Una escena completamente inusual se vivió en la Champions League durante el duelo entre Atlético de Madrid y Tottenham, disputado en el Estadio Riyadh Air Metropolitano.
El conjunto español se impuso por 5-2, pero el hecho que se llevó todas las miradas fue la temprana salida del portero visitante Antonin Kinsky, quien fue sustituido apenas a los 17 minutos de juego.
El cuadro dirigido por el técnico colchonero salió con intensidad y logró una ráfaga ofensiva que dejó sin reacción al equipo inglés, anotando tres goles en los primeros 15 minutos del encuentro, una situación que marcó el destino del partido desde el arranque.
Errores del arquero Antonin Kinsky marcaron el partido
El joven guardameta checo Antonin Kinsky, de 22 años, fue titular en el arco del Tottenham ante la ausencia del habitual portero Guglielmo Vicario. Sin embargo, su debut en la UEFA Champions League terminó convirtiéndose en una jornada para el olvido.
Dos de los tres goles iniciales del Atlético de Madrid estuvieron directamente vinculados a fallas del arquero. En ambas acciones, el guardameta resbaló al intentar jugar con el balón desde el fondo, errores que terminaron facilitando las anotaciones del equipo local.
Estas equivocaciones provocaron que el entrenador Igor Tudor decidiera realizar un cambio inmediato para intentar frenar la debacle del conjunto inglés.
Un récord histórico en la Champions League
La sustitución de Antonin Kinsky a los 17 minutos no solo sorprendió a los aficionados, sino que también quedó registrada en la historia del torneo.
De acuerdo con el reconocido estadístico Mister Chip, es la primera vez en la historia de la Champions League que un arquero es sustituido antes de los 20 minutos de juego, un hecho que convierte este episodio en un caso inédito en la máxima competencia de clubes de Europa.
Una noche amarga en su debut europeo
El guardameta checo abandonó el campo visiblemente afectado tras un debut complicado en la Champions League, mientras el Atlético de Madrid consolidaba una victoria contundente que lo deja muy cerca de los cuartos de final.
Para Kinsky, la noche en Madrid quedará marcada como una de las más difíciles de su corta carrera profesional.

