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Quién fue Alí Jamenei, el poderoso líder supremo de Irán asesinado en ataque ordenado por Trump

Su papel en el régimen iraní, el programa nuclear y la confrontación con Estados Unidos marcaron una era de tensión global.

Durante décadas, uno de los rostros más imponentes y polémicos de la política del Medio Oriente fue el del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la República Islámica de Irán desde 1989 hasta su muerte en febrero de 2026.

Su vida política estuvo marcada por una férrea defensa del sistema teocrático iraní, la confrontación con Occidente y la promoción de una revolución que superó fronteras regionales.

El 28 de febrero de 2026, Jamenei fue asesinado en un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán, confirmaron posteriormente autoridades iraníes y medios estatales del país.

Este acontecimiento, inesperado para muchos observadores internacionales, no solo marcó el fin de una era de más de 36 años de liderazgo, sino que también abrió una profunda incógnita sobre el futuro político de Irán y el equilibrio geopolítico en el Medio Oriente.

Alí Jamenei: ascenso y caída del líder supremo de Irán

Alí Jamenei nació en 1939 en la ciudad de Mashhad, cuna de importantes figuras religiosas iraníes. Su carrera dentro del movimiento revolucionario que derrocó al sha llegó a consolidarse tras la muerte del imán Ruhollah Jomeini, el principal arquitecto de la República Islámica.

Aunque inicialmente no era el candidato natural para suceder a Jomeini, la élite religiosa y política lo eligió como líder supremo en 1989, poniendo en manos de Jamenei no solo la autoridad espiritual, sino también la supremacía sobre las fuerzas armadas, el sistema judicial y los principales órganos de poder del Estado.

Durante su mandato, Jamenei transformó el cargo en una posición de poder prácticamente absoluto. Supervisó la política exterior, la estrategia nuclear, y ejerció control directo sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), pilar fundamental de la estructura republicana que él mismo ayudó a fortalecer.

Su influencia se extendió fuera de las fronteras iraníes, apoyando grupos aliados como Hezbollah en Líbano o milicias chiitas en Irak, multiplicando así el alcance regional de la política exterior iraní.

Alí Jamenei y el enfrentamiento con Estados Unidos

Jamenei fue un crítico férreo de la influencia occidental en Oriente Medio, especialmente de Estados Unidos e Israel, a quienes acusaba de intentar subvertir la autonomía de los pueblos musulmanes. Esta postura se tradujo en un apoyo persistente al programa nuclear de Irán, a pesar de sanciones y tensiones crecientes con potencias mundiales.

En 1981, Jamenei sobrevivó a un atentado, aunque quedó inmovilizado de su brazo derecho.

Internamente, su régimen enfrentó grandes desafíos. Desde las grandes protestas del Movimiento Verde en 2009, pasando por el alzamiento de “Mujer, Vida, Libertad” en 2022, impulsado por la muerte de Mahsa Amini, las tensiones entre amplios sectores sociales y el aparato estatal fueron una constante. Jamenei mantuvo el control mediante una combinación de represión, ideología y control político absoluto, convirtiéndose en una figura tanto respetada por sus seguidores como profundamente odiada por sus críticos.

Así fue la operación para asesinar a Ali Jamenei

El ataque del 28 de febrero de 2026, ejecutado por fuerzas de Estados Unidos e Israel, fue diseñado como parte de una ofensiva combinada contra el liderazgo iraní y su infraestructura militar.

El presidente estadounidense Donald Trump calificó la muerte de Jamenei como una “victoria histórica” y aseguró que la ofensiva buscaría desarticular la capacidad militar de Irán, aunque fue rechazada por aliados como Rusia y China por considerarla una violación del orden internacional.

Medios estatales iraníes confirmaron el fallecimiento del ayatolá y anunciaron un periodo de 40 días de duelo nacional, junto con siete días de feriados oficiales, mientras se preparaban para responder a lo que describieron como una agresión “cruel e injustificada”.

Las portadas de los medios iraníes anunciaron la muerte del líder supremo.

Una figura polarizante hasta el final

El legado de Jamenei seguirá siendo objeto de intensos debates. Para muchos países occidentales y críticos internos, su muerte representa el final de un régimen que reprimió movimientos de reforma, limitó las libertades civiles y apoyó a grupos armados que desestabilizaron regiones enteras.

Para sus seguidores, su liderazgo fue una reafirmación de soberanía frente a las potencias extranjeras y una defensa férrea de los fundamentos de la República Islámica.

Mientras el mundo observa los posibles cambios en el equilibrio de poder en el Medio Oriente, el vacío dejado por Jamenei plantea preguntas esenciales: ¿puede Irán sostener su régimen sin el liderazgo supremo que lo definió durante más de tres décadas? ¿Cómo responderán sus aliados y adversarios en un escenario cada vez más volátil?

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