En la segunda vuelta electoral, la lucha de los votos se expandió a las redes sociales. Mientras Keiko Fujimori y Roberto Sánchez agotaban sus últimas balas en apariciones públicas, el pulso de las conversaciones online marcó indicadores que advertían los resultados en las urnas.
La agencia de comunicación digital Likecom elaboró una radiografía digital que reveló las tendencias que podrían definir el destino del país.

Keiko Fujimori vs. Roberto Sánchez: quién ganó en Internet
El primer golpe de vista a las métricas de Talkwalker (plataforma de inteligencia de datos que rastrea y analiza lo que los usuarios dicen sobre una marca en Internet) podría llevar a conclusiones apresuradas. Keiko Fujimori dominó el ruido digital con una fuerza arrolladora: 3.6K menciones, 84.3K interacciones y un alcance potencial de 23.9 millones.

Sus mensajes resonaron en el ecosistema digital tradicional, en las grandes urbes, donde el acceso a la información es constante y la polarización, un pan de cada día.
En la otra esquina, Roberto Sánchez parecía jugar en otra liga. Sus números eran más modestos: 1.6K menciones, 43K interacciones y apenas 2.9 millones de alcance potencial.
Likecom advirtió que esta disparidad era engañosa. «Sánchez es el candidato del voto silencioso, del interior profundo, de esa masa crítica que no genera millones de impactos en el algoritmo, pero cuya fuerza territorial ya demostró en primera vuelta que avanza sin pedirle permiso a nadie», mencionó Malena Orellana, analista y jefa de datos de la agencia.
Segunda vuelta: el antivoto como protagonista
Si algo define esta elección, es el hartazgo. El cuadro de sentimiento de Talkwalker es un espejo de la frustración ciudadana. Ambos candidatos arrastran un rechazo altísimo, confirmando que esta no fue una elección «por» alguien, sino «contra» alguien.

Keiko Fujimori carga con un 40.1% de sentimiento negativo, una losa pesada que arrastra desde hace años. Roberto Sánchez, aunque con un 36.2 % de rechazo, tiene un as bajo la manga: un 52.2 % de neutralidad.
En el Perú, esa franja amarilla (ver imagen arriba) es el refugio del indeciso, del votante que procesa su decisión en silencio, lejos de la exposición de las redes. Es el voto que se define en la intimidad de la cabina, y que podría inclinar la balanza.
Google Trends: esto buscó el electorado
Las búsquedas en Google Trends fueron el termómetro de las preocupaciones y curiosidades del electorado. Para Keiko Fujimori, el interés se concentró en sus cierres de campaña, en su entorno familiar (con picos de búsqueda por sus hijas) y, curiosamente, en el dirigente deportivo Jean Ferrari. Hay una masa de votantes que, a último minuto, buscó justificar racionalmente su voto, intentando encontrar propuestas en medio del ruido.

Para Roberto Sánchez, el mapa de calor es distinto. Sus búsquedas se focalizaron en «quién es», en su «plan de gobierno» y en comparaciones con Pedro Castillo. El electorado buscó entender al candidato, desentrañar su propuesta y, quizás, disipar los fantasmas del pasado.

Keiko Fujimori dominó el ruido, la visibilidad, pero Roberto Sánchez avanzó en el terreno de la neutralidad, del voto que no se grita, pero que se siente en las urnas. La batalla final aún se definirá en ese margen de indecisos, en ese voto que el algoritmo no siempre logra capturar, pero que tiene el poder de cambiar la historia.
¿Son las tendencias de Google un anticipo del voto? «En otros países sí; en el Perú son solo el reflejo de nuestra angustia«, sentenció Malena Orellana de la agencia Likecom.
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