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Pedirle peras a un olmo: incapacidad y falta de voluntad de las autoridades para acabar con los problemas

Es tan indignante y frustrante ver a nuestro país, nuevamente, desangrarse por una incontrolable violencia urbana, mezcla de extorsionadores, sicariato, robos al paso, minería ilegal y autoridades completamente desconectadas de nuestra realidad, sumidas en satisfacer su propia sed de poder, venganza y ambición desmedida.

Mientras tanto, nosotros, debemos encomendarnos a Dios para sobrevivir día a día en un país donde la incertidumbre de nuestro destino es diaria, levantarse a luchar para sacar adelante a nuestras familias sin saber qué podrá suceder a la vuelta de la esquina.

No sólo es la incapacidad de nuestras autoridades para hacer frente a cualquier problema, ya no se diga enfrentar cara a cara a este terrorismo urbano, porque debe ser denominado, tratado y atacado de esa manera, sino, la absoluta falta de voluntad para hacerlo.

Camilo José Cela decía en una entrevista que por más burro que sea uno con varias horas de trabajo algo debe salir, el problema es que sin voluntad o decisión para solucionar los diversos problemas que nos afligen es imposible llegar a un resultado medianamente satisfactorio.

Siendo sinceros, tampoco podíamos pedirle mucho a alguien como la presidenta Dina Boluarte, elegida por el prófugo Vladimir Cerrón para acompañar al impresentable e inefable Pedro Castillo y sus teorías de izquierda trasnochada y cavernaria, aunque ahora la desconozcan.

A la par de ello, vivimos una absurda batalla entre los diversos poderes del Estado, con un nuevo capítulo iniciado por la nueva composición de la Junta Nacional de Justicia, en una pugna de poder entre una caviarada elitista, arrogante y pseudomoralista, adicta al ejercicio del poder para implantar sus agendas “regrecionistas” y una derecha timorata sin un norte claro, sin un liderazgo que la convierta en una sola voz. Mientras tanto, la anarquía, la corrupción y la violencia hacen de las suyas sin tapujos ni resquemores.

Este es el resultado de un gobierno incapaz, sin un programa de gobierno serio, frontal y firme para luchar contra la delincuencia, el terrorismo urbano y la corrupción; pero, lamentablemente, como se decía antaño, no se le puede pedir peras a un olmo.

Carlos Talledo Manrique

Abogado Constitucionalista

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