El calor puede comenzar con sed, sudoración y cansancio, pero avanzar hasta convertirse en una emergencia. En el golpe de calor, el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura y esta puede elevarse rápidamente. La alteración afecta al sistema nervioso y puede comprometer órganos vitales.
El médico geriatra William Solís, del Hospital Nacional Dos de Mayo, explicó que una temperatura corporal cercana a 40 °C puede producir un golpe de calor y provocar fallas en distintos órganos si la persona no recibe atención oportuna.

El riesgo cobra importancia ante el incremento de las temperaturas asociado al fenómeno de El Niño. El calor intenso no solo causa incomodidad, también puede agravar enfermedades previas, acelerar la deshidratación y aumentar la demanda de atención médica.
El golpe de calor puede afectar a cualquier persona. Sin embargo, los adultos mayores, los niños pequeños, las gestantes, las personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividad física bajo el sol necesitan vigilancia especial.

Golpe de calor: ¿qué ocurre en el organismo?
En condiciones normales, el cuerpo elimina calor mediante la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel. Cuando la exposición es prolongada o la temperatura ambiental es muy elevada, esos mecanismos pueden dejar de ser suficientes.
El organismo comienza a acumular calor. La temperatura interna sube, se pierde agua y disminuye el volumen de sangre que circula. Esta deshidratación severa puede provocar un shock hipovolémico, situación en la que los órganos reciben menos sangre y oxígeno del necesario.
los adultos mayores, los niños pequeños, las gestantes, las personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividad física bajo el sol necesitan vigilancia especial.
El calor extremo también puede alterar el funcionamiento de las células y del sistema nervioso. Por eso aparecen confusión, desorientación, somnolencia, delirio, convulsiones o pérdida del conocimiento. Estos signos indican que la persona requiere asistencia inmediata.
Entre las complicaciones posibles se encuentran la insuficiencia renal aguda, el daño cerebral, el compromiso del corazón y otros órganos, la destrucción del tejido muscular y las fallas multiorgánicas. El desenlace puede ser fatal si la atención se retrasa.
Golpe de calor: ¿quiénes son más vulnerables?
Adultos mayores
- Con el envejecimiento puede disminuir la sensación de sed y la capacidad de sudar. Eso hace que una persona mayor no perciba a tiempo que está perdiendo líquidos o acumulando demasiado calor.
- Las enfermedades cardiovasculares, renales, respiratorias y metabólicas pueden agravar el cuadro.
- Algunos medicamentos también pueden afectar la regulación de la temperatura o la eliminación de líquidos, por lo que no se debe suspender ningún tratamiento sin indicación médica.
Niños pequeños
- Los menores de cinco años tienen mayor riesgo porque su organismo regula la temperatura de manera menos eficiente. Además, dependen de los adultos para beber agua, protegerse del sol y permanecer en ambientes ventilados.
- Un niño puede deshidratarse rápidamente. Los padres y cuidadores deben observar cambios en su conducta, somnolencia inusual, irritabilidad, piel muy caliente, vómitos o disminución de la orina.
Gestantes y personas con enfermedades crónicas
- Las gestantes requieren especial cuidado durante episodios de calor intenso. También deben protegerse las personas con enfermedades del corazón, riñón, pulmones, diabetes u otras condiciones que puedan empeorar con la deshidratación.
- El riesgo aumenta si la persona consume alcohol, no bebe suficientes líquidos o utiliza medicamentos que alteran la sudoración y el equilibrio de agua del organismo. Ante dudas sobre un tratamiento, lo correcto es consultar al médico.
Trabajadores y deportistas
- Quienes laboran en construcción, agricultura, transporte, limpieza, comercio ambulatorio o cualquier actividad al aire libre pueden pasar varias horas expuestos.
- El peligro también alcanza a quienes realizan ejercicio intenso en ambientes calurosos o con poca ventilación.
- Las pausas en la sombra, el consumo frecuente de agua y la reducción del esfuerzo durante las horas críticas ayudan a evitar que el agotamiento por calor avance a un golpe de calor.
Viviendas poco ventiladas
- Las habitaciones cerradas, los techos de calamina y los espacios sin sombra pueden acumular calor durante el día.
- El Minsa recomienda buscar ambientes frescos y ventilados, especialmente para niños y adultos mayores que viven en zonas periféricas.
Agotamiento por calor y golpe de calor: no son lo mismo
El agotamiento por calor es una señal de advertencia. Puede manifestarse con sudoración intensa, cansancio, debilidad, mareos, dolor de cabeza, náuseas, sed y piel pálida o húmeda. La persona generalmente permanece consciente y orientada.
En esa etapa se debe retirar a la persona del calor, llevarla a la sombra, aflojarle la ropa, enfriarla e hidratarla si está consciente. Si los síntomas no mejoran o empeoran, debe recibir evaluación médica.

El golpe de calor es una emergencia. Sus señales incluyen temperatura corporal muy elevada, piel caliente y roja, alteración de la conciencia, confusión, desorientación, somnolencia, convulsiones o pérdida del conocimiento. La sudoración puede disminuir o desaparecer, aunque no en todos los casos.
No se debe esperar a que el termómetro marque 40 °C. La alteración del estado mental después de una exposición al calor es suficiente para solicitar ayuda urgente.
Síntomas que deben encender la alarma
Busca atención médica de inmediato si una persona expuesta al calor presenta:
- Confusión, desorientación o comportamiento extraño.
- Somnolencia intensa, dificultad para hablar o pérdida de conciencia.
- Convulsiones.
- Temperatura corporal persistente mayor de 39 °C o cercana a 40 °C.
- Piel muy caliente, roja y seca, o sudoración excesiva acompañada de deterioro.
- Dolor de cabeza intenso, náuseas o vómitos.
- Pulso rápido y fuerte.
- Debilidad extrema, desmayo o respiración acelerada.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?
El Ministerio de Salud (Minsa) recomienda actuar mientras se solicita atención médica. La población puede comunicarse con la Línea 106 del SAMU o acudir al establecimiento de salud más cercano.
Toma nota de lo siguiente:
- Traslada a la persona a un lugar fresco, sombreado y ventilado. Retírala de la fuente de calor y quítale el exceso de ropa.
- Comienza a enfriar el cuerpo. Coloca paños húmedos o compresas frías en el cuello, las axilas y la ingle. También puedes rociar agua fresca y favorecer la ventilación.
- Solicita ayuda médica de inmediato. No esperes a que los síntomas desaparezcan por sí solos.
- Da pequeños sorbos de agua solo si está plenamente consciente y puede tragar.
- No le des líquidos si está confundida, somnolienta, convulsionando, inconsciente o vomitando, porque puede atragantarse.
- No administres medicamentos por cuenta propia. El golpe de calor no debe tratarse como una fiebre común con paracetamol o aspirina.
¿Cómo prevenir el golpe de calor?
La prevención comienza antes de salir de casa. El Minsa recomienda evitar la exposición directa al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, periodo en el que la radiación y el calor suelen ser más intensos. También se aconseja:
- Beber agua durante el día, incluso si no se tiene sed.
- Ofrecer líquidos con frecuencia a niños y adultos mayores.
- Usar ropa ligera, holgada y de colores claros.
- Llevar sombrero de ala ancha, lentes de sol y protector solar.
- Buscar sombra y realizar pausas frecuentes si se trabaja en la calle o el campo.
- Reducir la actividad física intensa durante las horas de mayor temperatura.
- Mantener las viviendas ventiladas y buscar ambientes frescos.
- No dejar a niños, adultos mayores ni mascotas dentro de vehículos estacionados.
- Revisar los avisos meteorológicos y las recomendaciones del Minsa, el INS y el Senamhi.
El calor de El Niño requiere vigilancia diaria
El fenómeno de El Niño puede venir acompañado de lluvias, pero también de episodios de temperaturas elevadas. En este escenario, el golpe de calor no debe verse como un riesgo exclusivo de las playas o de los días de verano. Puede ocurrir en una vivienda cerrada, una jornada laboral extensa o durante un trayecto sin sombra.
En las ciudades de la costa norte, donde la humedad puede hacer que la sensación térmica sea mayor, la vigilancia debe concentrarse en los grupos más vulnerables.
Una persona mayor que deja de beber agua, un niño que permanece varias horas bajo el sol o un trabajador que continúa laborando pese a los mareos pueden pasar en poco tiempo del agotamiento a una emergencia.
El cuerpo suele avisar antes de colapsar. Sudoración abundante, mareos, dolor de cabeza y debilidad exigen detenerse, buscar sombra y rehidratarse. Confusión, convulsiones o desmayo cambian la escena: allí ya no basta con descansar. Hay que enfriar a la persona y buscar ayuda médica de inmediato.
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