Caía la noche del domingo 13 de abril, cuando los familiares del nobel peruano informaron, a través de un comunicado, que el escritor falleció a los 89 años, en Lima, rodeado de su familia y en paz.
Murió en abril, como César Vallejo, el Inca Garcilaso de la Vega, Octavio Paz y Gabriel García Márquez, con quién trazó una línea de amor y odio. En redes sociales, sus hijos: Álvaro, Gonzalo y Morgana Vargas Llosa, subrayaron que el escritor tuvo existencia «larga, múltiple y fructífera».

La presidenta de La República, Dina Boluarte -en la cuenta de X, del Gobierno del Perú- lamentó profundamente el fallecimiento de Mario Vargas Llosa, expresando que «su genio intelectual y su vastísima obra permanecerán como legado imperecedero para las futuras generaciones».
Mario Vargas Llosa: su legado inmortal a la literatura
Vargas Llosa es autor de novelas y ensayos que exploran la condición humana y la realidad política y social de América Latina. Sus genialidades La ciudad y los perros (1963), Conversación en La Catedral (1969) y La fiesta del chivo (2000), son consideradas algunas de las más importantes de la literatura peruana y latinoamericana. Su estilo narrativo innovador y su capacidad para abordar temas complejos han sido ampliamente reconocidos. «¿En qué momento se jodió el Perú?», escribió, como dilema, en Conversación en La Catedral.

Mario Vargas Llosa y la política
Cabe destacar que no solo desarrolló el perfil de escritor, sino también el de político. Y ya que la mandataria, hace unos días, convocó a elecciones generales, ¿sabías que Mario Vargas Llosa tentó la presidencia de La República?
Fue en las elecciones de 1990 que, representando a la coalición Frente Democrático (FREDEMO), compitió con Alberto Fujimori. Perdió las generales y el autor de La guerra del fin del mundo, no dudó en contar su frustración y sospechas de corrupción en el proceso electoral en su libro autobiográfico El pez en el agua. ¿Se imaginan a Vargas Llosa como presidente del Perú? ¿Tendríamos el país que ahora tenemos?

Su pensamiento político se centró en la defensa de la democracia, la libertad individual y la economía de mercado. Fue un crítico abierto de los regímenes autoritarios y abogó por la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno. Pedro Castillo, lo miró con amargura.
El legado de Mario Vargas Llosa es multifacético: como escritor, influyó en generaciones de literatos latinoamericanos; como pensador político, al debate sobre la democracia y la libertad en la región. Su premio nobel es un reconocimiento a su contribución a la literatura y su compromiso con los valores democráticos.



