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El Perú es un burdel: la ironía maceriana que hoy se confirma

Hace poco más de cincuenta años el ya fallecido historiador Pablo Macera, con su característico estilo provocador, nos decía que el Perú era un burdel, aunque otros lo corregían diciendo que, a diferencia de nuestra sociedad, los burdeles son lugares organizados. El punto, tal parece es que hoy se confirma la ironía maceriana y corroboramos, estupefactos, que algo de ello tiene fundamento.

Las últimas investigaciones surgidas a raíz de la extraña muerte de una joven abogada, ex colaboradora del Congreso de la República, han destapado un escándalo sin precedentes y totalmente inaudito, propio de una película.

Aunque no debemos adelantarnos en los hechos, tengamos en cuenta que la Policía aún maneja varias hipótesis, es innegable que algo de verdad cubre estos sucesos, algo de cierto debe existir en esta lamentable y vergonzosa venta de votos por sexo o chantaje por sexo, demostrando o vislumbrando el nivel tan bajo en el que nuestros congresistas se ven inmersos por sus propias cualidades personales, denostando la majestad de un poder legislativo pilar de un sistema democrático y constitucional.

Pero esto debe servirnos también como reflexión y autocrítica. Somo nosotros con nuestros votos quienes colocamos a estos impresentables en sus curules y les cedemos el poder de tomar las decisiones de gobernanza y las reglas que regularan nuestra convivencia, sin que tengan la más mínima idea de cuál es realmente su función, sólo se dedican a general prebendas políticas, adquirir cuotas de poder, dinero y, ahora, venta de votos por un poco de placer sexual.

Lamentablemente es la institución quien se mancha frente a los ojos de la ciudadanía generando, inclusive, voces para su desaparición, lo cual, es completamente absurdo e inejecutable. No existe la fórmula mágica para elegir a las mejores personas, pero si establecer los controles necesarios para que realice, dentro de un margen de error, su labor de la mejor manera. El Congreso como institución no es responsable porque votemos mal o nos presenten una lista de incapaces que solo compran su puesto en un partido con dinero.

La política en el Perú se ha convertido en un mercado al mejor postor, el dinero compra conciencias y el mejor servicio político publicitario, sean de izquierda o derecha, el dinero enamora, endulza y engatusa, el dinero compra el amor y el sexo, el dinero compra al Perú, el Perú es un desorganizado, caótico, salvaje e interesado burdel.

Carlos Talledo Manrique

Abogado Constitucionalista

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