La obesidad se ha convertido en una preocupación creciente en el Perú, donde el 61,3 % de la población presenta exceso de peso, según cifras oficiales divulgadas por el Ministerio de Salud (Minsa).
Este alarmante dato, que forma parte de la reciente Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) 2023, revela que uno de cada cuatro peruanos mayores de 15 años vive con obesidad, un problema que no solo afecta la calidad de vida, sino que también plantea serios desafíos para el sistema de salud del país.

Obesidad y sobrepeso: situación que preocupa en Perú
El informe del Minsa destaca que el 24,1 % de la población adulta tiene obesidad, mientras que el 37,2 % presenta sobrepeso. Estos números evidencian un fenómeno que se ha intensificado en las últimas décadas, impulsado por cambios en los estilos de vida, una alimentación poco saludable y una creciente inactividad física.
Néstor Rejas, jefe del equipo técnico de Promoción de la Salud del Minsa, enfatiza que la prevención es clave. «Buscamos educar y concienciar a la población sobre estilos de vida saludables», comentó en un reciente comunicado.

Entre las recomendaciones del ministerio se incluye la necesidad de disminuir el consumo de alimentos ricos en azúcares, sal y grasas, y fomentar el consumo de frutas y verduras.
El informe del Minsa destaca que el 24,1 % de la población adulta tiene obesidad, mientras que el 37,2 % presenta sobrepeso.
Cambios necesarios en el estilo de vida
Además de una alimentación adecuada, Rejas sugiere que es vital realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria. La reducción del tiempo frente a pantallas y garantizar al menos 7 horas de sueño son otras medidas recomendadas para mejorar la salud general.

El manejo del estrés también juega un papel crucial. «Es importante encontrar actividades que ayuden a relajarse. Si el malestar persiste, es esencial buscar ayuda psicológica», añadió Rejas, subrayando la relación entre el bienestar emocional y la salud física.
El impacto de la obesidad en Perú no se limita a la salud individual. También genera un considerable costo económico para el sistema de salud, incrementando la carga de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares. La necesidad de un enfoque integral que incluya educación, políticas públicas y la colaboración de diferentes sectores es más urgente que nunca.



