Una operación militar sin precedentes encabezada por los Estados Unidos sacudió la madrugada del 3 de enero de 2026 a Caracas y otras zonas de Venezuela. En medio de explosiones, bombardeos y movimientos tácticos, las tropas de élite estadounidenses lograron la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, anunciaron fuentes oficiales de Washington.
Delta Force y Fuerzas Especiales lideran la misión
La cadena norteamericana CBS News reveló que la unidad de operaciones especiales Delta Force, perteneciente al Ejército de los Estados Unidos y conocida por su capacidad en misiones de alto riesgo, fue la encargada de ejecutar el ingreso táctico y la detención dentro del complejo militar donde residía el mandatario venezolano en Caracas.

Esta fuerza de élite suele trabajar en conjunto con agencias de inteligencia y comandos especiales para operaciones quirúrgicas, combinando sigilo, inteligencia previa y técnicas avanzadas de incursión en territorio hostil, según analistas militares.
Fue este mismo grupo militar el encargado de asesinar al exjefe del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), Abu Bakr al-Baghdadi, en una misión el 2019.

Historial de los Delta Force
Estas son las principales misiones del grupo de élite de Estados Unidos
- Operación Just Cause (1989): invasión de Panamá y captura de Manuel Noriega.
- Guerra del Golfo (1991): localización de lanzaderas Scud en Irak.
- Operación Red Dawn (2003): captura de Saddam Hussein.
- Operación Black Swan: apoyo táctico en la detención de El Chapo Guzmán.
- Operación Kayla Mueller (2019): incursión en Siria contra el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi.

El objetivo: Nicolás Maduro
Testigos y videos difundidos en redes sociales muestran detonaciones, columnas de humo y aviones sobrevolando a baja altura en distintos sectores de la capital venezolana, incluyendo los alrededores del Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país. Los estallidos se registraron antes y durante el operativo, que fue descrito por funcionarios estadounidenses como una acción rápida y diseñada para minimizar bajas entre sus fuerzas.
El propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el éxito de la misión a través de sus canales oficiales, calificándola como una «operación brillante» y señalando que Maduro y su esposa fueron trasladados fuera de Venezuela para enfrentar cargos legales por supuestos delitos relacionados con el narcotráfico y la corrupción.

La noticia generó reacciones encontradas en la comunidad internacional. Países como Rusia y China denunciaron la acción como una violación de la soberanía venezolana, mientras que varios gobiernos latinoamericanos expresaron su preocupación por el uso de fuerza militar en un Estado soberano. La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez criticó la operación como un acto de agresión.
Por su parte, Javier Milei, presidente de Argentina, celebraron la captura y la calificaron como un paso hacia la libertad para los venezolanos, según publicaciones oficiales.
La captura de Nicolás Maduro representa un punto de inflexión en la política regional y un acontecimiento de alto impacto geopolítico. Las consecuencias de esta operación —por su escala militar, repercusiones diplomáticas y su potencial efecto en la crisis interna venezolana— aún están por verse en los próximos días y semanas, especialmente ante la incertidumbre sobre la transición de poder en Venezuela y las reacciones internacionales.
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