La literatura se convirtió en memoria colectiva. El Concurso Nacional de Relato Vivir es Especial, convocado para mantener vivo el recuerdo del 21F —la trágica fecha del colapso del techo del centro comercial Real Plaza en Trujillo que cobró seis vidas—, celebró su ceremonia de premiación el martes 3 de marzo en Piura.
El primer lugar fue para el piurano Rogger Germán Pineda Vite, autor del relato A36: confesiones de un testigo silencioso, firmado bajo el seudónimo Testigo de acero.
Durante la ceremonia celebrada en su tierra natal, Pineda recibió el reconocimiento por una obra que el jurado —integrado por Ricardo Vera Leyva, Elmer López Guevara y César Clavijo Arraiza— destacó por su arriesgada apuesta narrativa: contar la historia desde la perspectiva de un objeto inanimado, ese «responsable involuntario» que se convierte en testigo y protagonista del horror.
El acta del jurado subraya que «el texto invita a la reflexión sobre las responsabilidades compartidas en las desgracias que son evitables».
Relatos Real Plaza: segundo y tercer premio
El segundo puesto recayó en el limeño Juan José Cavero Benites, autor de El mismo guion, un relato que aborda la recurrencia de la tragedia en un país donde la historia parece repetirse sin que nadie aprenda de sus errores.
Cavero, quien cuenta con una destacada trayectoria literaria que incluye el Premio Copé (2015) y el Premio Norma (2017).

El tercer lugar fue para el trujillano Víctor Andrés López Gonzales con su relato Nada más importante. López, ganador del Concurso Literario El Búho (2025) y autor de una decena de libros, se ha consolidado como una de las voces narrativas más activas del panorama literario nacional.
Tanto al segundo como el tercer lugar, los organizadores hicieron llegar el diploma y su premio económico a sus ciudades de origen.
El concurso, impulsado por el Instituto Peruano de Buen Gobierno y Buena Administración y BuenaPepa, buscó transformar el dolor colectivo en una herramienta de reflexión y exigencia de justicia.

Durante la premiación, los organizadores destacaron la participación numerosa y la diversidad geográfica de los concursantes, con relatos llegados desde Tumbes hasta Huancayo.
«Eso demuestra que la tragedia de Trujillo sacudió a todo el Perú y que los escritores han encontrado en la palabra una forma de procesar el dolor y exigir justicia», afirmó César Clavijo Arraiza, director de BuenaPepa.


