La sífilis está ganando terreno entre la población joven en Perú, especialmente en Lima. La Dirección de Redes Integradas de Salud (DIRIS) Lima Centro advirtió que los casos de esta infección de transmisión sexual (ITS) aumentan de manera sostenida desde 2022 y que la mayoría de diagnósticos registrados en su jurisdicción corresponde a jóvenes de 18 y 19 años.
La alerta alcanza a los 14 distritos que supervisa esta dependencia del Ministerio de Salud (Minsa), donde se encuentran 64 establecimientos de salud y una población asignada de aproximadamente 194 mil adolescentes.

La obstetra María Elena Esquivel Vera, responsable de la etapa de vida adolescente y joven de la Estrategia Sanitaria de ITS/VIH y Salud Sexual Reproductiva de la DIRIS Lima Centro, relacionó el incremento con el inicio temprano de la vida sexual y con relaciones ocasionales sin protección, entre otros factores señalados por los jóvenes que acuden a los servicios de salud.
La especialista también remarcó la necesidad de hablar de sexualidad con información clara. La educación sexual y el acceso oportuno a los servicios no buscan adelantar el inicio de las relaciones sexuales, sino ayudar a tomar decisiones informadas y reducir riesgos.

Contagios de sífilis se disparan: qué dicen los registros nacionales
El reporte de vigilancia de sífilis muestra un aumento de los casos de sífilis no especificada, categoría que incluye a hombres y mujeres no gestantes de todas las edades.
El registro pasó de 4.598 casos en 2022 a 6.719 en 2023. Para 2025, hasta la semana epidemiológica 39 —de las 52 que tiene el año—, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Minsa había reportado 4.580 casos en el país.

Las cifras no deben leerse como una medición completa del año. Además, las variaciones entre regiones pueden estar influidas por la capacidad de notificación y la búsqueda activa de casos. Lima Metropolitana concentró el 26 % de los casos reportados en ese corte.
En el perfil demográfico nacional citado en el reporte, 3.241 casos —el 71 %— correspondían a hombres, principalmente de entre 20 y 34 años. Asimismo, el 80 % de los casos femeninos correspondía a mujeres en edad fértil, de 15 a 49 años.
¿Qué es la sífilis?
La sífilis es una infección bacteriana causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite principalmente durante el sexo vaginal, anal u oral mediante el contacto directo con lesiones infecciosas. También puede pasar de una gestante al feto durante el embarazo.
Una de sus dificultades es que puede no producir síntomas evidentes o que estos desaparezcan sin tratamiento. En la primera etapa puede aparecer una llaga firme y generalmente indolora en los genitales, el ano, el recto, los labios o la boca. Como no siempre causa dolor, la persona puede no advertirla.

En una segunda etapa pueden presentarse erupciones en la piel, incluso en las palmas de las manos y las plantas de los pies, además de fiebre, ganglios inflamados, dolor de garganta, cansancio o pérdida de peso. Después puede entrar en una fase latente, sin signos visibles, aunque la bacteria permanezca en el organismo.
Sin atención médica, la infección puede comprometer años después el sistema nervioso, los ojos, los oídos, el corazón y los vasos sanguíneos. La sífilis también puede aumentar el riesgo de adquirir VIH debido a las lesiones que produce en la piel y las mucosas.
¿Cómo se transmite y quiénes deben prestar especial atención?
La sífilis se transmite cuando una persona entra en contacto con una lesión infecciosa durante una relación sexual. No se contagia por usar el mismo inodoro, compartir ropa o cubiertos, ni por el contacto casual con objetos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

El riesgo está relacionado con la exposición sexual y no con la identidad de una persona. Deben considerar una prueba quienes tienen relaciones sexuales sin preservativo, una pareja diagnosticada con sífilis, varias parejas sexuales o condiciones que aumentan la exposición a ITS.
El CDC también recomienda controles regulares para determinados grupos, como hombres gais y bisexuales, personas con VIH o quienes usan profilaxis preexposición (PrEP), de acuerdo con la evaluación de un profesional de salud.
La infección requiere una atención especial durante el embarazo. Una gestante con sífilis puede transmitir la bacteria al feto y provocar aborto, parto prematuro, muerte neonatal u otros problemas de salud. La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar la prueba en la primera atención prenatal y tratar de inmediato los casos positivos.
Prevención: información, preservativo y pruebas
El uso correcto y constante del preservativo reduce el riesgo de sífilis y de otras ITS, aunque no elimina por completo la posibilidad de contagio: las lesiones pueden ubicarse en zonas que el preservativo no cubre.
También ayuda mantener una relación mutuamente monógama con una pareja que se haya realizado pruebas y no tenga la infección.
La prueba es importante incluso cuando no existen molestias. El diagnóstico puede apoyarse en la historia clínica, la evaluación física y análisis de sangre; también existen pruebas rápidas que pueden ofrecer resultados en pocos minutos y permitir iniciar la atención durante la misma visita, según la OMS.
Ante una lesión, erupción o contacto de riesgo, no se debe recurrir a la automedicación ni esperar a que los signos desaparezcan. La sífilis se cura con antibióticos indicados por personal médico.
La penicilina benzatínica es el tratamiento de primera línea para la infección temprana y el tratamiento recomendado para gestantes con sífilis; la cantidad de dosis depende de la etapa y de la evaluación clínica.
Una persona puede volver a infectarse después del tratamiento. Por eso, las parejas sexuales deben ser informadas, evaluadas y tratadas cuando corresponda. El seguimiento médico permite confirmar la respuesta al tratamiento y reducir nuevas transmisiones.
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