El penal de Challapalca es un infierno helado. Se ubica en el cielo, a 4 200 metros sobre el nivel del mar, en la provincia del Collao, distrito Capazo, departamento de Puno.
Por su ubicación geográfica, las condiciones climatológicas son extremas: la temperatura oscila entre los 8 y 9 grados centígrados durante el día y, en el mes de junio, desciende hasta los 25 grados bajo cero, por la noche. Para tener una idea del clima hostil, el agua se congela a los cero grados.
Con 122 celdas y con capacidad para 242 internos, a esta cárcel son trasladados los sentenciados por terrorismo, traición a la patria y, en forma de castigo, criminales que continúan con acciones delictivas pese a estar tras las rejas. En el mundo del hampa se le conoce como “lanchada”.
Sin embargo, esta regla cambió en la última sesión del denominado “Cuarto de guerra”: la mandataria, Dina Boluarte, anunció que “todos los cabecillas de las bandas criminales, extorsionadores y asesinos terminarán en esta prisión”. “Challapalca los espera”, sentenció.
Contraria a la versión del jefe nacional del INPE, Javier Llaque Moya, quien en una entrevista para RPP negó que “desde la cárcel se organicen los delitos de la calle”, Boluarte enfatizó en que las cárceles comunes ya no serán “centros de operaciones (criminales)”.

Challapalca, una cárcel al estilo Bukele
El anuncio de Boluarte forma parte de un plan de reestructuración del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) para garantizar la seguridad ciudadana en todo el país; sin embargo, hay voces, como de Amnistía internacional, que exigen el cierre de Challapalca.
“El trato de los presos en el Establecimiento Penitenciario de Régimen Especial de Challapalca constituye un trato cruel, inhumano o degradante” explica. Para un sector de la opinión pública, el sufrimiento de los reos – por las condiciones del establecimiento – “es una forma de justicia”.

“No existe en los alrededores ningún centro poblado que pueda eventualmente ofrecer algún servicio básico, tal como salud, a excepción de un grupo de viviendas rústicas ubicadas al lado del río Maure (…) El caserío más cercano es Callapuma a una hora y treinta minutos por vía terrestre, constituido por un reducido número de viviendas precarias.”, detalla la Defensoría del Pueblo en su “Informe sobre el establecimiento penitenciario de régimen cerrado especial de Challapalca”.
Advierte, además, que los derechos fundamentales más afectados son: dificultades de acceso al penal y el derecho de visita familiar, limitaciones al derecho de defensa, derecho a la vida e integridad personal, derecho a la salud y deficiencias en el servicio.
El sentido de resocialización
La investigación denominada “El derecho a la educación y la resocialización de los internos en un establecimiento penitenciario”, explica que “la arquitectura penitenciaria en el Perú, los altos niveles de ingreso y el hacinamiento es una problemática que influye en el proceso de resocialización de los internos, debido que muchos penales tienen un déficit en su infraestructura”.
La investigación titulada: “Realidad penitenciaria y derechos humanos de los internos del penal de Challapalca”, considera que se podrá hablar de una evolución del sistema penitenciario si su discurso y praxis se adecuan a las orientaciones de las normas existentes, nacionales e internacionales, sobre condiciones carcelarias compatibles con el respeto de los derechos humanos de las personas en prisión.
“Para la aplicación del tratamiento penitenciario integral a los internos del penal de Challapalca, a través del trabajo, educación, equipo multidisciplinario de tratamiento y la mejora del servicio de salud, con la finalidad de estar cerca al objetivo del sistema penitenciario nacional que es la resocialización del interno, se debe de asignar el material logístico necesario y los profesionales que se requieran en el penal de Challapalca”, recomienda.
“Teníamos cuatro cabecillas del Tren de Aragua, ahora son ocho de esta banda que ya están pagando las consecuencias de sus actos en Challapalca, porque este penal es considerado uno de los más seguros del país”, enfatiza la presidenta.
“Estamos disponiendo que todos los cabecillas de las bandas criminales, extorsionadores y asesinos terminarán en esta prisión«, dice muy convencida de que Challapalca será una solución para la crisis de seguridad ciudadana que afecta al país.


