El sonido de los disparos quebró la tranquilidad en San Pedro de Lloc. En cuestión de segundos, el silencio fue reemplazado por gritos, llanto y el ruido de una motocicleta que escapaba a toda velocidad. Un conductor, miembro del comité de transportistas de Pacasmayo, en La Libertad, fue asesinado de al menos tres disparos mientras descansaba en su vehículo.
San Pedro de Lloc: así fue el crimen a plena luz del día
El atentado ocurrió al promediar las 10 de la mañana de este lunes 20 de octubre, cuando el conductor —identificado como José Antonio Justiniano Flores— recibió varios disparos mientras esperaba pasajeros en el interior de su vehículo, en el cruce de las calles Dos de Mayo y Callao, a una cuadra de la comisaría de San Pedro de Lloc.
Según los testigos, dos individuos a bordo de una motocicleta se acercaron hasta la víctima y abrieron fuego sin mediar palabra. El chofer, malherido, se desplomó sobre el timón. Al momento del ataque no había ningún pasajero a bordo de la unidad que cubre la ruta San Pedro de Lloc-Pacasmayo.

Videos difundidos en redes sociales muestran la angustia de los vecinos, quienes corren a auxiliar al herido mientras esperan la llegada de la ambulancia. Las imágenes evidencian la creciente ola de violencia que se ha instalado en la provincia de Pacasmayo y que afecta, particularmente, al gremio de transportistas.
San Pedro de Lloc: ¿móvil es cobro de cupos?
Fuentes policiales confirmaron que el ataque se produjo en circunstancias similares a otros hechos recientes ocurridos en la región, donde bandas dedicadas al cobro de cupos han desatado una cadena de atentados para extorsionar a empresarios y trabajadores del transporte.

Agentes de la comisaría de San Pedro de Lloc y del Departamento de Investigación Criminal de la Región Policial La Libertad recogieron los casquillos de bala y diversos testimonios que apuntan a un posible cobro de cupos.
«Esto ya sobrepasó todo límite”, declaró un representante del gremio local, quien prefirió no revelar su identidad por obvias razones. «No podemos trabajar tranquilos. Cada semana nos llega una amenaza distinta. Estamos pagando el precio de no ceder ante la delincuencia».

José Antonio Justiniano Flores, de 48 años, fue trasladado de emergencia al centro de salud Santa Catalina, donde los médicos certificaron su deceso.


