Una manguera de riego se ha convertido en una trampa para las personas que cruzan esta artería, una de las principales de Trujillo.
El conducto forma parte del sistema de riego de las áreas verdes de la berma central y ha sido dejado en un cruce reservado para los transeúntes.
El Reglamento Nacional de Tránsito considera que los cruces peatonales son exclusivos para las personas y estos deben estar libres, sin ningún obstáculo de cualquier tipo.
“Esto es una verdadera trampa mortal. Es tan evidente”, adelanta Gerardo Salazar Malbasa, artista y promotor cultural, quien identificó este peligro.
Consideró que si un adulto camina de noche o cuando esté oscureciendo y no se fije en el suelo, tropezará con facilidad y se lesionará de forma grave.
“Además, cualquier persona que tropiece o se enrede en esa manguera, caerá en la calle, donde los carros pasan a velocidad”, describió.
Salazar lamentó que existan tanta irresponsabilidad y exposición al peligro en Trujillo.
“Es increíble que existan personas que dejen instalada una cosa así, y se vayan a sus casas tan tranquilos”, cuestionó.
Trujillo: ¿de quién es esa manguera?
Todo indica que el sistema de riego en esa zona de la ciudad pertenece al Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo, la dependencia de la municipalidad provincial que se encarga del cuidado de las áreas verdes.
BuenaPepa consultó con Wilso Rodríguez Vásquez, gerente de esta institución, quien desconocía sobre la instalación, pero ofreció averiguar.
Cuarenta minutos más tarde, el funcionario indicó que el problema había sido solucionado. Como evidencia, compartió una fotografía, en la cual se aprecia el cruce peatonal libre de aquel obstáculo.



