La presidenta Dina Boluarte vive de espaldas a la realidad nacional. Durante un acto oficial, la mandataria destacó que la economía peruana creció 3.3 % en el primer semestre de 2025, posicionándose entre las tasas más altas de Latinoamérica.
Boluarte resaltó que este crecimiento se refleja en el incremento del gasto privado, que superó los 348 mil millones de soles con una expansión de más del 3 %, según datos del INEI.

Pero su argumento causó polémica, pues dijo que este aumento en el consumo de las familias se da en un contexto de inflación baja y controlada, lo que indica que los peruanos no gastan más por el alza de precios, sino porque su capacidad adquisitiva ha mejorado. «El crecimiento económico generado por nuestro gobierno está llegando directamente al bolsillo de los peruanos», afirmó.
Dina, toma nota de estas cifras de la pobreza
Sin embargo, hay mucho hilo que Dina no quiere coser. Según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el Perú, el costo de la canasta básica familiar sigue aumentando y alejándose del alcance de millones de ciudadanos.

Más de nueve millones de peruanos son pobres
Durante el 2024, más de 9.3 millones de peruanos no lograron cubrir el valor mínimo de la canasta básica de consumo, que agrupa los bienes y servicios esenciales para una vida digna, evidenciando un deterioro en el poder adquisitivo frente al incremento inflacionario.
El INEI reportó que el valor mensual per cápita de esta canasta básica se incrementó en 4.3 % entre 2023 y 2024, pasando de S/ 446 a S/ 465. Esta cifra representa el monto mínimo necesario para adquirir alimentos, transporte, salud, educación, y otros servicios básicos.

La pobreza monetaria afectó al 27.6 % de la población nacional en 2024, equivalente a 9 millones 395 mil peruanos, casi tres millones más que antes de la pandemia en 2019. Por otro lado, la pobreza extrema, determinada por no poder cubrir siquiera la canasta básica alimentaria mínima, alcanzó al 5.5 % de la población, es decir, a 1 millón 872 mil personas.

El gasto promedio mensual por persona en 2024 fue de S/ 890; de este total, el 28.9 % (unos S/ 257) se destinó a la compra de alimentos preparados en el hogar. Otros rubros importantes incluyen alojamiento, agua, electricidad y combustibles (21.3%), alimentación fuera del hogar (12.3%), salud (8.3%), y transporte (7.7%), indicó el INEI.
En comparación con 2015, se observa un aumento en la proporción del gasto destinada al alojamiento y servicios básicos, salud y transporte, mientras que disminuyeron los gastos en alimentación fuera del hogar, vestimenta, recreación y bebidas alcohólicas.

El costo mensual de la canasta básica alimentaria, considerada para medir la pobreza extrema, fue de S/ 256 por persona, equivalente a S/ 1,024 para una familia de cuatro. Aunque hubo una ligera reducción de esta pobreza extrema en 2024 (de 5.7 % a 5.5 %), la cantidad de personas en esta situación se mantiene alta, casi el doble que en 2019.
Estos indicadores muestran que, a pesar de avances económicos y una inflación controlada, el acceso a un nivel básico de vida sigue siendo un desafío para una gran parte de la población peruana. Sin embargo, parece que la presidenta mira las cifras al revés.


