El país se encuentra en alerta ante un escenario sísmico de gran escala. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha advertido sobre la posibilidad de un terremoto de magnitud 8.8 que afectaría principalmente a las regiones de Lima, Ica y Áncash. Según el jefe del IGP, Hernando Tavera, este evento no es una cuestión de “si” ocurrirá, sino de “cuándo”.
“No podemos controlar a la naturaleza, pero sí podemos reducir nuestro nivel de riesgo”, afirmó Tavera en entrevista para un medio capitalino.
El experto hizo un llamado urgente a la población a reforzar sus medidas de prevención, revisar las condiciones del suelo donde están construidas sus viviendas y participar activamente en los simulacros nacionales de sismo.
Perú dentro del Cinturón de Fuego
El Perú, al estar ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, experimenta una alta frecuencia sísmica. Solo en lo que va del 2025, el IGP ha registrado 329 movimientos telúricos perceptibles, con un promedio de cinco a seis sismos diarios. La reciente secuencia de siete temblores en Máncora, ocurrida entre el 10 y 11 de mayo, ha reavivado la preocupación ciudadana.
Tavera enfatizó que no solo la magnitud determina el impacto de un sismo, sino sobre todo el nivel de sacudimiento del suelo, que depende de la profundidad del epicentro y la cercanía a zonas pobladas. “La magnitud no destruye estructuras. Lo que las daña es el sacudimiento del suelo”, remarcó.
Defensa Civil entra en acción
En este contexto, el Sistema de Alerta Sísmica Peruano (SASPE) cobra vital importancia. Este proyecto, impulsado por el IGP en conjunto con el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), ya se encuentra en fase de pruebas técnicas.
El sistema contempla la instalación de sensores sísmicos a lo largo de la costa y bocinas urbanas que emitirán alertas sonoras segundos antes de un sismo, permitiendo a la población reaccionar con mayor rapidez.
Tavera concluyó recordando que, si bien no podemos evitar los terremotos, una ciudadanía informada, preparada y participativa puede salvar vidas.


