Trujillo y su marinera vuelven a ser motivo de inspiración. Carmen Polo Vásquez, compositora e hija del inmortal Augusto Polo Campos, ha presentado Sonrisa trujillana, una nueva marinera que rinde homenaje a la esencia femenina de la ciudad primaveral.
En el marco de las celebraciones por el Día Internacional de la Mujer, la creadora —orgullosa continuadora del legado paterno— entregó al cancionero nacional una obra que captura la imagen más icónica de la tradición norteña: la mujer de pañuelo en alto, mirada distinguida y esa sonrisa que se ha convertido en sello inconfundible de la elegancia natural trujillana.
La obra celebra el espíritu festivo, la gracia natural y el orgullo cultural que las mujeres de La Libertad han sabido mantener vivo a través de generaciones.
El tema, disponible en las principales plataformas digitales, llega con la voz privilegiada de Carlos Ardiles, uno de los intérpretes más respetados del país, quien imprime su sello a esta pieza que promete convertirse en un nuevo clásico del género.
Trujillo: la mujer como musa eterna
Sonrisa trujillana no es solo una composición musical: es un reconocimiento al papel protagónico que la mujer del norte desempeña en la preservación y proyección de la marinera, danza bandera del Perú que encontró en Trujillo su cuna y su más alta expresión.
La obra celebra el espíritu festivo, la gracia natural y el orgullo cultural que las mujeres de La Libertad han sabido mantener vivo a través de generaciones.

Carmen Polo Vásquez, quien ha dedicado su carrera a mantener viva la llama de la música peruana con temas como Luna Norteña, Es puro Perú y Perfume de gracias a papá, encuentra en esta nueva creación una síntesis perfecta entre la tradición heredada y su propia voz como compositora.
El legado de una dinastía musical
Ser la hija de Augusto Polo Campos —el creador de himnos como Y se llama Perú y Contigo Perú— no es tarea sencilla, pero Carmen Polo ha sabido labrar su propio camino.
Con Sonrisa trujillana, la compositora demuestra que la vena artística continúa vigente y que Trujillo sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para quienes llevan la música en la sangre.
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La marinera, Patrimonio Cultural de la Nación, encuentra así una nueva voz que dialoga con el pasado pero mira hacia el futuro, llevando en cada compás el espíritu de una ciudad que vive y respira tradición.


