Un paro de transportistas, como el que se vivió hoy en Trujillo, necesitaba de la participación de choferes y cobradores, de propietarios y administrativos de las empresas y, ahora, en estos tiempos, urge de redes sociales. Para bien o para mal. Más allá de algunos actos de violencia, la medida de fuerzas se desarrollaba sin mayores sobresaltos, hasta que unas imágenes virales señalaron lo contrario.
Al promediar las dos de la tarde, un video que mostraba un aparente saqueo del supermercado Makro, ubicado en la avenida Nicolás de Piérola, cerca del distrito La Esperanza, se volvió tendencia. En él se observan a varias personas con cajas de cerveza en la mano, mientras huyen a toda velocidad. Buenapepa fue hacia el lugar de los hechos. Al llegar, el escenario se mostraba muy tranquilo: el centro comercial cerrado, con policías en la puerta principal y a los alrededores.
En un intento de pedir declaraciones, sorprendió que tanto el responsable de tienda como los policías desistieron de cualquier comentario. No obstante, en la periferia, un vecino declaró a nuestro medio que, efectivamente, un grupo de hombres entraron al establecimiento, robaron cajas aparentemente vacías y huyeron en mototaxis. Según su versión, la Policía llegó en pocos minutos, pero no pudo detener a ningún malhechor.

«Han bajado desde el primer paradero (de la Esperanza) esos muchachos, en motos —como 20— y corriendo. Vi que se han metido a la tienda y lograron sacar cajas (de cerveza) no imagino si fueron llenas o vacías. La Policía llegó diez minutos después cuanto todo estaba tranquilo y la tienda cerrada», aseguró el morador, quien pidió no ser identificado.
Agregó que la tienda, hasta antes del incidente, atendió con normalidad. «Un familiar se quedó adentro y luego lo dejaron salir, cuando la situación estaba controlada», afirmó. Hasta el cierre de esta nota no se conoce la versión oficial del centro comercial Makro ni de la Policía, aunque en la redes sociales nuevos videos volvieron a circular que confirmaran el vandalismo que ensucia la protesta de los transportistas para exigir que el Gobierno de Pedro Castillo ejecute acciones para frenar el alza de combustible
Sin movilidad
En las calles reina un silencio aparente. Del tráfico que normalmente se concentra entre las siete y ocho de la mañana en la esquina de Mansiche y Pablo Casals, hoy, primer día de paro nacional, no hay rastro. A primera vista un grupo de combis de la empresa Caballito de Totora, dispone varias de sus unidades en medio de la pista. Frente a ellos, una decena de policías se disponen en fila para supervisar que el paro sea pacífico. Si bien es cierto que la bulla de los autos y del transporte público se ha detenido, quienes sí opinan y hablan entre ellos son los transeúntes.

José Sánchez Maldonado, quien trabaja en seguridad privada, está en una esquina de Mansiche buscando un transporte que lo lleve a Huanchaco, el lugar en donde vive. “A nosotros también nos perjudica, tenemos que ir a nuestros hogares, la familia nos espera. Y si cojo un taxi solo, me va a salir como treinta o cuarenta soles”, declara con la preocupación de quien tiene que buscar a más personas en la misma situación para pagar un pasaje en conjunto.
En otra esquina, más transeúntes esperan movilidades alternas que los lleve a sus centros de labores: un hombre espera una camioneta privada para que lo traslade, una joven se dirige al trabajo en bicicleta, incluso un motociclista ofrece “jalar” a algún transeúnte que necesite movilidad urgente.
En dirección al óvalo Mochica, en donde se registra un bloqueo por parte de las unidades de la empresa Nuevos Girasoles, personas hablan por celular y comentan a sus interlocutores que “todo está cerrado, mejor ni salgas”. Otros comprenden los motivos del paro mientras desayunan en una carretilla de comida al paso. Es indudable: el paro de transportistas va de boca en boca, todos hablan de él y marcará las riendas del inicio de la primera semana de abril.
Un hombre espera una camioneta privada para que lo traslade, una joven se dirige al trabajo en bicicleta, incluso un motociclista ofrece “jalar” a algún transeúnte que necesite movilidad urgente.
Otro punto de la ciudad en donde el paro se acata con firmeza es el cruce de la avenida Indoamérica con Túpac Amaru. Los taxistas de la empresa Sol del Golf dispusieron sus taxis a lo largo de varias cuadras en dirección a La Esperanza. Su presencia no solo es notoria por la cantidad de vehículos; sino porque cerca de ellos arden llantas que despiden un humo negro perceptible desde varias cuadras. La mañana termina con un “claxonazo” de los taxistas, mientras claman al unísono: “si no hay solución, la huelga continúa”.


