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Trujillo: sicario confesó que le pagaron 4 mil soles para matar a empresario en Monserrate

"Me contactó una mujer, pero la orden vino de un interno en el penal de Juliaca. Me pagaron parte en efectivo y parte por transferencia”, dijo alias Pato.

La tranquilidad de la urbanización Monserrate, en Trujillo, se quebró en segundos. Eran poco más de las dos de la tarde del viernes 6 de junio, cuando Bruno Salvatierra Prentice, conocido empresario del rubro de entretenimiento, fue acribillado en la puerta de su casa. El ataque, ejecutado con frialdad y precisión, dejó claro desde el inicio que no se trataba de un asalto común: nadie intentó robarle nada. Era un ajuste de cuentas, un crimen por encargo.

Crimen en Trujillo: así fue el asesinato de Bruno

Bruno, de 33 años, era ingeniero industrial y dueño de una discoteca en Trujillo, además de gerente de un club en Huanchaco. Su vida giraba entre la gestión de eventos y el cuidado de su padre, a quien acompañaba cada domingo en almuerzos familiares. Pero en los días previos a su muerte, Bruno notó algo extraño: movimientos sospechosos cerca de su vivienda, rostros desconocidos merodeando la zona. Se lo comentó a su familia, sin imaginar que la amenaza era real y estaba cada vez más cerca.

Las cámaras de seguridad captaron el instante del crimen: un hombre con polera roja se acerca, le dispara a quemarropa y huye en moto junto a un cómplice. La escena se repite con frecuencia alarmante en las calles de Trujillo.

A sicario le pagaron 4 mil soles por crimen

La División de Investigación Criminal (Divincri) de la Policía Nacional detuvo, en cuestión de horas, a seis personas, entre ellas una menor de edad. El autor material, Luis Díaz Paredes, alias Pato, confesó: «Me contactó una mujer, Carolina García, pero la orden vino de un interno en el penal de Juliaca. Me pagaron 4 mil soles, parte en efectivo y parte por transferencia”. La confesión fue tan fría como el crimen.

La trama, según la policía, tiene tintes pasionales. El recluso, identificado como Miguel Ángel Aponte Vigo, habría ordenado el asesinato tras enterarse de la relación entre Bruno y su expareja. Desde la cárcel, coordinó cada detalle. La logística incluyó seguimiento, vigilancia y una red de apoyo para la huida.

Sicariato en Trujillo: menores en la mira del crimen organizado

El caso de Bruno no es aislado. Días antes, otro promotor de eventos, Milko Encomenderos, fue asesinado en circunstancias similares. En ambos crímenes participaron menores de edad, una tendencia que alarma a las autoridades: solo en lo que va del año, cerca de 200 adolescentes han sido detenidos por delitos graves en Trujillo. Ocho de cada nueve sicarios capturados en el país son menores de 18 años.

Las bandas criminales como Los Pulpos y La Jauría los reclutan para extorsiones y asesinatos, aprovechando su vulnerabilidad y la laxitud de la ley.

El asesinato de Bruno Salvatierra ha dejado una huella profunda. Su velorio fue multitudinario, un mar de amigos, familiares y colegas del rubro nocturno que exigieron justicia con pancartas y lágrimas.

«Era alegre, generoso, carismático», recuerdan quienes lo conocieron. Hoy, su ausencia pesa en cada reunión familiar, en cada evento que ya no organizará.

Mientras tanto, el Ministerio Público ha solicitado prisión preventiva para los principales implicados y la Policía continúa tras la pista de otros posibles involucrados. El Ministerio del Interior anunció medidas para reforzar la seguridad en las cárceles y revisar los protocolos de comunicación de los internos, mientras el INPE niega que el autor intelectual tenga acceso a teléfonos o privilegios.

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