InicioFruta de exportaciónEspecialesEl legado mutilado de Pedro Azabache: la obra del maestro indigenista desaparece...

El legado mutilado de Pedro Azabache: la obra del maestro indigenista desaparece de su taller de Moche

El fundador de la Escuela de Bellas Artes de Trujillo, discípulo de Sabogal y Codesido, ve su obra dispersa y mutilada mientras un investigador lucha por salvar los restos de su memoria.

De la basura, una foto rota de Pedro Azabache.

El pintor posa delante de un cuadro, con una delgada sonrisa, como sonreían los adultos de antes. En el borde aparece el brazo de alguien negado.

Una foto mutilada representa el rechazo a la persona que acompañaba la escena. Un capítulo cerrado. Algo que ya no está. También, la ira, la frustración o una herida abierta.

Una herida abierta es el legado de Pedro Azabache.

Parte de la obra del fundador de la Escuela de Bellas Artes de Trujillo —y, junto a Macedonio de la Torre y Gerardo Chávez, de los pintores más importantes de La Libertad— está mutilada. Desaparecida.

Como discípulo directo de José Sabogal y Julia Codesido en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Lima, compartió su labor de artista con la de gestor y maestro, al fundar en 1962 la Escuela de Bellas Artes de Trujillo — fue su primer director—, donde forjó a las siguientes generaciones de artistas locales.

Falleció en 2012, a los 94 años. Y desde entonces, las enseres y creaciones de su casa-taller de la campiña de Moche han sido presa del oportunismo, la avaricia y la fatalidad con que se trata a todo lo que es cultura en el Perú.

Esa foto rota fue rescatada de una ruma de papeles que más parecía basura. Esa foto rota es la viva imagen de un atentado contra el patrimonio y un llamado de atención para que se reactive el interés por la memoria de un ícono que partió de este mundo terrenal hace 16 años, pero que ahora ha empezado a morir.

—

Gerardo Salazar Malbasa llegó al taller del maestro Azabache en el año 2023 en busca de información para alimentar su investigación sobre la historia del grabado del Perú. Sabía que el maestro había cultivado este arte.

«Pensé encontrar un museo, un lugar conservado, pero todo estaba abandonado», recuerda. Observó herramientas como un rodillo, tres gubias, un taquito (molde) de grabado y documentos descuidados que llevó prestado.

Pedro Azabache: la figura

Pedro Azabache Bustamante nació en Moche en 1918. Nunca se casó ni tuvo hijos naturales. Es considerado como el último gran guardián del indigenismo pictórico norteño. Asimiló la misión de peruanizar el lienzo, pero alejándose de lo andino para volcar su mirada hacia el campesino de la costa liberteña.

Gerardo Salazar, Pedro Azabache.
Gerardo Salazar muestra parte del legado que ha rescatado de Pedro Azabache.

Así, con una paleta cromática de tonos ocres, sienas y terrosos, plasmó con dignidad y realismo las faenas agrícolas, los rostros mochicas y las tradiciones de su natal Moche. Un cuadro que destaca en este contexto es el retrato de su madre. Azabache alternó siempre la vida del lienzo con el cultivo de la tierra.

Como discípulo directo de José Sabogal y Julia Codesido en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Lima, compartió su labor de artista con la de gestor y maestro, al fundar en 1962 la Escuela de Bellas Artes de Trujillo — fue su primer director—, donde forjó a las siguientes generaciones de artistas norteños.

—

Gerardo Salazar regresó al taller en julio del 2026. Lo encontró peor.

Muchos enseres de gran valor histórico y artístico desaparecieron. Otros, estaban allí, en condiciones deplorables.

En el inmueble del maestro vive su hija política. Gerardo llegó a un acuerdo con ella para rescatar documentos y utensilios, como caballetes, marcos, cajas con pinceles, espátulas, entre otros artículos. Todo lo acomodó en sacos de  polietileno y los cargó, ayudado por un reciclador, hacia su estudio en Trujillo.

—Me sentí muy mal —confiesa el artista.

La sensibilidad a flor de piel frente a un crimen contra la memoria de un personaje a quien todos deberían recordar, respetar y consultar. Perder la obra de Azabache es dilapidar parte de la historia de La Libertad.

Además, no es un caso aislado. Existe una descarada cacería contra todo lo que representa cultura en nuestra región. En 2022, con un  cargador frontal, unos sujetos  destruyeron la máquina de arcilla en Huanchaco y en junio del 2026, un grupo de delincuentes arrasó el geoglifo Triple Espiral, de más de 1000 años de antigüedad, en Laredo.

La belleza de una carta

Gerardo Salazar inició la limpieza de los objetos y encontró belleza. Una de ellas, una carta de José Sabogal para Pedro Azabache fechada en 1956. Es decir, del maestro al discípulo. «Es una carta linda», adelanta Gerardo.

En la misiva, de una carilla, Sabogal le describe el procedimiento para rescatar un retrato de José Eulogio Garrido. «Le da instrucciones sobre cómo puede sacar la imagen de esa tela y pasarla a otra. Sabogal no sabía que iba a morir ese año, en diciembre», cuenta Gerardo.

Ha encontrado fotografías, negativos de fotografías, libros, recortes de periódicos, cartas, anotaciones de ideas para pintar. «Esto es un rompecabezas y son fuentes primarias».

El olvido que seremos

Gerardo reafirma que es evidente que otras personas se han llevado las  pinturas, dibujos y otros documentos valiosos.

«Han revisado el material y han escogido lo mejor. Yo he encontrado sobres rotulados,  como por ejemplo con el nombre de José Sabogal, vacíos».  

Abandonaron lo que juzgaron menos valioso. Sin embargo, el material en manos de Salazar sirve para reconstruir la imagen del artista Azabache.

No es un caso aislado. Existe una descarada cacería contra todo lo que representa cultura en nuestra región. En 2022, con un  cargador frontal, unos sujetos  destruyeron la máquina de arcilla en Huanchaco y en junio del 2026, un grupo de delincuentes arrasó el geoglifo Triple Espiral, de más de 1000 años de antigüedad, en Laredo.

«A mí me gustaría que esas personas declaren las cosas que se han llevado para juntos hacer un inventario virtual y trabajar con alguna universidad para poner todo al servicio de la comunidad», anhela Gerardo Salazar.

Empero, sabe de sus limitaciones. «Yo no tengo dónde guardarlo ni menos presentarlo y eso me angustia. Estoy haciendo un trabajo de rescate para que no se siga malogrando. De allí, lo voy a poner en cajas plásticas y más adelante no sé qué más hacer».

Pedro Azabache: rescate de parte de su legado

César Clavijo Arraiza
César Clavijo Arraiza
Nació en un desierto frente al mar, donde solo crecen árboles de algarrobos. Dice que le gustan todas las frutas, pero en los últimos meses se ha decantado por el pepino, de origen andino; pero con una mala fama: se cree que si se consume después de beber licor puede causar la muerte. Periodista, escritor, docente, padre y esposo. Es torpe con la pelota, pero ama jugar fútbol. En el 2018 publicó "Tercera persona"; en el 2023, "No todo se queda en la cancha". Terminó un doctorado en comunicaciones.