Como Cristo, el papa Francisco también sufrió por el pecado ajeno y pidió perdón, aunque la culpa no fuera suya. «El perdón es la aguja que sabe remendar», escribió la filántropa Jewell Kilcher, y el sumo pontífice remendó uno de los agujeros más oscuros en la historia del catolicismo peruano: El Sodalicio de Vida Cristiana.
Enero de 2018: en su papamóvil, el papa Francisco recorría las calles del distrito trujillano de Víctor Larco, en donde, en medio de la pobreza, más de tres mil damnificados buscaban superar las secuelas del Niño Costero.
Sin embargo, algún mal amante de las formalidades disfrazadas de hipocresía ordenó maquillar la tragedia: en las casas destruidas y a medio construir, colocaron plástico, telas y triplay decorados con globos.
En medio del júbilo, Francisco no se percató del engaño, pero la justicia construye sus vértices en la imperfección de las mentiras: El Sodalicio, era una de ellas.
“Los sodálites somos católicos, laicos y clérigos, que reconocemos un llamado a responder al Señor consagrándole plenamente nuestras vidas al apostolado de la Iglesia, con un acento especial en el servicio a los jóvenes, a los pobres (…) viviendo en comunidad con nuestros hermanos, y asumiendo libremente en la Iglesia los compromisos de obediencia y de celibato apostólico”, se lee en la página de esta extinta sociedad de vida apostólica.
“El papa Francisco disolvió el Sodalicio de Vida Cristiana, la comunidad religiosa católica con sede en Perú investigada durante años por denuncias de presuntos abusos sexuales y psicológicos por parte de su fundador y otros responsables”, informaba la BBC en su edición online del 20 de enero de 2025.
Papa Francisco y una decisión histórica
Tres meses antes de morir, Francisco revolucionaba la comunidad católica porque era la primera vez que disolvía una comunidad religiosa envuelva en escándalos: en el Perú, el pecado y escándalo tenía más de diez años e involucró una persecución eclesiástica, judicial, mediática y política contra Paola Ugaz y Pedro Salinas, los periodistas que evidenciaron los abusos contra menores de edad.
Francisco actuó en respuesta a los indicios de abusos sexuales con matices de pederastía que pocos sectores de la prensa exponían en dominicales y revistas de investigación periodística. El principal responsable era su fundador, el laico Luis Fernando Figari Rodrigo; además, 12 miembros de la orden.
Una semana antes de la muerte del líder del catolicismo, el 14 de abril de 2025, El Vaticano firmó el decreto que ponía fin al Sodalicio de Vida Cristiana, por los delitos de abuso físico, psicológico y sexual.
“Pedimos perdón a toda la Iglesia y a la sociedad por el dolor ocasionado”, expresó el Sodalicio, en un comunicado. “Nuestra mirada se dirige también a las víctimas, les reiteramos nuestro sincero pedido de perdón por los maltratos y abusos cometidos en nuestra comunidad (…) seguiremos ofreciendo nuestras oraciones para que el Señor pueda sanar las heridas que se han producido”.

El cierre del Sodalicio es una de las decisiones que afectaron directamente al Perú y que marcaron la gestión del papa Francisco quien, al expiar pecados ajenos, condenó: “Dios nos pide que no seamos hipócritas, que no vayamos a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al otro”.
Para saber más sobre el tema, BuenaPepa te recomienda leer El caso Sodalicio, de Pedro Salinas, Y líbranos del mal, de Santiago Roncagliolo, quien declararía para la BBC: «El que abusaba hablaba en nombre de Dios y eso le daba un gran poder».


