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La Libertad: golpe al tráfico de fauna marina

En Salaverry, local clandestino procesaba aletas de tiburón y pepinos de mar, cuyo precio en el mercado negro es de hasta mil dólares, por kilogramo.

Sin medidas sanitarias, en el puerto trujillano de Salaverry funcionaba un centro de procesamiento clandestino de aletas de tiburón, pepinos de mar y otras especies protegidas por la legislación peruana.

En un duro golpe para las mafias que depredan el mar peruano, la Región Policial La Libertad, el Ministerio Público y PRODUCE, desmantelaron este negocio que operaba bajo la fachada de una vivienda en el asentamiento humano Aurora Díaz, II Etapa.

Según la PNP, la incautación y logística desarticulada es millonaria: 2,000 aletas de tiburón, dos sacos de pepino de mar – altamente cotizada en el mercado negro asiático – maquinaria industrial especializadas en secado y procesamiento que permitían a la red operar a gran escala, y un vehículo de carga pesada que, según las investigaciones preliminares, era utilizado para la distribución estratégica hacia los puntos de exportación.

Impacto ambiental y rescate animal

Más allá del golpe económico, las autoridades enfatizaron que esta planta clandestina ponía en grave peligro la sostenibilidad de las especies marinas del litoral. El procesamiento de estas especies sin ningún tipo de control sanitario ni legal alimenta un circuito de comercio ilícito transnacional.

En medio de la ilegalidad, los agentes rescataron a dos perros que se encontraban en condiciones críticas de abandono dentro del recinto. Los animales recibieron atención inmediata y fueron puestos a buen recaudo.

«Esta intervención conjunta demuestra nuestro compromiso firme contra la extracción ilegal de nuestros recursos hidrobiológicos y la protección de nuestro ecosistema marino», señalaron fuentes oficiales tras el despliegue.

Hasta el momento, las investigaciones continúan para identificar a los cabecillas de esta red de acopio y distribución que operaba desde el corazón de Salaverry.

Mercado Negro

El hallazgo en Salaverry no es un incidente aislado, sino un eslabón dentro de una compleja cadena de suministro ilegal que afecta gravemente la biodiversidad del Pacífico sur.

Fuentes de la Fiscalía del Medio Ambiente, indicaron a BuenaPepa que el tráfico de estas aletas de tiburón y pepinos de mar responde a una demanda internacional exorbitante, principalmente en mercados asiáticos donde se valoran por sus supuestas propiedades medicinales y su estatus gastronómico.

Un especialista en pesca artesanal detalló a BuenaPepa que las aletas de tiburón decomisadas corresponden a las especies conocidas como zorro, azul, diamante y cruceta o punta negra, está ultima protegida por la legislación peruana. “En el mercado formal, los precios oscilan entre los 50 y los 120 dólares”.

Al analizar las imágenes del operativo, que compartió la Policía, también identificó caballitos de mar, cuya pesca es ilegal; sin embargo, los traficantes obtienen ganancia de hasta 500 dólares por kilogramo.

En el mercado negro, el kilogramo de aleta de tiburón puede costar hasta 500 dólares; mientras que el pepino de mar, mil dólares. “estas cifras incentivan la pesca indiscriminada, superando incluso los márgenes de beneficio de la pesca artesanal legal”, explicó la fuente.

Según la Policía, “muchas organizaciones aprovechan la pesca artesanal para «blanquear» el producto, alegando que la captura fue fortuita, cuando en realidad es dirigida mediante métodos destructivos”.

Las plantas clandestinas, como la hallada en Salaverry, funcionan como centros de acopio donde se retira la humedad de los productos para aligerar el transporte y asegurar su conservación durante largas travesías. Las mafias, también utilizan empresas de fachada o camuflan la carga entre productos pesqueros autorizados para evadir los controles en puertos y aeropuertos.

Aunque la legislación peruana, a través de PRODUCE, exige el desembarque de tiburones con sus aletas adheridas naturalmente, la fiscalización se ve constantemente desafiada por la atomización de los puntos de desembarque.

La desarticulación de esta planta en Salaverry subraya la necesidad crítica de fortalecer la inteligencia operativa y la cooperación multisectorial para cerrar los canales por donde se filtra el producto ilegal hacia el mercado internacional.

Jorge Clavijo Correa
Jorge Clavijo Correa
Nació en el ardiente puerto de Paita y tiene gustos afinados por la música electrónica, el post-punk y el blues. Nunca será un 'mangazo', como se les dice a las varones agraciados; pero tiene un entusiasmo especial por este fruto que descubrió de niño gracias a la complicidad de sus abuelos. De origen indio, el mango metaforiza el proceso de maduración en la vida profesional de Jorge. En el periodismo empezó verde cubriendo y escribiendo historias policiales en horas de la madrugada para un canal de televisión. Creció con su destacada participación en cuatro concursos nacionales de periodismo y está tomando buen aroma como docente universitario. Algún día madurará.