Un operativo conjunto entre la Fiscalía Especializada en Delitos de Trata de Personas (Fistrap) de La Libertad y la Policía Nacional culminó con la intervención del establecimiento nocturno conocido como “El Búnker” y la detención preliminar de tres personas presuntamente vinculadas a una red de trata de personas agravada.
Los intervenidos fueron identificados como: Arnold Raúl Villanueva Otiniano, Krystian Alexis Flores Gozzer y Manuel Jesús Landauro Landivar, quienes afrontan investigaciones por delitos contra la dignidad humana.

Las pesquisas preliminares detallan que el esquema de captación utilizaba plataformas digitales para atraer a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Bajo el engaño de puestos de trabajo lucrativos, las agraviadas eran sometidas a extensas jornadas, entre las 16:00 y las 04:00 horas, donde debían acompañar y consumir bebidas alcohólicas con los clientes del local a cambio de comisiones por botella vendida.
La intervención, autorizada por la Segunda Sala Superior Penal de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, incluyó el allanamiento del local comercial y de un inmueble vinculado a Villanueva Otiniano, así como la incautación de equipos electrónicos y documentación relevante para la causa.
Vulnerabilidad y cifras del delito
Este caso refleja una dinámica criminal persistente en la región de La Libertad, que se consolida como uno de los puntos neurálgicos de este delito en el norte del país junto con zonas mineras e informales como Pataz y zonas de tránsito urbano en Trujillo.
Según los reportes de la Policía Nacional y del Ministerio Público, el Perú registra anualmente más de un millar de denuncias y atención a víctimas de trata de personas. La Libertad se ubica de forma constante entre los departamentos con mayor incidencia delictiva del norte peruano, impulsada por la confluencia de la minería ilegal, la expansión de la informalidad y los corredores de transporte hacia la selva y frontera norte.
Las estadísticas oficiales reflejan una desproporción de género y edad: más del 80 % de las víctimas son mujeres, principalmente adolescentes y jóvenes de entre 14 y 24 años. A la condición de género y edad se suma el factor socioeconómico: la mayoría proviene de entornos con escasas oportunidades laborales, escasa red de soporte familiar o situaciones de desplazamiento e inmigración desprotegida.
La captación a través de falsas ofertas de empleo en internet y redes sociales (como asistentes, azafatas o promotoras) se ha establecido como el método dominante de las redes criminales para instrumentalizar la necesidad económica y someter a las víctimas a regímenes de explotación sexual o laboral en centros nocturnos.
La trata de personas es un delito que constituye uno de los más lesivos a la dignidad de las personas, porque las convierte en objeto de comercio. Por ello, está tipificado en el ART 129-A del Código Penal. Su finalidad es la explotación sexual o laboral de las víctimas, que suele incluir el uso de la violencia, amenazas o coacción para lograrlo.


