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«Sunday scaries»: la ansiedad del domingo por la noche tiene nombre y afecta a más peruanos de lo que crees

No es pereza, no es debilidad, no es drama. La angustia que aparece los domingos a partir de las 5 p.m. es una respuesta real del sistema nervioso con nombre clínico, causas concretas y soluciones que no implican resignarse a odiar el lunes.

Son las 7 de la noche del domingo. La serie que estabas viendo ya no te engancha. Te levantas a buscar algo en la cocina sin saber qué. Revisas el celular tres veces en cinco minutos. No estás triste exactamente, pero algo se instaló en el pecho desde la tarde, un peso vago, una inquietud sin forma. Mañana es lunes. Y aunque no ha pasado nada malo, el cuerpo ya sabe lo que viene.

Eso tiene nombre. Se llama Sunday scaries —en inglés, algo así como «el terror del domingo»— y no es un capricho generacional ni un meme de redes sociales. Es una respuesta del sistema nervioso autónomo que mezcla anticipación, ansiedad leve y lo que los psicólogos llaman «rumiación»: el hábito de repasar mentalmente tareas pendientes, conversaciones incómodas y responsabilidades que todavía no llegaron pero que el cerebro ya está procesando como si fueran una emergencia.

Ansiedad: por qué el domingo duele más que el sábado

La clave está en la anticipación. El sábado es tierra de nadie: el trabajo quedó atrás y el lunes todavía no existe. El domingo, en cambio, vive en los dos mundos a la vez.

El cerebro límbico —la parte más antigua y emocional del cerebro— no distingue bien entre una amenaza real y una imaginada. Para él, pensar en la reunión del lunes a las 9 a.m. activa casi las mismas señales que si esa reunión estuviera ocurriendo ahora mismo.

76% de trabajadores reporta ansiedad los domingos por la noche (LinkedIn, 2022)

A eso se suma lo que el psicólogo estadounidense Sandi Mann llama «el efecto de la transición»: los momentos de cambio entre estados —vacaciones a trabajo, fin de semana a semana laboral— generan más ansiedad que los estados en sí mismos. No es el lunes lo que angustia. Es el paso del domingo al lunes. La frontera, no el territorio.

En el contexto peruano, y trujillano en particular, hay capas adicionales. Una cultura laboral que mezcla informalidad con alta exigencia, donde muchos trabajadores no tienen claro si su empleo es estable.

Una estructura familiar donde los domingos cargan con expectativas de reunión y armonía que no siempre se cumplen. Y un acceso aún muy limitado a herramientas de salud mental que permitan nombrar y procesar lo que se siente antes de que se convierta en insomnio o en gastritis.

Lo que no funciona y lo que sí

El error más común es intentar neutralizar la ansiedad del domingo con más entretenimiento, como maratonear series, scrollear redes, comer por ansiedad. El problema es que ninguna de esas estrategias toca la causa: la incertidumbre sobre lo que viene. El cerebro sigue procesando en segundo plano aunque la pantalla esté ocupando el primer plano.

«Lo que sientes el domingo no es debilidad. Es tu sistema nervioso haciendo su trabajo: prepararte para lo que viene. El problema no es la señal, sino que no tenemos herramientas para regularla», sostiene la sicóloga clínica Ellen Hendriksen.

5 pm

hora en que suele aparecer el primer síntoma según estudios de bienestar laboral

Lo que sí funciona, según la evidencia en psicología del bienestar, es reducir la incertidumbre de manera concreta. Esto puede ser tan simple como escribir en papel —no en el celular— las tres cosas más importantes del lunes: ponerlas fuera de la cabeza y en un lugar físico reduce la carga cognitiva que genera la rumiación.

También funciona lo que los terapeutas cognitivo-conductuales llaman «preocupación programada»: asignar un momento específico del domingo —digamos, veinte minutos a las 4 p.m.— exclusivamente para revisar la agenda. Fuera de ese tiempo, cada vez que aparezca un pensamiento de trabajo, el cerebro tiene instrucciones de guardarlo para ese momento.

El movimiento físico moderado —caminar, no entrenar— también tiene evidencia sólida, pues activa el sistema nervioso parasimpático, que es el freno biológico de la ansiedad. Y el contacto social presencial, aunque sea breve, funciona mejor que el virtual: una llamada de voz supera a los mensajes de texto; estar físicamente con alguien supera a la llamada.

Cuándo el domingo ya no es solo el domingo

Hay una diferencia importante entre la ansiedad anticipatoria normal —que describe a la mayoría de las personas— y un patrón que requiere atención profesional.

Si la angustia del domingo te impide disfrutar el fin de semana desde el viernes por la noche, si interfiere con el sueño de manera crónica, si genera síntomas físicos como taquicardia, náuseas o dolor de cabeza con regularidad, o si persiste aunque cambies de trabajo o de situación, ya no estás hablando de Sunday scaries: estás hablando de ansiedad generalizada que merece un acompañamiento especializado.

Gen Z

la generación que más lo reporta, pero también la que más lo nombra y busca ayuda

En Trujillo, el acceso a psicólogos sigue siendo desigual. El sistema público tiene listas de espera largas y estigma social todavía asociado a la consulta de salud mental. Pero existen opciones como el Centro de Salud Mental Comunitario del Ministerio de Salud (Minsa), que tiene presencia en la región, y las universidades ofrecen consultas a través de sus especialistas.

Lo primero, antes de saber si necesitas ayuda o no, es poder nombrar lo que sientes. Ansiedad del domingo no es queja, no es excusa, no es señal de que no estás hecho para el trabajo. Es una señal de que tu sistema nervioso está vivo y funcionando. El domingo por la noche no tiene que ser enemigo. A veces solo necesita que le pongas nombre.

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