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El día que Doña Peta pidió un milagro al papa Francisco por Paolo Guerrero

En enero de 2018, en pleno suspenso por la participación de Paolo Guerrero en el Mundial de Rusia, su madre, Petronila Gonzáles, más conocida como Doña Peta, realizó un acto de fe que quedó grabado en la memoria de los peruanos: se dirigió hasta el Monasterio de Las Nazarenas en Lima con la esperanza de encontrarse con el papa Francisco y rogarle por la liberación de su hijo, sancionado por la FIFA y a la espera de una apelación ante el TAS.

En horas de la mañana del 21 de enero de aquel año, Doña Peta llegó al centro de Lima mientras el Sumo Pontífice se encontraba reunido con religiosas contemplativas en el marco de su visita apostólica al Perú. Desde ese espacio sagrado, elevó una oración que reflejaba el anhelo de millones de peruanos: ver a Paolo Guerrero en la Copa del Mundo.

«Ojalá todo salga bien», declaró a la prensa con la serenidad de una madre que no pierde la fe. «Espero que el nombre de Paolo quede limpio». Y así fue. Semanas después, el capitán de la selección peruana fue habilitado para jugar el Mundial, un acto que muchos consideraron casi milagroso.

Fe hacia Francisco y el amor de una madre

Además de pedir por su hijo, Doña Peta aprovechó el momento para elevar otras súplicas: «Hay tantos pedidos que hacer por el Perú, por uno mismo. Ojalá que se cumplan este año. Hay que tener fe en Dios». También expresó su confianza en que la bicolor tendría un buen desempeño en Rusia 2018: «Con fe, ya hemos avanzado bastante».

Aquella jornada no fue solo un acto de devoción personal. Fue un gesto que unió a un país entero en torno a la esperanza, el fútbol y la fuerza de una madre que, con voz firme y corazón creyente, no se cansó de pedir por su hijo.