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Cómo protegerse del calor en Trujillo: qué tipo de sombrero, bloqueador y ropa usar para un invierno que arde

Con temperaturas hasta 4 °C por encima de lo normal e índices UV extremos, los especialistas dan la guía completa para salir a la calle en la costa norte del Perú sin que el sol te gane.

Hay algo desorientador en lo que está pasando. Es invierno en el norte del Perú. Debería haber neblina baja, frío húmedo. En cambio, el termómetro marca 28, 33, hasta 36 grados. El sol cae vertical sobre el cemento de Trujillo, Piura, Chiclayo.

La gente sale a la calle con ropa de frío —porque es agosto, porque es invierno, porque así ha sido siempre— y el sol les cae encima como si fuera febrero.

Según la Oficina de Enlace del Senamhi, Trujillo experimentará valores de hasta 4,2 °C por encima de lo normal hasta el verano de 2027. No es un pico. Es la nueva normalidad de este invierno que calienta.

El aviso meteorológico del Senamhi prevé temperaturas de entre 25 °C y 26 °C en Trujillo para los próximos días, valores por encima de lo habitual para esta época del año. Y junto con el calor viene algo que la mayoría no ve pero que hace daño: la radiación ultravioleta.

La radiación promedio en el Perú presenta índices de 12 y 14, consideradas extremedamente alta. La Organización Mundial de la Salud considera que un índice UV de 11 ya es «extremo».

El sombrero: no cualquiera vale

La tentación es ponerse lo que haya a mano. Una gorra. Un polo de casa. El sombrero de paja barato del mercado. Y casi nada de eso funciona bien.

No todos los gorros ofrecen la misma protección contra el sol. Las gorras tradicionales de lana con visera conocidas como flat cap protegen únicamente la coronilla. Las gorras de béisbol ofrecen una mejor cobertura para la nariz, pero poca protección para los laterales del rostro.

¿Qué funciona de verdad? Los gorros más efectivos son aquellos que poseen una visera de al menos 3 centímetros, aunque lo ideal sería de más de 7 centímetros, de forma que logre cubrir la nariz y las mejillas.

Entre los estilos que cumplen con estas características se encuentran el sombrero de safari o Boonie, la pamela, el modelo vaquero o tejano, el sombrero Panamá y el sombrero de paja.

El sombrero de paja tiene además una ventaja que en Trujillo, con ese calor encima, no es menor: ventila. La paja tejida permite que circule el aire, que el cuero cabelludo no se sofoque, que la cabeza no se convierta en un horno dentro de un casco.

La ropa que protege (y la que no)

Aquí hay un malentendido que cuesta caro en la costa norte.

La intuición dice que calor = ropa blanca, ropa clara, ropa ligera. Y esa intuición tiene parte de razón y parte de error.

Los gorros más efectivos son aquellos que poseen una visera de al menos 3 centímetros, aunque lo ideal sería de más de 7 centímetros, de forma que logre cubrir la nariz y las mejillas.

El acrónimo UPF —Factor de Protección Ultravioleta— revela la eficacia de una prenda para proteger la piel. El valor más alto, 50+, bloquea el 98 % de los rayos UV, proporcionando una protección prácticamente total.

En cuanto al color, el negro absorbe más radiación solar que la clara, convirtiéndola en calor (hasta 2.5 veces más), lo que genera mayor sensación térmica en prendas ceñidas.

Sin embargo, si es holgada, el negro puede resultar fresco al absorber el calor corporal y permitir que el aire lo disipe (efecto chimenea).

El blanco refleja el calor visible pero no necesariamente bloquea la radiación UV. El negro bloquea la radiación pero absorbe más calor. La solución está en los colores intermedios intensos —un rojo, un azul eléctrico— combinados con tejidos que ventilen.

Materiales como el lino y el algodón, en líneas sueltas y fluidas, con mangas largas, ayudan a que la piel respire sin quemarse.

Preferible utiliza manga larga de algodón o lino suelto, en colores vivos o medios, no blancos ni muy claros. Sí, hace calor. Pero la piel expuesta directamente al sol con índice UV de 12 es peor.

En cuanto al color, el negro absorbe más radiación solar que la clara, convirtiéndola en calor (hasta 2.5 veces más), lo que genera mayor sensación térmica en prendas ceñidas.

El bloqueador solar: la regla de las tres horas

El factor de protección solar es importante y debe ser un SPF de 50. Este número representa cuánta radiación ultravioleta (UV) logra bloquear el protector solar.

Para tener una idea más completa de lo que protege los niveles de FPS: un FPS 15 es capaz de bloquear aproximadamente el 93 % de la radiación UV, mientras que un FPS 30 puede ofrecer cerca de un 97 % de protección. En tanto, un FPS 50 alcanza hasta un 98 % de bloqueo de rayos UV.

El bloqueador solar se debe reaplicar cada tres horas durante el día, ya que pierde efectividad con el paso de los minutos, incluso en espacios cerrados, como en las oficinas.

El Senamhi recomienda el uso de bloqueador solar con FPS 50+ cada tres horas, incluso en jornadas nubladas o dentro del hogar, ya que la radiación puede atravesar los vidrios de las ventanas.

La dermatóloga Renata Ruiz aconseja elegir un bloqueador de amplio espectro, que tenga un factor de protección solar mayor a 30 y que sea resistente al agua.

«Amplio espectro» significa que protege tanto de los rayos UVA como de los UVB. No todos los bloqueadores baratos del mercado lo hacen. Hay que leer la etiqueta.

El bloqueador solar se debe reaplicar cada tres horas durante el día, ya que pierde efectividad con el paso de los minutos, incluso en espacios cerrados, como en las oficinas.

El consenso europeo multisociedad publicado en 2024 deja claro que hasta el 95 % de los cánceres de piel no melanoma y entre el 70 y el 95 % de los melanomas son causados por radiación UV y son prevenibles.

Los expertos recomiendan evitar exposición innecesaria, usar protección física —ropa, sombra— y aplicar protector solar de amplio espectro SPF 30 o superior.

Un detalle adicional para quienes tienen piel más oscura: la doctora Maritza Pérez, profesora clínica de dermatología de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai en Nueva York, advierte que incluso la piel más oscura solo proporciona un FPS natural de aproximadamente 13. Si se expone suficientemente al sol, habrá daños en la piel, e incluso probablemente cáncer. La melanina ayuda pero no salva.

Los lentes: UV 400 y comprados en óptica, no en el mercado

El Ministerio de Salud advierte que tanto los niños como los adultos mayores constituyen los grupos poblacionales más vulnerables ante el incremento de los rayos ultravioletas, y recomienda el uso de lentes con protección UV 400, tanto si son de sol como con medida.

El doctor Félix Torres Cotrina, director del Instituto Nacional de Oftalmología (INO), instó a usarlos durante todo el día, con especial énfasis entre las 10 a.m. y las 5 p.m., si se está expuesto continuamente a la radiación solar por razones de trabajo o estudio.

Y hay un punto que el Minsa subraya y que en las ferias y mercados nadie anuncia: la adquisición debe llevarse a cabo en ópticas formales que ofrezcan un producto de calidad, con garantía y seguridad, en lugar del comercio ambulatorio.

Los lentes oscuros sin filtro UV son peores que no usar lentes debido a que la pupila se dilata por la oscuridad y entra más radiación que si uno andara sin nada.

Las horas que hay que evitar

El Círculo Dermatológico del Perú (Ciderm) sugiere evitar el sol entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., periodo en el que la radiación ultravioleta alcanza sus niveles más altos.

El Indeci recomienda evitar la exposición al sol durante las horas de mayor radiación, utilizar ropa de colores claros y mantener ventilados los ambientes de la vivienda y del trabajo.

Las autoridades también exhortaron a prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, quienes son los más vulnerables frente a las altas temperaturas.

Los lentes oscuros sin filtro UV son peores que no usar lentes debido a que la pupila se dilata por la oscuridad y entra más radiación que si uno andara sin nada.

Hidratación: el olvido más común

El calor extremo deshidrata antes de que la sed avise. El mecanismo de sed es tardío y poco preciso —para cuando uno siente sed, ya hay algo de deshidratación.

El Minsa aconseja beber agua de manera regular, consumir frutas o verduras que aporten líquidos para evitar la deshidratación, y no consumir bebidas alcohólicas ni muy azucaradas, que aceleran la pérdida de líquidos.

El Indeci también insistió en la importancia de beber líquidos en abundancia, evitar la exposición directa a los rayos solares y mantener una ventilación adecuada en viviendas y centros de trabajo.

La combinación de calor extremo, radiación UV alta y deshidratación es lo que lleva a los golpes de calor. Y en una ciudad donde agosto ya no es lo que era, ese riesgo es real.

Lo que viene: esto no es una anomalía, es la nueva línea base

La directora de Meteorología y Evaluación Ambiental Atmosférica del Senamhi, la ingeniera Grinia Ávalos, señaló que El Niño alcanzaría su máxima intensidad entre agosto y noviembre de 2026, llegando incluso a categoría «muy fuerte».

El período comprendido entre noviembre de 2026 y marzo de 2027 aparece como el más delicado en el cronograma del Senamhi.

Tanto noviembre como diciembre y enero de 2027 se clasifican con riesgo «muy alto», periodo que suele ir acompañado de inundaciones localizadas y afectaciones a la agricultura.

El calor de agosto no es, entonces, una excepción que pasará. Es el preámbulo de algo más largo e intenso.

Adaptarse no es opcional. Y parte de esa adaptación empieza con cosas concretas, pequeñas, cotidianas: el sombrero correcto, la hora de salida, el bloqueador en la mochila, los lentes comprados en óptica, el agua que no hay que esperar a tener sed para tomar.

El sol de Trujillo en agosto ya no pide permiso. Pero se puede negociar con él.

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