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¿Con esta Policía saldremos de la barbarie? El asesinato de la regidora de Chicama lo pone en duda

La PNP, con 462 policías capturados por corrupción y un crimen en plena Navidad en Ascope, enfrenta su peor crisis de legitimidad.

¿Qué pasa por la mente de un policía cuando, ante sus ojos —a plena luz del día, en una plaza pública, durante un evento navideño—, un par de sicarios asesinan a una autoridad y hieren a niños?

¿Se siente torpe? ¿Se sonroja de vergüenza? ¿Lo abruma el bochorno? ¿Se percibe como culpable o como víctima? ¿Qué cruza por su alma?

La misión fundamental de la Policía es garantizar el orden y la tranquilidad en la sociedad. Por ello, todo homicidio representa, en última instancia, un fracaso de su deber. Su obligación es investigar, identificar y capturar a quienes rompen las reglas.

En la lucha contra la criminalidad, la Policía personifica al Estado, ese Leviatán que Thomas Hobbes describió como una entidad superior y necesaria para castigar a quienes rechazan el pacto social y buscan un estado de naturaleza salvaje, opuesto a una sociedad ordenada y pacífica.

Si la criminalidad brota por todos los poros del Perú es porque la institución policial implosionó hace tiempo y vive en un estado de postración crónica. Y lo lastimado, lo dañado, puede inspirar lástima, misericordia o, incluso, rechazo; pero nunca respeto.

En la lucha contra la criminalidad, la Policía personifica al Estado, ese Leviatán que Thomas Hobbes describió como una entidad superior y necesaria para castigar a quienes rechazan el pacto social y buscan un estado de naturaleza salvaje, opuesto a una sociedad ordenada y pacífica.

El respeto es una calle de doble vía, señala el escritor R.G. Risch: “Si lo quieres recibir, lo tienes que dar”. Lamentablemente, la Policía Nacional del Perú (PNP) parece haber perdido todo sentimiento de consideración, incluso hacia sí misma.

Se niega a su propia esencia. Ya no combate el crimen; en muchos casos, lo comete. Ya no es garantía para salvaguardar a los ciudadanos, sino que les inflige daño. En lugar de apagar el fuego de la inseguridad, lo aviva.

“Policía coimera” fue el título de portada del semanario Hildebrandt en sus Trece para ilustrar una realidad siniestra: según el reporte, la Dirección Contra la Corrupción de la PNP capturó en los dos últimos años a 462 efectivos por delitos de extorsión y coima.

Policía: preguntas sin respuesta

Los policías de Ascope, ¿habrán dormido tranquilos la noche del jueves 18 de diciembre de 2025? Sabían de sobra que la regidora Elena Rojas Alcalde era un blanco de sicarios. ¿Qué hicieron desde entonces?

El día del atentado, ¿no vieron nada? ¿No detectaron movimientos sospechosos en su jurisdicción? ¿Qué hicieron inmediatamente después del crimen? ¿A qué números llamaron? ¿Qué llamadas recibieron?

Policía

La Policía parece haber perdido los dientes para morder al crimen. Sus fauces ahora están ocupadas en carcomer, el mismo pastel del que se nutre el crimen organizado. Buscan su parte del botín, como hienas.

“Vida que cuida vidas” es uno de los lemas de la PNP. Steve Jobs, fundador de Apple, dijo alguna vez: “La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces”. Esto nos lleva a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Cuántos de los policías que deberían cuidar a los peruanos aman realmente su trabajo y desean hacerlo con integridad?

Se niega a su propia esencia. Ya no combate el crimen; en muchos casos, lo comete. Ya no es garantía para salvaguardar a los ciudadanos, sino que les inflige daño. En lugar de apagar el fuego de la inseguridad, lo aviva.

Con esta Policía estamos en la barbarie, ¿con ella saldremos de ese estado? Se necesita una fuerza de orden con otra piel y otra alma. Las leyes y los políticos importan para atajar a los delincuentes; pero la Policía —la primera línea— no quiere hacerlo.  

César Clavijo Arraiza
César Clavijo Arraiza
Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona"; en el 2023, "No todo se queda en la cancha". Terminó un doctorado en comunicaciones.
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