A solo horas del inicio del Mundial de Fútbol 2026, las mascotas oficiales del torneo empezaron a circular por las calles de Lima. No en los centros comerciales ni en las activaciones publicitarias, sino en el jirón Hinojos, en la urbanización Las Flores, San Juan de Lurigancho, vigilando los movimientos de un hombre que llevaba meses siendo investigado por vender droga al menudeo.
La escena, que en otro contexto sería motivo de risa, terminó siendo la cobertura perfecta para uno de los operativos más singulares del Grupo Terna en lo que va del año.
Lima: mascotas del Mundial atrapan a Pichichi
El objetivo era Carlos Cabrera Heredia, de 48 años, conocido en la zona como Pichichi. Según información de inteligencia policial, era considerado uno de los principales distribuidores de droga del sector.

Los agentes del Escuadrón Verde llegaron hasta el inmueble ubicado en jirón Hinojos N.° 562, en Las Flores, con una orden judicial de allanamiento y descerraje ya en mano.
Y el momento llegó disfrazado de personajes animados. Mimetizados como las mascotas oficiales del Mundial de Fútbol 2026, los agentes del Grupo Terna se apostaron en las inmediaciones del inmueble y observaron, sin levantar ninguna sospecha, cómo Pichichi realizaba una presunta transacción de droga a cambio de dinero.

Para cualquier vecino que pasara por ahí, la imagen era inofensiva: una mascota mundialista más, de las que ya empiezan a aparecer en las calles como parte de la fiebre futbolera en pleno torneo. Para Pichichi, también lo fue. Y ese fue exactamente el punto.
En cuanto confirmaron la transacción, los agentes activaron el operativo. El allanamiento del inmueble fue inmediato, y la intervención —según describió la propia policía— resultó «espectacular».
Pichichi fue capturado sin oportunidad de reacción, sorprendido por una mascota que, segundos antes, parecía solo decoración urbana. La Policía Nacional indicó que, gracias a la caracterización de los efectivos como personajes mundialistas, estos no fueron detectados por el investigado.

Lo que encontraron dentro de la casa de Pichichi
El registro del inmueble confirmó lo que la inteligencia policial venía sospechando. No se trataba de un vendedor ocasional, pues la cantidad y variedad de sustancias incautadas corresponde al perfil de un punto de acopio y distribución activo en la zona.
Los agentes decomisaron 2,524 ketes de pasta básica de cocaína (PBC), 210 gramos adicionales de PBC, 209 gramos de marihuana, 1 arma de fuego con municiones, dinero en efectivo producto presunto de la venta y equipos celulares.
Pichichi ya había estado nueve años en prisión
Pichichi no es alguien nuevo para la policía. Cabrera Heredia ya había cumplido una condena de nueve años de prisión antes de este nuevo operativo.
La reincidencia —volver a la microcomercialización apenas reinsertado en la sociedad— es uno de los patrones que más preocupa a las autoridades del Escuadrón Verde, y explica por qué un caso de venta al menudeo terminó movilizando un operativo con orden judicial, vigilancia encubierta y una intervención planificada con semanas de anticipación.
Hay algo revelador en que la cobertura policial sea un disfraz de mascota mundialista. Habla de una ciudad que ya empieza a vivir la fiesta del fútbol en sus calles —ambulantes, promotores, fanáticos disfrazados— y de una policía que entendió que esa fiesta también puede ser una herramienta táctica. La línea entre la fiesta popular y la vigilancia es, a veces, una pelusa de peluche.
El Escuadrón Verde aseguró que este tipo de intervenciones seguirá de manera permanente, y dejó habilitada su línea de denuncia anónima para que la ciudadanía reporte puntos de venta de droga en sus zonas.
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