Cada 21 de enero, el mundo celebra el Día Internacional del Abrazo, un recordatorio de la importancia de este sencillo, pero poderoso gesto en nuestras vidas. Más allá de un acto de afecto, abrazar tiene efectos positivos para la salud mental y emocional. Así lo destaca el Mgtr. Jean Carlos Nasi Azcárate, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad César Vallejo (UCV), campus Trujillo.
Los abrazos estimulan la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor, que ayuda a reducir el estrés, combatir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Según Nasi Azcárate, «un abrazo nos conecta con nosotros mismos, generando un estado de armonía y plenitud».

Beneficios del abrazo en las parejas
Además, este gesto sencillo pero poderoso fortalece las relaciones interpersonales al construir confianza, facilitar la resolución de conflictos emocionales y promover la resiliencia en momentos difíciles. «Un abrazo tiene el poder de regular nuestras emociones y elevar el ánimo, incluso en las situaciones más desafiantes», afirmó el especialista.

La abrazoterapia ha surgido como una técnica eficaz para mejorar la vitalidad emocional y física. Según Nasi Azcárate, esta práctica se recomienda como complemento en el tratamiento de la depresión y otras condiciones psicológicas, aunque no se limita a casos específicos. “Todos podemos beneficiarnos de esta técnica que refuerza nuestra conexión humana”, explicó.
Los estudios también resaltan que la duración del abrazo es importante. Investigaciones de la psicóloga estadounidense Nashma Brouse indican que abrazos de al menos 20 segundos generan una sensación de bienestar profundo y compartido, maximizando sus beneficios emocionales.

La pandemia puso a prueba la capacidad del ser humano para adaptarse a la distancia física, pero también demostró que ninguna tecnología puede reemplazar el poder de un abrazo. “Es un gesto insustituible que necesitamos para nuestra vida diaria”, afirmó el docente de la UCV, destacando que el contacto físico es esencial para nuestra salud emocional.
Un abrazo no solo une a las personas, sino que sana, fortalece y recuerda lo profundamente humanos que somos.



