Hay partidos que nunca terminan. Un 25 de febrero de 2025, Alianza Lima se enfrentaba a Boca Juniors por el encuentro de vuelta de la fase 2 de la Copa Libertadores, un duelo con muchas emociones.
¿Cómo llegaban los equipos?
Alianza Lima pisaba el mítico estadio de la Bombonera con ventaja. En el partido de ida, en La Victoria, los blanquiazules ganaron por la mínima diferencia (1-0).
En la liga local, a tres días de enfrentar a los ‘Xeneizes’, se impusieron a Juan Pablo II por 1-0.
Por su parte, el equipo dirigido por Fernando Gago, sumó tres puntos (2-1) en su partido del torneo local ante Aldosivi.
Ambos equipos llegaban con el ánimo al tope al encuentro.
Pipo Gorosito, días previos al partido por Copa Libertadores, habló sobre la hinchada y el estadio de Boca Juniors: “La Bombonera es puro biri biri”.
Hasta ese momento, muchos peruanos daban por perdido el partido. Algunos aseguraban que el equipo íntimo iba a ser goleado por un Boca que se había reforzado para esta edición de Copa Libertadores; pero la fe del hincha aliancista fue más, no le importó la opinión de los demás y confió en el equipo de sus amores.
Un dilema: la camiseta
De cara a este compromiso surgieron varias incógnitas, una de ellas qué indumentaria usarían los victorianos en el mítico recinto argentino.
Por el lado de Boca Juniors, se tenía previsto utilizar su tradicional camiseta azul y amarilla; sin embargo, Alianza Lima contaba con equipación titular y alterna de color azul, lo que generaba un inconveniente.
La Conmebol no autorizaba el uso de uniformes con tonalidades similares. ¿La solución para Alianza? La camiseta blanca de entrenamiento de la temporada pasada.

La crónica de una clasificación soñada
Una Bombonera repleta. Se había sobrevendido asientos. Un recinto que volvía a recibir un partido de Copa Libertadores después de 1 año. La tercera bandeja sur fue colmada por hinchas blanquiazules, quienes estaban por vivir una de las mejores noches de su vida. El resto del mundo fútbol, también, se alistaba para vivir una jornada única.
En los vestuarios, Hernán Barcos se encargó de arengar a sus compañeros: “¡Nosotros vamos a ganar y vamos a hacer historia!”.
Es el partido que tanto esperaron, están a 90 minutos de hacer historia y de darles una de las mayores alegrías a la institución y sus seguidores.
En el arranque del encuentro, Miguel Trauco marcó en propia puerta a los 5 minutos y la serie quedaba igualada. Sin embargo, pese a ese golpe tempranero, el conjunto dirigido por Pipo Gorosito asumió el compromiso con carácter y no retrocedió.
A los 19 minutos llegó la reacción: Cepellini ejecutó un tiro libre —casi como un córner— y apareció el Pirata Barcos con un potente cabezazo para establecer el 1-1 en la Bombonera, uno de los tantos más celebrados en la historia del club.
Cabe destacar la labor de Renzo Garcés, quien retuvo a Marcos Rojo y a Luis Advíncula, para permitir que Barcos ingresara sin marca y conectara con total libertad.
En el segundo tiempo, a los 58 minutos, apareció Zenón para igualar la serie tras conectar de cabeza con el arco prácticamente desguarnecido.

Desde ese instante, Boca intensificó la ofensiva, pero se encontró con un Billy Vizcarra imbatible, quien respondió con seguridad en cada intento. Cuando el encuentro llegaba a su fin, en la última jugada, Edinson Cavani tuvo la clasificación en sus pies: con el arco a su disposición, desperdició la ocasión más clara de la noche.
La Bombonera quedó en silencio, atónita ante lo ocurrido. Tanto hinchas xeneizes como blanquiazules permanecieron paralizados por la incredulidad.
El momento más tenso: la tanda de penales
Por parte de Alianza, Guerrero, Trauco, Gaibor, Noriega y Lavandeira anotaron sus penales. En Boca; Rojo, Cavani, Alarcón y Giménez convirtieron desde los 12 pasos.

El último penal lo pateó Alan Velasco, el refuerzo de 10 millones de dólares que adquirió el presidente Juan Román Riquelme. Vizcarra lo atajó y enmudeció la Bombonera.
Alianza acaba de hacer historia, acaba de clasificar en la mítica Bombonera. La tercera bandeja sur del estadio es alegría, festejo, abrazos, lágrimas y no solo ahí, sino en más de la mitad del Perú. Una noche inolvidable para muchos, la noche en el que el “¡Arriba Alianza!” fue más que el “Dale Boca”.

Desenlace de una noche inolvidable
Este encuentro jamás será olvidado; quedará grabado en la memoria de los hinchas y de los futbolistas durante mucho tiempo. Fue una noche en la que la fe pudo más que los millones, una jornada en la que la mayoría lloró de felicidad y se fundió en un abrazo con quien tenía al lado.

Aquella vez insulté, grité, celebré y lloré. Apenas Vizcarra contuvo el penal decisivo, estallé: “¡Vamos, carajo! ¡Arriba Alianza!”. Abracé a mi madre y las lágrimas comenzaron a brotar sin control.
Meses después viajé a Argentina, donde me reuní con amigos que me preguntaron por ese partido: “¿De verdad creían que podían clasificar en la Bombonera?”. Y mi respuesta fue clara: después de lo vivido en Matute, no solo yo, sino millones de hinchas estábamos convencidos, llenos de ilusión, de que esa clasificación era posible.
Este artículo fue redactado en colaboración de: Mateo Sandoval Villanueva.


