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Peruanos en Ucrania son enviados al frente entre engaños, racismo y alto riesgo de morir

Reclutados con promesas de altos salarios, compatriotas denuncian que son enviados a zonas de mayor peligro, reciben pagos incompletos y enfrentan abandono.

En una trinchera en el este de Ucrania, un joven peruano anotó en la pantalla de su celular: “No somos comando, somos contenedor de balas”.
 
La frase se volvió un mensaje de voz que compartieron decenas de latinoamericanos que lucha del lado ucraniano. Para ellos, la guerra dejó de ser un negocio millonario o un “sueño europeo” y se convirtió en una sucesión de días de frío, hambre, racismo y misiones suicidas.

Mandos ucranianos, soldados latinoamericanos

Varios excombatientes latinoamericanos consultados por medios europeos narran que, apenas llegan al frente, son separados de los ucranianos “de sangre” y asignados a unidades de alto riesgo.
 
Un colombiano, quien combatió durante cinco meses, explicó que su grupo recibía las órdenes de avanzar primero en zonas de minas y sin cobertura de artillería, mientras los equipos ucranianos quedaban retrasados en la línea de retaguardia.
 
“Nos trataban como repuesto barato. Si moríamos, no había familia esperando; si morían ellos, había un país de luto. Así nos veían y así nos usaban”, dijo el excombatiente, en entrevista con un reporte de Francia 24.
 
Otro venezolano que sobrevivió al frente afirmó que los mandos ucranianos muchas veces se negaban a pronunciar sus nombres completos y los llamaban por apodos xenófobos, lo que generó tensiones y protestas internas.

Sudamérica es un gran mercado para Ucrania. Combatientes de Colombia, Venezuela y Perú son de su preferencia.

Racismo y represión en el batallón

En el Batallón Simón Bolívar, unidad compuesta por voluntarios latinoamericanos, varios combatientes relataron que el ambiente interno estuvo marcado por el racismo y la desconfianza del mando ucraniano.
 
Un excombatiente recordó que, tras una protesta por pagos atrasados, el cuartel fue invadido por tanquetas ucranianas, se lanzaron gases lacrimógenos y se detuvieron a varios soldados latinos.
 
Un especialista español en sociología militar, que ha analizado el fenómeno de las unidades extranjeras en Ucrania, señaló que el ejército de Kiev actúa muchas veces con una mentalidad de “guerra de indemnidad”.
 
“Cuando un estado está en riesgo de desmembramiento, tiende a deshumanizar al otro y, en este caso, al latinoamericano. Se lo usa para cubrir vacíos, se le paga de menos y se le culpa si algo sale mal; el combo perfecto para el maltrato sistemático”, comentó el sociólogo Javier Pérez del Molino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, en un análisis sobre mercenarios en Ucrania.

Pagos engañosos y “deudas de guerra”

Medios latinoamericanos han documentado que la mayoría de los peruanos y otros latinoamericanos llegan a Ucrania motivados por salarios prometidos de entre 3000 y 5000 dólares mensuales, según anuncios difundidos en TikTok y grupos de WhatsApp.
 
Sin embargo, fuentes de investigadores europeos indican que, en el frente, muchos reciben solo entre 1000 y 1500 dólares, y parte de ese dinero se descuenta por alojamiento, armas y hasta ‘seguros de vida’ que nunca llegan a ser abonados.
 
Un estudio de la ONG Maldita destacó que, tras la primera oleada de reclutamiento en 2022‑2023, más de tres de cada cuatro latinoamericanos entrevistados afirmaron que no recibieron el monto íntegro acordado en el contrato.

Prometen dólares, muchos dólares y luego terminan caídos en la guerra sin siquiera repatriar sus cuerpos a su tierra natal.

Muertes en cifras: el precio de la ilusión

Según registros parciales de organizaciones de derechos humanos, más de 300 combatientes latinoamericanos han muerto en el frente de Ucrania desde 2022.
 
Un informe publicado en 2025 por un centro de investigación de conflictos armados estimó que los contingentes extranjeros concentran entre el 25 % y el 30 % de las bajas en el lado ucraniano, a pesar de constituir una fracción mínima de la fuerza total.
 
En el caso peruano, un trabajo de investigación cruzó bases de medios y registros consulares para estimar que al menos 7 peruanos han muerto o están desaparecidos en el conflicto, con apenas tres cuerpos repatriados hasta la fecha.

Silencio diplomático y abandono

El mando ucraniano, según testimonios de excombatientes y documentos accesibles, rara vez comunica directamente con los gobiernos de origen sobre muertes de extranjeros.
 
La abogado peruana de derechos humanos, María Elena Grau, quien ha asesorado a familias de combatientes latinoamericanos, explicó que muchas de ellas deben contratar a abogados privados en Ucrania o en Europa para que el Estado local emita actas de defunción o de ausencia.
 
“El Estado peruano no tiene un protocolo claro para acompañar a quienes se van a luchar a la guerra de Ucrania. Eso deja a los familiares en una especie de vacío: no tienen respaldo consular, no reciben información oficial y se ven obligados a buscar por sus propios medios los cuerpos de sus hijos”, afirmó María Elena Grau, también coordinadora de una ONG de derechos humanos en Lima, en declaraciones a un medio peruano.