Perú se suma a la lista de países que incorporan armas de electrochoque en su estrategia de seguridad pública. Así lo establece la Ley N.º 32312, publicada el 28 de abril de 2025 en El Peruano, que faculta al personal de Serenazgo el uso de pistolas eléctricas en operativos, persecuciones y hasta en intervenciones de control municipal.
Tras su publicación, el gobierno de Dina Boluarte tiene 60 días para reglamentar la norma. Se espera que, a partir de julio de este año, las municipalidades doten a sus serenos con pistolas eléctricas. Cada gobierno local es responsable de la compra de los dispositivos y la capacitación de su personal.

Esta medida, aunque respaldada por algunos y rechazada por otros, ya ha abierto un intenso debate sobre su alcance, riesgos y posibles extensiones de uso.
¿Qué armas eléctricas se usan en otros países?
El arma eléctrica más usada a nivel internacional es la Taser 10, un modelo de pistola de electroshock que se usa, por ejemplo, en Chile, Estados Unidos y Argentina.

La Taser 10 puede disparar hasta 13 metros, ofrece 10 oportunidades de uso y, según sus fabricantes, no genera aturdimiento, sino contracciones musculares controladas. Esta tecnología ya es utilizada por más de 100 fuerzas policiales en el mundo.
Tras su publicación, el gobierno de Dina Boluarte tiene 60 días para reglamentar la norma. Se espera que, a partir de julio de este año, las municipalidades doten a sus serenos con pistolas eléctricas.
Sin embargo, en países como el Perú, existe preocupación por los riesgos de un mal uso y la necesidad de delimitar estrictamente los protocolos de actuación. Amnistía Internacional sugirió que su uso esté regulado y que el personal municipal de Seguridad Ciudadana lleve cámaras corporales para garantizar la transparencia de las intervenciones.

¿Ha funcionado el uso de armas eléctricas en la lucha contra el crimen?
La experiencia internacional ofrece ejemplos de éxito así como tragedias. En Argentina, tras años de debates ideológicos entre oficialismo y oposición, el uso de pistolas Taser fue aprobado después de un trágico incidente en el metro de Buenos Aires: una oficial fue asesinada en 2023 tras ser desarmada por un atacante.
Se argumentó que, de haber contado con una Taser, el desenlace podría haber sido otro. Hoy, estas armas son utilizadas en estaciones de metro, aeropuertos y trenes, aunque su presencia en las calles todavía es limitada.
La Taser 10 puede disparar hasta 13 metros, ofrece 10 oportunidades de uso y, según sus fabricantes, no genera aturdimiento, sino contracciones musculares controladas. Esta tecnología ya es utilizada por más de 100 fuerzas policiales en el mundo.
Estados Unidos es quizá el país con más trayectoria en el uso de estas armas, pero también donde más controversias han surgido. Según Amnistía Internacional, entre 2001 y 2012 se registraron más de 500 muertes relacionadas con descargas eléctricas.
Casos como el del joven colombiano Israel Hernández, muerto en 2013 tras recibir una descarga en Miami Beach, encendieron el debate sobre su letalidad. Allí, tanto policías como algunos guardias privados pueden portar estas armas, siempre con licencias específicas.
En Europa, países como España y Reino Unido también han adoptado su uso, aunque bajo estrictas regulaciones. La Guardia Civil española, por ejemplo, inició recientemente un proceso de compra de 800 unidades. Sin embargo, las muertes registradas tras disparos de Taser en ciudades como Badalona y Tenerife en 2021 han encendido alertas sobre su empleo excesivo.

Lo que dicen los estudios sobre las pistolas Taser
Diversos estudios forenses advierten que las pistolas Taser no son inocuas. Pueden generar desde fibrilación ventricular hasta heridas penetrantes graves, especialmente en grupos vulnerables como menores de edad, ancianos, mujeres en gestación o personas con problemas cardíacos. La caída posterior a la descarga también puede provocar lesiones fatales.
Amnistía Internacional insiste en que el uso de estas armas debe estar restringido a situaciones estrictamente necesarias, con prohibición de descargas repetidas o en áreas vitales del cuerpo.
Estados Unidos
Las pistolas eléctricas son de uso común tanto en la policía como en la seguridad privada en varios estados.

- Resultados: si bien se consideran menos letales que las armas de fuego, su uso ha estado asociado a riesgos significativos. Según Amnistía Internacional, entre 2001 y 2012 al menos 500 personas murieron tras recibir descargas de pistolas eléctricas, muchas de ellas desarmadas.
- Estudios del Departamento de Justicia de EE.UU. indican que de 1 000 usos, solo 2 resultaron en lesiones graves, aunque los casos fatales han generado un amplio debate y demandas de regulación más estrictas.
España
Desde 2022, la Guardia Civil y varias policías locales han incorporado pistolas eléctricas a su equipamiento.

- Resultados: hubo casos de muertes tras su uso, lo que ha generado controversia y debate sobre la necesidad de protocolos claros y capacitación.
- Por ejemplo, en 2021 se registraron muertes en Badalona y Tenerife tras descargas policiales.
- Sin embargo, también existen testimonios de intervenciones exitosas donde se logró reducir a personas violentas sin causarles daño permanente.
Alemania
Las armas eléctricas están reguladas bajo la Ley de Armas y su uso está restringido a las fuerzas de orden.

- Resultados: el despliegue ha sido progresivo y sujeto a estricta regulación, con énfasis en la capacitación y reacreditación anual de los agentes.
Australia
La policía de Nueva Gales del Sur utiliza pistolas Taser como opción táctica alternativa, con protocolos que exigen uso proporcional, advertencia previa y suspensión inmediata una vez controlada la situación.

- Resultados: el uso está regulado, con prohibiciones específicas (por ejemplo, no usarlas en los ojos, ni en personas vulnerables como embarazadas o niños).
- Los agentes deben entrenar y reacreditar anualmente. En 2023, una anciana de 95 años perdió la vida luego de que un policía le disparara con una Taser.



