El amor es una súplica: por favor, dame una cita, vamos al parque. El amor es una evidencia: no hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo. Es madrugador: ámame hasta que salga el alba, vida mía. Es un rezo: Dios mío, haz que me enamore. Es una exhortación: él me dijo zúmbalo que ese amor no es para ti. Es una enajenación: qué locura enamorarme yo de ti. Es temeroso: esta cobardía de mi amor por ella. Es una entelequia: viajar a tu lado en el tren, un sueño difícil de creer.
Busca una oportunidad: si nos dejan nos vamos a querer toda la vida. Es franco: no te contaron mal, no te voy a negar. Es circunstancial: amor, lo nuestro sólo fue casualidad. Es una petición: de mí, enamórate. Es sobrenatural: yo te amo con la fuerza de los mares. Es lo que hay: quiéreme tal como soy.
«¿Cómo quieres que te quiera si no te tengo aquí?», busca la española Rosario Flores. «¿De qué tamaño es tu amor?, ¿cuánto vale para mí, si tuviera que comprarlo?», Héctor Lavoe. «¿Quién es tu nuevo amor, tu misterioso alguien?», revive Miranda.
Es un sabor: yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás. Es un oxímoron: cielo e infierno juntos, amarte como te amo que mi corazón nace y muere para ti. Es desmemoriado: se te olvida que me quieres a pesar de lo que dices. Confunde la amistad: el amor es así, sé que somos amigos, pero quiero intentar.
El amor es coincidencia total de cóncavo y convexo. No cree en la propiedad: dueño de qué, dueño de ti, dueño de nada. Es una aventura bonita si no miramos el tiempo en un reloj. El amor, después del amor, tal vez, se parezca a ese rayo del sol. El amor como viene se va, a veces te hace reír a veces te hace llorar.
—
Cuando Ruaw Alejandro canta «me dices khé? pa khé? y yo te digo khé?» plantea dos dilemas existenciales del amor: la pregunta y la necesidad de un nuevo código lingüístico. «Palabras de un lenguaje nuevo que construimos para nosotros, para el amante perseguido que tiene que esconder su voz», ayuda Alejandro Sanz.
«Soy como una roca, palabras no me tocan», se entercan Los Enanitos Verdes. «Nos fallaron dos palabras y sabernos perdonar, que fácil era haber dicho ‘lo siento'», se atraganta Django. «Palabras, tan solo palabras hay entre los dos», deletrea Silvana di Lorenzo. «Y a reemplazar palabras con miradas», maniobra Shakira
—
El amor es una telaraña de preguntas. «A dónde vas, a dónde estás. Te busco en mil lados sin pensar», inquiere Vilma Palma e Vampiros en Mojada. «¿Qué hubiera sido si antes te hubiera conocido?», apetece Karol G. “Todavía no pregunté ‘¿te quedarás?’. Temo mucho a la respuesta de un ‘jamás'», estremece un tal Pablo Milanés en El breve espacio. «Dime en qué me equivoqué, ¿qué le faltó a mi cariño?», exige Agua Marina en Ni perdón ni olvido. «Si me tenías, ¿por qué cruzaste la frontera de otro cuerpo?», increpa Gian Marco.

«¿Dónde estarás cariño mío?, ¿dónde estarás verano ardiente, invierno frío?», salsea Ray Sepúlveda. «¿Cómo quieres que te quiera si no te tengo aquí?», busca la española Rosario Flores. «¿De qué tamaño es tu amor?, ¿cuánto vale para mí, si tuviera que comprarlo?», Héctor Lavoe. «¿Quién es tu nuevo amor, tu misterioso alguien?», revive Miranda. «¿Qué casa te albergará?, ¿en qué esquina haz de pararte, ¿qué barrio recorrerás para hallarte?», Tony Vega. «Titi me preguntó si tengo mucha novia», arranca Bad Bunny en el apoteósico Super Bowl.
—
Los animales son aliados o disidentes del amor. José José le advierte a un amigo que hay que ver cómo es el amor: gavilán o paloma. La orquesta de Tommy Olivencia se rebaja a ser un lobo domesticado, tu mascota fiel; Armonía 10 invoca a la serpiente del Génesis para describir un mal querer y Los Hombres G dibujan un identikit de una chica cocodrilo que si no tienes cuidado te muerde las piernas.
Leer más: Día del Amor y la Amistad: San Valentín es un cantor, guitarrista y chupacaña
La Unión camina como un hombre lobo cuando cae la noche y amanece en París. Benito usa al sapo concho como ícono, Mana inmortaliza a una mariposa traicionera y Juan Luis Guerra quiere ser un pez para tocar tu nariz en una pecera. “Nos abrazamos como si fuéramos mil hormigas negras”, confiesan los argentinos Emmanuel Horvilleur y Zoe Gotusso. Proyecto Uno vocea una apología a la sagacidad del tiburón y Corazón Serrano lamenta que a su chilala, me la matan, me la matan. A las seis de la mañana me cantaba mi chilala.
Se ama desde las malas noticias: «Ya me enteré que hay alguien nuevo acariciando tu piel», Reik. Se ama desde la incertidumbre: «Te extraño más que nunca y no sé qué hacer», Marco Antonio Solís.
El amor y los animales son tal para cual que a veces nos sentimos como un burro amarrado en la puerta del baile y, otra veces, poco importa esperar mil horas, como un perro, un perro ideal que aprendió a nadar y a volver al hogar para poder comer. Nos conmueve ese caballo viejo que no puede perder la flor que le dan porque después de esta vida no hay otra oportunidad. Nos desconsuela la gata bajo la lluvia y el gato que está triste y azul, pero nos deleitan las gatas que prenden los motores.
Hay aves que retornan a su nidal y gorriones que se quedan presos en tu jaula. Hay una paloma ajena, te creí buena. También, una paloma cucurrucucu no llores. Hay toros mata y toros enamorados de la luna y mal bichos, así es como te ves.
—
Se ama desde la insatisfacción: «Nunca es suficiente para mí porque siempre quiero más de ti», Natalie Lafoucarde. Se ama desde las malas noticias: «Ya me enteré que hay alguien nuevo acariciando tu piel», Reik. Se ama desde la incertidumbre: «Te extraño más que nunca y no sé qué hacer», Marco Antonio Solís. Y, además, se ama desde la certeza: «Al menos sé que huyo porque amo», Soda Stereo.

Se ama desde el acecho: «Esperaré pacientemente a escondidas y si él se descuida un poco yo entraré en tu vida», Rudy la Scala. Se ama desde el yin y yang: «La conciencia me dice que no la debo querer, y el corazón me grita que sí debo», Gilberto Santa Rosa. Se ama desde el intento: «Procuro olvidarte», Manuel Alejandro. Se ama desde la sospecha: «Yo ando pensando que era el único, pero algo me dice que ya no, bebé», Catriel y Paco.
Se ama desde un escondite: «Es una locura el decir que no te quiero. Evitar las apariencias ocultando evidencias», Ana Gabriel . Se ama desde la entereza: «No hay que hacer un drama. Se acabó y punto», Zambo Cavero. Se ama con cojera: «Tropecé de nuevo y con la misma piedra», Julio Iglesias. Se ama con un reloj en la mano: «Que más me da si tú llegaste o si te vas con ese amor a medio tiempo», Cano Estremera.
En el bulevar de los sueños rotos, Joaquín Sabina, sabe que vive una dama de poncho rojo. Chabuca Granda le pide al puente de los suspiros que guardes, en tu grato silencio, mi confidencia.
Se ama con centímetros: «Y hoy resulta que no soy de la estatura de tu vida», Álvaro Carrillo. Se ama con ceguera: «Nada es igual, sin tus ojos marrones», Lasso. Se ama con una brújula: «Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino», Miguel Gallardo. Se ama con el karma revuelto: «Todos tenemos un amor que nos complica la vida», La Mosca Tsé Tsé. Se ama a destajo: «De sol a sol te tengo presente», Salserín.
El amor es una geografía
Armando Manzanero enamora por debajo de la mesa. Fito Páez descubrió que en un café se vieron por casualidad. Estamos al borde de la cornisa, advierte Gustavo Cerati. Si esta casa hablara, amenaza Joel Santos. Sui Generis sabe que a la muerte la encontrará una mañana dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos.
Detrás de su ventana, Yuri, ve pasar el destino disfrazado de asesino. Nino Bravo, en cambio, junto a la puerta del amor te hallé y logré besarte. Jorge Drexler luce un zapato que en unas horas buscaré bajo tu cama. En el bulevar de los sueños rotos, Joaquín Sabina, sabe que vive una dama de poncho rojo. Chabuca Granda le pide al puente de los suspiros que guardes, en tu grato silencio, mi confidencia. Los buenos muchachos Willy Colón y Héctor Lavoe recomiendan que nunca camines solo por la calle Luna calle Sol.
—
En el amor los tiempos cambian. Guillermo Dávila lo sabe: «Antes tú te desnudabas frente a mí». El amor, a veces, es un gas. Emmanuel lo respiro: «Coquetea, se evapora… mi chica de humo». En el amor hay que conducir con cuidado. Christian Meir lo hace: «Carreteras mojadas, nieblas heladas. Otra vez estoy manejando en la madrugada». En el amor el show debe continuar. Lo sufren los amigos de Papillón — el rico vacilón—, quienes llevan la vida de un triste payaso.
En el amor la paciencia rinde frutos. Lo practica Julieta Venegas: «Sé delicado y espera, dame tiempo para dar todo lo que tengo». En el amor, por momentos, un beso lo es todo. Lo sufre Jarabe de Palo: «Por un beso de la flaca, yo daría lo que fuera, por un beso de ella, aunque solo uno fuera».

El amor es un terreno inhóspito. Lo nota Raphael: «Qué sabe nadie». El amor es un ambiente vetado para la perfección. Lo lamenta Ana Cirré: «Tú serías el hombre perfecto, pero solo tienes un defecto que no eres soltero». La muerte está cerca del amor. Lo vaticina Rosalía. «Iré joven pa la sepultura (con altura)».
—
El amor es un medio de transporte: Los Prisioneros viajan en un Tren al sur; José Luis Perales se marcha en un Velero llamado libertad; Pedro Suárez Vértiz transforma a su auto en una rana y que salte oyendo blues; Arjona pilotea su taxi un Volkswagen del año 68; Carlos Vives, en una bici, te lleva a todos lados; Maluma busca hacerla entender que en mi carro, tú te ves mejor; José José zarpa en la nave del olvido; y si Adelita se fuera con otro, la seguiría por tierra y por mar, si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren militar.
Jairo Valera advierte que una canoa ranchá ya viene rompiendo el agua solo por venirte a ver; Los Nosquién y los Nosecuántos aclaran que fue en el coche de tu madre donde de mí tú te burlaste; y Los Mojarrras empujan al mejor triciclo del mundo, el triciclo llamado Perú.
—
El amor no es una equivalencia, no es el encuentro de dos mitades. No se ama parejo ni en similares circunstancias. El amor es asimétrico porque Penélope de Serrat, sentada en la estación, espera eternamente a su amor; pero un tal Luis Enrique aclara que lo de nosotros fue un impulso, una atracción, un buen momento y el momento ya pasó.

El amor es una duda y una certeza: Miguel Ríos celebra que ya sé todo de tu vida y, sin embargo, no conozco ni un detalle de ti. En cambio, Lupita comprende todo de ese hombre: es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido, falso enano y rencoroso, que no tiene corazón.
Juanes pondera que para tu amor, no hay despedidas, para tu amor, yo solo tengo eternidad. En cambio, Los Rancheros agradecen su buena fortuna: suerte que te perdí; fuiste tan dulce, nena; pero, a la vez, perversa. Se ama con sencillo y con fortuna: Julio Jaramillo quiere comprarle a la vida cinco centavitos de felicidad y el Conejo Malo se las quiere llevar a todo a un vip, un vip.


