Se dice que la vida es buena cuando se es niño. Es una época llena de recuerdos imborrables, donde todo parece posible. No tenemos preocupaciones ni dolores que nos aten. Vivimos con una libertad inocente, como si el mañana no existiera.
Sin embargo, para Arely Ruiz Ojeda, una niña de nueve años, todo ha sido diferente.
«Soy la única niña con diabetes en el colegio», dice Arely.
La vida se encargó de presentarle una realidad distinta, marcada por una lucha constante que le impide disfrutar de la ligereza que caracteriza a los chicos de su edad.
En El príncipe de la niebla, el español Carlos Ruiz Zafón, afirma que ciertas imágenes de la infancia se quedan grabadas en el álbum de la mente como fotografías, como escenarios a los que, no importa el tiempo que pase, uno siempre vuelve y recuerda.
Una enfermedad familiar
Arely, quien es beneficiaria en el Centro de Desarrollo Integral de la Familia (Cedif), enfrenta, día tras día, la agresión silenciosa de una enfermedad que la acompaña sin descanso: la diabetes tipo 1.
Su cuerpo, frágil y agotado, se ve obligado a resistir la invasión de esta enfermedad que no entiende de descansos ni de temporadas.
Durante los 360 días del año, Arely batalla por mantenerse firme, sin perder la esperanza.
La vida se encargó de presentarle una realidad distinta, marcada por una lucha constante que le impide disfrutar de la ligereza que caracteriza a los chicos de su edad.
La médica Paola Pinto, coordinadora del Programa de Atención Integral al Niño Diabético (Paindi) del Servicio de Endocrinología del INSN, informó que en Perú se registró un aumento en el número de niños diagnosticados con diabetes, lo cual está relacionado con el incremento de la obesidad y el sobrepeso, condiciones que son causadas, principalmente, por una mala alimentación y la falta de actividad física.
Leer más: Sedentarismo y malos hábitos: seis de cada 10 personas en Perú presentan exceso de peso
«En el Perú, según la estadística de nuestro servicio hace 10 años teníamos tres pacientes al año con diabetes tipo 2. Actualmente, al año tenemos doce pacientes que debutan con este tipo de diabetes considerada no insulinodependiente. El rango de edades ha bajado, tenemos niños de los 9 años con diabetes”, expresó la especialista.
La herencia no deseada
Todo padre anhela llegar a su hijo una herencia que le proporcione un futuro mejor, mientras que el hijo, por su parte, espera recibir el fruto de los sacrificios de aquel. Pero, ¿qué sucede cuando lo que se transmite no es solo un bien tangible, sino una herencia intangible, cargada de tradición o, incluso, de enfermedad?
En esos casos, lo recibido no es un don, sino una pesada carga del pasado que, lejos de liberar, obliga a revivir lo que se pensaba superado.

Arely, como toda niña de su edad, se encontraba jugando en las afueras de su casa, rodeada de sus amigas, mientras el sol alumbraba su pequeño rincón del mundo.
Con chapitas, piedritas y arena preparaban en su cocina de juguete un banquete imaginario que las hacía reír a carcajadas.
Sin embargo, en ese momento de juego inocente, ocurrió un accidente inesperado: una piedra cayó sobre el dedo gordo de Arely.
«Vino llorando y diciendo que se había lastimado el dedo con una piedra, cuando lo revisé vi que se había hecho una rajita en la uña, no le tomé importancia», recordó Lidia Ojeda, madre de la niña.
Leer más: Diabetes: falta de información y desinterés mata a miles de pacientes
Los días transcurrieron y la uña de Arely se desprendió por completo. Sin embargo, la progenitora seguía restándole importancia al asunto, convencida de que pronto se regeneraría.
Sin embargo, la uña de Arely no mostraba signos de crecimiento, aunque sí experimentaba un cambio de color. Ante esta situación, su madre temía lo peor.
«Nunca imaginé que a mi hija le diagnosticaron diabetes. Su padre falleció a causa de esa enfermedad, y sabía que era hereditaria, pero jamás pensé que le tocaría a ella en este momento», añadió.
La lucha contra la diabetes
Bastó esa pequeña herida para que el mundo de Arely se detuviera. La lesión dejó una marca física y emocional que, desde entonces, sería parte de su historia.
Comenzó a vivir la realidad de ser una niña con diabetes.
«Soy la única niña con diabetes en el colegio», dice Arely. «Me siento diferente a los otros niños», expresa.
«Nunca imaginé que a mi hija le diagnosticaron diabetes. Su padre falleció a causa de esa enfermedad, y sabía que era hereditaria, pero jamás pensé que le tocaría a ella en este momento», añadió.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza por niveles elevados de glucosa en la sangre.
Si no se controla adecuadamente, puede causar daños progresivos en varios órganos, como el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.
A lo largo del tiempo, estas complicaciones pueden volverse graves y afectar la calidad de vida. El manejo adecuado de la enfermedad es fundamental para prevenir estas secuelas.
Es así que, la detección temprana y el tratamiento adecuado son clave para controlar la diabetes de manera efectiva.
No obstante, la llegada de una enfermedad a la vida de una persona siempre toma por sorpresa. Desafía las expectativas y la capacidad de adaptación del ser humano.

Aceptar la nueva realidad no es un proceso sencillo, y es fundamental contar con el apoyo adecuado para hacerlo.
En el caso de Arely, fue gracias a la orientación de su médico y la asistencia psicológica que pudo comprender su condición y aprender a convivir con ella. Ambos profesionales desempeñaron un papel crucial en su aceptación y en su bienestar emocional.
Ya lo decía William Osler, médico canadiense: «El buen médico trata la enfermedad, el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad”.
Un drama conocido por los famosos
Ya sean personajes políticos, atletas o actores y actrices, muchos famosos padecen diabetes tipo 1. Esta condición, que afecta al páncreas al no producir insulina de forma adecuada, no discrimina ni por fama ni por éxito.A continuación, una lista de los famosos que tienen diabetes:
1. Nick Jonas, de los Jonas Brothers
El cantante vive con la diabetes tipo 1 desde los 13 años. Antes de recibir su diagnóstico, experimentó una notable pérdida de peso, lo que inicialmente le generó gran preocupación.
En ese periodo, recuerda sentirse profundamente aislado, lo que le motivó más tarde a comprometerse con la causa y apoyar a los niños y niñas que enfrentan la misma enfermedad.
2. Daddy Yankee
En 2016, el reggaetonero puertorriqueño reveló que le habían diagnosticado prediabetes, por lo que tuvo que cancelar varias giras para tratar su salud.
3. Juan Gabriel
Después de la muerte de Juan Gabriel, en agosto de 2016, los médicos revelaron que el cantante sufría diabetes, una de las causas para el deterioro de salud y posterior fallecimiento.
4. José José
‘El Príncipe de La Canción’ lo aquejan muchas enfermedades durante su vida, una de ellas fue la diabetes, que durante un tiempo lo dejó ciego, pero gracias a un tratamiento logró recuperase, y después de eso lideró una campaña de prevención sobre la retinopatía diabética.
Un día para luchar
Cada 14 de noviembre se realiza la mayor campaña de sensibilización sobre diabetes en el mundo en conmemoración al aniversario del nacimiento de Sir Frederick Banting, quien descubrió la insulina junto con Charles Best en 1922.
Hoy, como todos los días, Arely debe luchar contra los obstáculos que la vida le impuso: controlar sus niveles de azúcar, calcular los carbohidratos con precisión y no olvidar la dosis de insulina que su cuerpo ya no puede producir por sí mismo.
En el hospital, mientras se somete a su revisión, también se enfrenta, a sus nueve años, al aprendizaje constante sobre opciones de alimentos saludables, un recordatorio diario de que su vida depende de decisiones cuidadosas y de una fuerza que nunca deja de sorprenderla.
Escribe Danitza Anaya Montenegro


