donde inicialmente se descartó el robo. Estuvo años en la clandestinidad.
- 2013: La fuga de Lurigancho. Protagonizó una de las fugas más insólitas del penal de Lurigancho. No cavó un túnel. Hizo algo más peruano: se hizo pasar por muerto. Logró que en su ficha de Reniec figurara como fallecido. Con ese truco, eludió a la Policía durante años.
- 2015: El muerto vivo. Fue recapturado y trasladado a un penal. Pero el acta de defunción falsa del 12 de octubre de 2015, por bronconeumonía, siguió circulando. Oficialmente estaba muerto mientras asaltaba.
- 2017: El regreso. Volvió a caer, esta vez por el asalto a un vehículo. Cumplió condena, salió, y volvió al ruedo. La Policía lo tenía en su lista de los más buscados con S/ 50.000 de recompensa.
Careca era un prófugo que aprendió a usar el sistema contra el sistema. Fingir la muerte para seguir matando.
Y terminó como terminan casi todos los que juegan a ser fantasmas: asesinado por alguien. Esta vez ese alguien fue más joven, más rápido y con menos que perder.
La moto en la que viajaba el sicario sigue en la comisaría. El auto blanco sigue con los vidrios rotos. Y en Reniec, ahora sí, van a tener que poner la fecha de muerte correcta.
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