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Qué buscan los limeños en Google antes de votar en las elecciones municipales: esto nos dice la radiografía digital

Nadie busca propuestas. Esto es lo que muestra el rastro digital del elector indeciso.

Días antes de las elecciones, los peruanos no buscan en Google los planes de gobierno. Buscan el símbolo del candidato. El partido que los representa. Indagan información personal de ellos. Eso es lo que revela el análisis de social listening de la recta final de las elecciones municipales de Lima 2026, realizado por la Agencia de Marketing Digital Likecom a través de Talkwalker, Google Trends y el Keyword Planner de Google.

No es una encuesta de intención de voto, es el electrocardiograma de una ciudad que llega a este proceso sin estar del todo convencida.

El análisis monitoreó la conversación digital en tres momentos: antes del debate, inmediatamente después, y en las últimas 24 horas previas a la elección. El cuadro que emergió de esos tres cortes tiene una conclusión incómoda que atraviesa a todos los candidatos: los temas que dominaron la conversación digital no fueron las propuestas programáticas estructuradas, sino los focos de conflicto o posicionamiento simbólico.

Eso incluye el fango personal, la adjetivación feroz y los escándalos pasados. Todo eso ocupó más espacio que cualquier propuesta de gobierno.

«El análisis utiliza datos de las herramientas digitales Talkwalker, Google Trends y Keyword Planner. No captura el 100 % del universo electoral peruano, sino la conversación de los ciudadanos digitalizados y politizados, la vanguardia de opinión que moldea la conversación pública», explicó Malena Orellana, vocera de la agencia Likecom.

Funciona, según indicó, como una radiografía digital o un electrocardiograma al medir el pulso de la conversación.

El mapa del sentimiento: quién generó amor, quién generó odio

La variable más reveladora del análisis no es el volumen de menciones sino la distribución del sentimiento. Un candidato muy mencionado puede estar siendo destruido en redes. Y un candidato silencioso puede estar construyendo un voto tranquilo que las métricas no capturan con facilidad. El cuadro completo:

CandidatoPositivoNeutralNegativoLectura del pulso digital
Rafael López Aliaga4.6–8.2 %34–36.5 %54.7–61.4 %Mayor alcance (hasta 3.5B impresiones). Mayor odio. Volcánico.
Carlos Bruce12.1 %41.7–43.3 %44.6–55.9 %Sólido en búsquedas orgánicas («Techito Bruce»). Atacado por alianzas pasadas.
Susel Paredes0.4–9.1 %33.9–59.8 %39.8–57 %Alta concentración en X y YouTube. Fuerte marca personal. Muy polarizada posdebate.
Francis Allison7–7.8 %47.5–69.3 %23.6–45.3 %Menor carga de rechazo neto. Menor alcance orgánico global.
Daniel Urresti6.6 %61.9–69.3 %24–36.4 %Relegado en interacciones. Bajo volumen de búsquedas respecto al frente.

El dato que más llama la atención es el de López Aliaga: más de la mitad de todas las menciones a su nombre en redes sociales durante la recta final tenían carga negativa. Y sin embargo, concentraba el mayor volumen de impresiones potenciales de toda la carrera. En el análisis digital, el odio es también una forma de visibilidad. El candidato más odiado era también el más comentado.

Lo que buscaron los peruanos: el símbolo, no el programa

Google Trends revela que, a 24 horas previas a las elecciones municipales de Lima 2026, las búsquedas más frecuentes asociadas a los candidatos no eran sobre sus propuestas. Eran sobre sus símbolos y sus partidos.

El caso de Susel Paredes es el más ilustrativo del análisis digital, pues el votante sabe quién es Susel, pero sigue buscando la marca del partido. El nombre tiene reconocimiento, pero la estructura partidaria detrás —Ahora Nación, un partido nuevo— no tiene el mismo anclaje en la memoria electoral.

«Esa brecha entre el conocimiento de la persona y el desconocimiento del vehículo político que la lleva tiene consecuencias prácticas en la cédula», explicó Malena Orellana de Likecom.

El efecto arrastre: el voto que no elige a quien cree elegir

Uno de los fenómenos más relevantes que detecta el análisis es lo que los estrategas llaman «voto de arrastre»: la tendencia del votante a marcar el símbolo del partido completo por identificación con la figura del candidato o candidata a Lima, sin conocer ni haber evaluado a los candidatos distritales que van en la misma lista.

En el caso de Susel Paredes, se ubica en tercer o cuarto lugar con volumen sólido. En distritos como Jesús María, donde hay nicho de simpatía vecinal, el voto por la lista completa impulsa y consolida al candidato local que ya hacía trabajo de base.

La diferencia entre lo que dicen Ipsos o Datum y lo que muestra Talkwalker no es un error metodológico de alguno de los dos. Es que miden cosas distintas con instrumentos distintos sobre poblaciones distintas.

Las encuestas tradicionales miden lo que el encuestado dice frente a un encuestador, con sesgo de deseabilidad social y preguntas cerradas. La respuesta es la socialmente aceptable, no necesariamente la del cuarto de urnas.

«En cambio, el social listening mide el comentario sin filtro, la búsqueda a medianoche, la interacción orgánica. Captura a los ciudadanos hiperconectados y politizados. No cubre la totalidad del Perú, pero la vanguardia de opinión que moldea la conversación», declaró Malena Orellana.

Lo que las métricas no capturan: el voto que no tuitea

Toda radiografía digital tiene su punto ciego en el ciudadano que no está en redes, que no busca en Google, que decidió su voto hace semanas en una conversación de mesa familiar o por lealtad a un partido con historia. En el Perú, ese ciudadano sigue siendo mayoría. El análisis de Talkwalker y Google Trends captura la «vanguardia de opinión», no el universo electoral.

Lo que sí captura con precisión es el estado de ánimo de la conversación pública digital en la recta final. Y ese estado de ánimo —encendido, fragmentado, más reactivo que reflexivo— dice algo sobre el momento político que vive Lima antes de estas elecciones municipales.

«Lo que nos dicen las métricas es que Lima es una ciudad que llega a la urna con más emociones que argumentos, donde el odio genera más volumen que el apoyo, y donde los temas que deberían decidir una elección municipal —gestión, infraestructura, seguridad, transporte— compiten en desventaja permanente contra el escándalo personal y la adjetivación feroz», indicó la vocera de la agencia Likecom.

¿Y si el electrocardiograma digital tiene razón y el paciente —nuestra política municipal— llega a la urna con el pulso por las nubes pero sin saber bien a dónde va? Eso no lo mide ninguna plataforma. Lo miden los resultados de mañana.

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