César Acuña Peralta llega a la zona de tragedia como un rock star. Un pool de camionetas polarizadas. Primero bajan los escoltas, quienes dan vueltas al vehículo donde está guarecida la autoridad. Abren y cierran las puertas, como parte de un protocolo de utilería.
Afuera, en el arenal, una consejera regional, una vicepresidenta regional, gerentes regionales, empleados regionales y familias con casas llenas de barro esperan que el gobernador salga de una vez y atestigüe la calamidad.
Entonces, Acuña desciende; lo hace con otra piel: un polo marca Fendi, firma italiana de lujo —en la página web de la tienda, las prendas similares no bajan de 450 euros—; un cinturón Ferragamo, que pocos pueden pagar, menos las personas que, esa tarde, él “contentó” con su visita. Algunos de ellos caminan con sandalias remendadas.
“Mi país es muchedumbres quejumbrosas y altas sombras heladas”, escribió Sebastián Salazar Bondy, en su mítico poema Todo esto es mi país. Es el sábado 29 de marzo del 2025, Trujillo está siendo atravesada por quebradas y miedos conocidos, y la máxima autoridad de la región actúa a la altura de su imagen y semejanza: un millonario metido en política que viste caro.
Entonces, Acuña desciende; lo hace con otra piel: un polo marca Fendi, firma italiana de lujo —en la página web de la tienda, las prendas similares no bajan de 450 euros—.
Una de las zonas más afectadas es La Esperanza. Es el lugar más cerca del aeropuerto, tal vez, por ello, decidió visitarlo primero. Hace unas horas, cuando el desastre se saciaba con Trujillo, estaba en Lima, donde tiene tantos asuntos que atender.
Solo en esas dos prendas —polo y correa— , Acuña lleva puestos casi mil euros; pero esos trapos valen mucho más. En especial, por el significado que expresan. “La moda es semiótica”, afirma Humberto Eco.
La semiótica es la ciencia de los significados. ¿Qué significa que la autoridad llegue como un rock star y con ropa de lujo a una zona donde sus votantes han sufrido las pérdidas de parte o todas sus propiedades?
“La forma en que vamos vestidos habla de nosotros, transmite información. De ahí la importancia de ir vestido de manera adecuada según las circunstancias”, considera Trinidad Aparicio Pérez, doctora en sicología.
Entender los motivos del porqué nos vestimos de tal o cual manera ya no es una frivolidad ni un anacronismo. Por el contrario, es una preocupación relevante por conocer y aprovechar un componente comunicativo poderoso, más aún en política, donde, como dice Ana Velasco Molpeceres, las apariencias son más trascendentes que las realidades.

La moda es comunicación y, por lo tanto, es una herramienta tan válida como las demás para la política, aporta la experta Patricia Centeno.
“Quién diga que con su aspecto no hace política miente. (…) Históricamente, Castro y Hugo Chávez fueron grandes estrategas estéticos. Malcolm X, Lenin, Hitler, Gandhi… Si los piensas, no hay personaje histórico que haya pasado a la posteridad sin una imagen definida. ¡La imagen del poder!”, explica.
Acuña: un lujo en el barro
¿Qué comunicó Acuña con su ropa de lujo el día de la desgracia en Trujillo? ¿Entiende, la autoridad, el poder de la vestimenta? ¿Existe relación de su outfit con los insultos que recibió esa jornada?
Pocas veces se ha visto al político liberteño en situaciones que no le favorecían, con ciudadanos increpándolo y culpándolo por el impacto de la naturaleza en sus vidas.
La vestimenta nunca debe ensombrecer las acciones de los funcionarios. Sin embargo, puede vigorizar la imagen que buscan proyectar. Acuña llegó a la zona de desgracia para transmitir que él siempre está con la gente, más aún en momentos de emergencias. ¿Lo logró?
“En política, una prenda de vestir puede comunicar tanto o más que una frase filtrada y pulida por un equipo profesional de comunicadores”, escribió Nessan Teran.
La vestimenta nunca debe ensombrecer las acciones de los funcionarios. Sin embargo, puede vigorizar la imagen que busca proyectar. Acuña llegó a la zona de desgracias para transmitir que él siempre está con la gente, más aún en momentos de emergencias.
Alice Parson enumeró siete categorías para interpretar la información que proviene del vestuario de las personas. Una de ellas es el estilo elegante, el cual envía mensajes de refinamiento, estatus, distinción, confianza y prestigio.
“El uso tanto de las telas, formas o colores como los accesorios, son de gran calidad e incluso costosos, entonces corre el riesgo es lucir pretencioso”, advierte. Acuña, aquel día, vestía de negro: el color del poder.
Acuña: otra piel
Al artista español Josep Grau-Garriga se la atribuye la frase: “La ropa es nuestra segunda piel, la única que podemos escoger”.
Los expertos coinciden que la vestimenta es la expresión de nuestra identidad, estado de ánimo y posición social. La ropa que elegimos comunica nuestra personalidad, pertenencia a grupos y respeto por la cultura y a los demás.

César Acuña, desde que subió al nivel de millonario, empezó a vestir caro, que no es lo mismo que vestirse bien.
Expresa poder mediante esa segunda piel de alto costo. La mañana que juró como alcalde de Trujillo, en enero del 2027, luego de su histórico triunfo contra el Apra, le pregunté, en la sala de su casa, dónde y a quién le había ordenado confeccionar el terno que vestía ese día, hasta entonces, el más alegre de su vida política.
Le gustó la pregunta y respondió con una risita de vanidad, y luego silencio. La vanidad es el mejor de mis pecados, parló el actor Al Pacino, cuando personificaba al diablo en una película noventera.
Insistí y Acuña me dijo que, si quería conocerlo, entonces, debería viajar lejos. Luego, se extendió y contó que siempre —en aquel tiempo, y hasta, ahora, también, creo—, él cumple un viaje anual a España y que allí aprovechaba para comprarse sus cositas.
Le gustó la pregunta y respondió con una risita de vanidad, y luego silencio. La vanidad es el mejor de mis pecados, dijo el actor Al Pacino, cuando personificaba al diablo en una película noventera.
Esa cosita que llevaba puesto el segundo día del 2007 era un Ermenegildo Zegna, otra firma masculina de lujo. Recuerdo que consulté la página web y, en ese entonces, el terno más barato de la marca llegaba a los 4 mil euros.
“En el caso de los personajes públicos, especialmente en los políticos, utilizan la vestimenta, no para expresar su personalidad, sino para proyectar la imagen que su público o su electorado quieren percibir”, aclara la sicóloga Trinidad Aparicio Pérez.
Cuando un político se viste, en verdad, se arma.
Carmen MacEvoy afirma que el Perú es un conflicto no resuelto. Es evidente que esa hostilidad se desarrolla en todas sus esferas, incluso, en el clóset de un político.


