La Policía tiene mala pepa
La Policía tiene mala pepa porque su pasado la condena. Al dar un paseo por la historia encontramos numerosos hechos que avergonzarían a cualquier agente de la ley. Según Alfonso Quiroz, en su libro La historia de la corrupción en el Perú, en el primer gobierno de Leguía se denunciaron graves corruptelas policiales en Chiclayo y el uso de turbas dirigidas por la Policía; espionaje y tortura contra prisioneros políticos en el Oncenio de Leguía; exigencia de pagos para evitar ejecuciones de opositores apristas en la dictadura de Sánchez Cerro; extorsión a ciudadanos chinos y japoneses en el gobierno de Odría. Además, de una larga lista de sucesos. La Policía parece una organización criminal de larga data.
La Policía es mala pepa porque ha faltado múltiples veces a su propio himno. “Donde exista el peligro, donde clame el dolor. Siempre habrá un Policía, presto a servir. Listo a morir por el Perú”. Sin embargo, la historia reciente grita lo opuesto; 50 peruanos que participaron en las protestas entre los años 2022 y 2023 en contra del gobierno de Dina Boluarte tuvieron un final trágico. Además, de cerca de 1400 heridos por el uso de fuerza excesiva.
La Policía es mala pepa porque hasta la música se presta para tener mal concepto de ella. Si fuera prolija, hubiera evitado que se desarrollara la historia de Pedro Navaja. Si fuera sana, Los Nosequien Y Los Nosecuantos no habrían identificado a cinco policías vendiendo rifas en la esquina de Larco.
Thomas Hobbes advertía que cuando el Leviatán (Estado) presenta fallas en sus funcionarios de ejecución, como la Policía, el orden social colapsa: desaparece el temor coercitivo que frena las pasiones naturales humanas. En pocas palabras, la sociedad se vuelve un caos.
La Policía es mala pepa porque incluso cuando trataron de “mejorarla” terminaron por empeorarla. En su primer gobierno, Alan García unificó a la Guardia Civil, la Guardia Republicana y la Policía de Investigación del Perú con la finalidad de volverla una fuerza efectiva contra del terrorismo. Sin embargo, ahora juntos y revueltos atinan poco contra los criminales de toda monta.
La Policía es mala pepa porque hacen sentir más inseguros a la población. ¿A quiénes realmente cuidan? En La marcha de los 4 Suyos se comprobó que Vladimiro Montesinos infiltró 380 efectivos para ejecutar hechos vandálicos como el ataque al Banco de la Nación. También, se comprobó la presencia del Grupo Terna en las protestas de los últimos años. En una de aquellas marchas, un policía vestido de civil baleó a Eduardo Mauricio Ruiz Sáenz sin que este representara alguna amenaza. Un caso más del uso desproporcionado de la fuerza.
Thomas Hobbes advertía que cuando el Leviatán (Estado) presenta fallas en sus funcionarios de ejecución, como la Policía, el orden social colapsa: desaparece el temor coercitivo que frena las pasiones naturales humanas. En pocas palabras, la sociedad se vuelve un caos: todos contra todos, ausencia de la propiedad y nula seguridad. El individuo deja su comodidad del grupo y se siente vulnerable porque, tal como menciona Erich Fromm, el hombre tiene conciencia de su desvalidez frente a su soledad y separatidad.
La Policía no es buena pepa porque no soluciona problemas, se vuelve parte de ellos. Frente al crecimiento exponencial de las extorsiones en el Perú y, específicamente, en la región de La Libertad, se implementó la línea 111 para reportar casos de manera ágil. No obstante, al poco tiempo un ciudadano denunció que fue extorsionado por el policía que lo atendió, quien le pedía dinero a cambio de “ayudarlo”. Cine puro.

Las cifras reflejan el colapso del control interno en la Policía Nacional. Durante 2025 se formularon 1500 propuestas de expulsión para malos agentes, de las cuales solo se atendió el 30 %. La impunidad parece acelerarse en 2026; a julio, de 671 solicitudes, apenas el 14.9 % ha recibido resolución. Con la disciplina institucional prácticamente desmoronada, la Policía concentra un alarmante 94.4 % de las denuncias por presunta corrupción en el país.
La Policía no es buena pepa porque es la gran responsable de que la delincuencia esté como esté en el Perú. Es la encargada de luchar contra el crimen. Y la responsabilidad no se delega. Lo que pase o deje de pasar con la seguridad es su absoluto compromiso. Y sigue fracasando. Es verdad que tiene limitaciones (¿cuándo no las ha tenido?), es verdad que políticos la utilizan para sus fines (¿cuándo no?), pero en la actualiad, la Policía no combate la criminalidad, sino que está a su lado.
Aún más vergonzoso debe ser que la institución sea defendida por el ahora senador Fernando Rospigliosi, recordado por despotricar del fujimorismo en el pasado y ahora convertido en su más ferviente defensor. Este sujeto de burla de las víctimas de abusos policiales y ha logrado normas que favores la impunidad para los agentes. El poder sin control es tiranía.
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La Policía es mala pepa porque según la sociología y la psicología han provocado muchos males que hoy nos aquejan. El desorden de esta institución puede ocasionar mayores consecuencias que simples delitos de oficina. Según el panóptico de Foucault, aquella entidad de vigilancia debería evitar que a cualquier persona se le ocurra actuar anormalmente al ser observados. Sin embargo, la teoría de las ventanas rotas también menciona que frente al desorden las consecuencias son mayor desorden y si aquella autoridad pareciera ciega, no hay panóptico y por lo tanto hay carta libre para que cualquier malhechor actúe a su gusto.
La policía no es buena pepa porque los estándares para formar parte de ella siguen bajando. La talla ya no es tan exigente como era hace años. Si salimos a tomar aire nos daremos cuenta de que un buen policía peruano no mide más de 1.65 m, pero los dígitos de la anchura rondan lo extravagante. Si quieres infiltrarte en la institución y perteneces a alguna banda criminal, pierde cuidado, los estándares te dan 6 años después de la mayoría de edad para armar un buen CV. ¿No superas ningún estándar oficial? Tranquilo, no todo está perdido, un buen padrino te ayudará a pasar como el mejor alumno de tu clase.
La Policía es una institución tan querida que los artífices de la violencia quisieron saludarla, a su forma claro. Secuestraron a un empresario y asesinaron a sus cuatro acompañantes a pocos pasos del tan conocido Ovni de Trujillo que funciona como dependencia policial. Para asegurar que el mensaje de felicitaciones fuera claro, los secuestradores se vistieron del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado (Grecco). Un detalle que no se olvidará en mucho tiempo. (Un reproche de Franklin Oblitas).
La Policia tiene buena pepa
La Policía tiene buena pepa porque su trabajo no empieza con el delito ni termina cuando alguien es capturado, sino que está presente antes, durante y después de aquellas situaciones que ponen en riesgo nuestras vidas.
Es decir, se encargan de prevenir hechos delictivos, auxilia a quienes se encuentran en peligro, mantiene el orden en la ciudad, participa en investigaciones y regula el tránsito. Aunque, muchas veces, recordemos a la Policía por las noticias negativas debemos saber que la población necesita de ella cuando alguien rompe las reglas. Es la materialización del Leviatan de Thomas Hobbes.
El hombre cede su libertad por seguridad y protección. La Policía ejecuta ese pacto. Por ello, usa el arma y la fuerza de forma legítima con el completo consentimiento de la sociedad. Al mejor estilo de RoboCop, ellos terminan por ser ese escudo que sostiene la convivencia y el orden.
La Policía tiene buena pepa porque no se rinde cuando una persona desaparece. Aquello lo demostraron en 2024, cuando la División de Investigación y Búsqueda de Personas Desaparecidas de la PNP logró ubicar a 236 de las 287 personas reportadas como desaparecidas entre enero y agosto, y lograron alcanzar un 82 % de efectividad.
La Policía tiene buena pepa porque hasta la música permite recordar la importancia de su trabajo. Los Hermanos Yaipén, en Policía lo describen como un protector cercano y comprometido que deja a su propia familia para velar por el orden y la paz en el país
Además, la Policía tiene buena pepa porque en un acto de sagacidad capturó a Abimael Guzmán, líder del grupo terrorista Sendero Luminoso que provocó la muerte y desaparición de entre 31 331 y 37 840 peruanos. Los agentes lo siguieron con paciencia por varios sectores de Lima, se disfrazaron de todo lo imaginable para recoger información y montaron guardias interminables hasta dar con la captura del famoso Cachetón.
Aquella era una época marcada por atentados, coches bomba, asesinatos y enfrentamientos que convirtieron al Perú en uno de los países más inseguros y sangrientos del planeta, y en medio de esa violencia ni las fuerzas policiales se libraron, pues según la Comisión de la Verdad y Reconciliación un aproximado de 568 policías fallecieron.
La Policía tiene buena pepa porque también puede ser amiga. Hay una cercanía que se presenta cuando el agente es capaz de tender la mano: se detiene a orientar a quien busca una dirección, acompaña a la persona que necesita llegar segura a su destino o conversa con los vecinos para conocer qué sucede en su barrio.
Folgell, un personaje secundario de la película Superbad,estaría de acuerdo, pues luego de ser abordado con preguntas por su identificación falsa como McLovin en una licorería, los oficiales Slater y Michaels terminaron por cuidarlo, le empezaron a aconsejar, lo llevaron en la patrulla de paseo y compartieron bromas como amigos.
Asimismo, la Policía tiene buena pepa porque en su himno se habla de entregar su alma por una causa, como Rousseau cuando expresaba que la vida en comunidad supone asumir responsabilidades que van más allá del interés personal y buscan el bien común. En el caso de la Policía, esa elección se expresa en el canto al aceptar que parte de su vida estará dedicada a proteger al otro, incluso cuando aquellos sean completos desconocidos, una responsabilidad que debe mantenerse así resulte difícil.
La Policía tiene buena pepa porque hasta la música permite recordar la importancia de su trabajo. Los Hermanos Yaipén, en Policía lo describen como un protector cercano y comprometido que deja a su propia familia para velar por el orden y la paz en el país. Dilbert Aguilar y La Tribu, en Amigo Policía, lo retrata como alguien confiable, fiel a su vocación de servicio diario y su labor en las calles. Y por parte de Junior Brown en Highway Patrol la figura del patrullero se presenta como quien recorre millas en su día y noche, acompañado de luces y sirenas y que acude al auxilio de quien esté en apuros.

La Policía tiene buena pepa porque hasta su nombre nació ligado a la ciudad. La palabra proviene del francés police, que a su vez deriva del latín politia y del griego politeia, relacionado con polis, es decir ciudad o ciudad-Estado. Antiguamente el término se vinculaba con la organización y el gobierno, y en Francia, según el CNRTL, el término police, a partir de 1250, empezó a variar y significar buen orden y administración de una ciudad, hasta que en el siglo XVII comenzó a designar a la administración encargada de hacer cumplir las normas.
También, la Policía tiene buena pepa porque como las cosas o personas cercanas necesitan de más cercanía, las llamamos a nuestro modo. Por ejemplo, tombo es la forma coloquial con la que en Perú nos referimos a ellos; y no somos los únicos ya que en Chile están los pacos, en España los maderos y en Londres los bobbies.
La policía tiene buena pepa porque es omnipresente. Después de Dios, ellos están en todos lados, en carreteras, en tu barrio, en una comisaría, en una manifestación, en un accidente y hasta cuando patrullan cerca de un parque. Su presencia forma parte de la estructura cotidiana del Estado y la sociedad.
Asimismo, un país puede carecer de un ejército, pero no de su policía. Unas 20 naciones soberanas han prescindido de soldados, pero no de los amigos policías. En esa lista, están Costa Rica, Panamá, Islandia, etc.
La Policía tiene buena pepa porque hasta los superhéroes reconocen cuando hay un buen agente cerca de ellos. En el universo de Spider-Man, el capitán George Stacy es de los pocos agentes que defiende al héroe cuando otros lo consideran un criminal, porque reconoce que Peter realmente ayuda a la ciudad.
La Policía tiene buena pepa porque las mujeres también hicieron su camino dentro de ella. Santa Rosa de Lima es la patrona de la Policía Nacional del Perú desde 1989 y la institución la reconoce como símbolo y reflejo de la conducta moral que pretenden seguir sus efectivos.
Además, la presencia de elementos femeninos en las fuerzas policiales comenzó en 1956, cuando 40 mujeres ingresaron a la entonces Policía de Investigaciones del Perú (PIP); luego llegaron a la Guardia Civil en 1977 y a la Guardia Republicana en 1984. Además según cifras de la Dirección de Recursos Humanos de la PNP, en noviembre de 2025 ya había un aproximado de 23 679 mujeres policías, que representaban el 17,4 % del personal en actividad.
Cabe destacar que la Policía tiene buena pepa porque hasta los superhéroes reconocen cuando hay un buen agente cerca de ellos. En el universo de Spider-Man, el capitán George Stacy es de los pocos agentes que defiende al héroe cuando otros lo consideran un criminal, porque reconoce que Peter realmente ayuda a la ciudad.
En Gotham, el comisionado James Gordon mantiene una relación similar con Batman. James es un policía que combate la corrupción dentro de su propia institución y termina por ser uno de los aliados más importantes del Caballero Oscuro. (Un aplauso de Giovanni Castillo Arroyo).


