Una noche antes de acostarse, luego de balbucear sus oraciones a su dios Aristóteles, justo antes de dejar caer delicadamente sus párpados, Guiseppe Quispe de Tabacaria tuvo una revelación: se vio conduciendo a un grupo de rebeldes por las peligrosas calles de Trujillo.
Extremadamente cautelosos, ¡iban en una misión suicida! Durante toda la noche craneó la visión y a la mañana siguiente, al levantarse, había decidido cumplirla.
Con tal fin, convocó a David Novoa, el loco del pueblo —el único que cree en esas pelotudeces—, y juntos reunieron a los músicos más sanguinarios, a los poetas más avezados, a los más feroces artistas y, entre lo más apeligrado de la movida cultural trujillense, conformaron la patrulla ideal: Cristhian Núñez, Valeria Luján, Gustavos Ramos, James Quiroz, Freddy Miusic y el rapero Waiky Max: El plan era soltar una bomba en medio de la ciudad.

Días atrás, abrumados por su propia oscuridad, unos malhechores dinamitaron el frontis del poder judicial, ahora los poetas sanarían ese desequilibrio detonando una bomba de luz.
Tenían al grupo ideal, solo necesitaban, para empezar, el nombre de la misión. «Poeterapia», «Los hijos del cura Benites», «Poesía como cancha», se escucharon las propuestas.
Pero «POESÍA DE MIÉRCOLES» tronó una voz desde los cielos y, de rodillas y tomados de las manos, acataron sin chistar.

Y fue así que —bien planificado— se perpetró este gran atentando contra la apatía y la mediocridad local.
Guiseppe abrió Tabacaria el miércoles 22 a las 7 de la noche y llegaron, armados con una flor entre los dientes, los poetas, acudieron, también, los damnificados —el público— y estalló la dinamita: Cristhian Núñez, un alma salvada por la Poesía, expuso sus más caros anhelos espirituales y empezó la lectura. Su amada madre y su hermano lo acompañaron en primera fila.
Le siguió la grácil aeda Valeria Luján, inteligente y punzante en sus versos, se tiró una grata conversa con el maestro de ceremonias durante su lectura.
Continuó Waiky Max con la fuerza ciclónica de su rap social aunado a las melodías del multiinstrumentista Freddy Miusic.

Gustavo Ramos potenció el escenario encarnando a un viejo shamán amerindio y culminó la noche con los versos del galardonado poeta James Quiroz, quien se dio íntegro en escena. ¡Pura Poesía!
La enceguecedora luz que surgió de aquel lugar, el remezón apocalíptico que estremecería hasta las últimas fibras a las almas trujillanas que dormitaban en sus casas, no fue advertido: era una vibración amorosa, amable, demasiado fina para ocasionar resquebrajamiento alguno, pero sí obró a nivel sutil en el subconsciente colectivo.


Y así es: sin que nadie lo perciba nuestro ambiente recibe poderosas oleadas de salud mental, de relajamiento emocional, de solaz espiritual a partir de estas emanaciones poéticas, pues las bombas culturales que se lanzan cada miércoles en Tabacaria purifican nuestro ambiente del materialismo y la frivolidad que tornan violenta a una sociedad.
Ven a Poesía de miércoles, Cholay.
Tray tu sed. Tray tu cara. Algo tray.
Lo cambiaremos.
Poesía de Miércoles: lo que viene
Este miércoles 29 se presentarán el maestro Alberto Alarcón acompañado de las jóvenes plumas de Cristhian Moreno Sevillano, Milagros Calderón y Guillermo Salvador Saldarriga, exintegrante de La Mafia.
El guerrero mochica Junior Prado hará un pago al Apu Trujillo y, en las cuerdas y el canto, Aluna Ríos cerrará la noche.
Como siempre en la conducción y destrucción, David Novoa.


