En un esfuerzo por acercar los servicios del Estado a las comunidades altoandinas, el distrito de Chaviña, ubicado en la provincia de Lucanas (Ayacucho), inauguró un moderno Centro Cívico Municipal, diseñado para revolucionar la atención ciudadana en esta zona históricamente relegada.
La obra, ejecutada en solo 11 meses bajo el mecanismo de Obras por Impuestos, representa un modelo de infraestructura pública adaptada a la realidad rural ayacuchana.
El complejo de 670 metros cuadrados —distribuido en dos pisos— combina funcionalidad y respeto por la identidad local:
- Techos con terminación tipo teja andina, que armonizan con el paisaje serrano.
- 18 oficinas, sala de reuniones de 110 metros cuadrados, módulo del Banco de la Nación y cajero automático.
- Accesibilidad universal: rampas, baños adaptados y circulaciones amplias para personas con discapacidad.
- Sostenibilidad climática: ventilación cruzada y materiales resistentes a las heladas.

El ingeniero Flavio Lazo Guzmán, responsable del proyecto, resaltó que esta obra «trasciende el cemento»:
«Aquí no solo se atenderán trámites; se está democratizando el acceso a servicios básicos en una zona donde antes implicaba horas de viaje. Cada detalle, desde los acabados hasta la ubicación estratégica, fue pensado para durar generaciones», explicó.
Ayacucho: un antes y después para Chaviña
En una región donde el 65 % de las municipalidades opera en locales antiguos o improvisados (según datos del MEF), este centro cívico marca un precedente. Edwin Molina, alcalde de Chaviña, destacó que la obra permitirá:
- Reducir la brecha de atención a pobladores de comunidades aledañas.
- Fortalecer la gestión documentaria (antes dispersa en ambientes precarios).
- Atraer inversiones adicionales al distrito.
Clave para el desarrollo territorial
El proyecto se alinea con las demandas del Plan de Reconstrucción con Cambios en Ayacucho, priorizando infraestructuras resilientes. Para Lazo, su verdadero impacto se medirá en «cómo mejora la vida diaria de las familias chaviñenses», especialmente de agricultores y comerciantes que antes debían trasladarse a Lucanas para trámites urgentes.


Con esta inauguración, Chaviña no solo gana un edificio, sino un símbolo de equidad en una región que avanza, paso a paso, hacia una gestión pública más digna y descentralizada.


