Un equipo de especialistas en biotecnología, control biológico y genética llegó hasta el distrito de Salpo para enfrentar las amenazas que ponen en jaque a la reina de los Andes: la Puya Raimondi. Dos jornadas de expedición en el Cerro Quinga marcaron el inicio de un ambicioso plan que combina ciencia de punta, reforestación masiva y ecoturismo.
En lo alto del Cerro Quinga, donde la tierra guarda secretos milenarios, un grupo de científicos del Proyecto Especial Chavimochic y de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) desplegó una operación sin precedentes para salvar a una de las plantas más emblemáticas del Perú.

Durante dos intensas jornadas de campo, los investigadores no solo examinaron el terreno, sino que trazaron la ruta para frenar los peligros que acechan a la Puya Raimondi y garantizar su permanencia en el tiempo.
10 000 puyas listas para conquistar el cerro
El equipo del Laboratorio de Biotecnología de Chavimochic, liderado por José Peredo Arias, recorrió palmo a palmo el área donde próximamente echarán raíces 10 000 plantas de puya.
Estos ejemplares no son unos recién llegados: fueron germinados en laboratorio mediante la técnica in vitro, una hazaña tecnológica que les permitió nacer en condiciones controladas. Hoy, en los invernaderos del proyecto, crecen vigorosos y esperan su momento para ser trasladados al cerro en lo que será la reforestación más ambiciosa jamás intentada con esta especie.

El enemigo invisible y el misterio de la raíz carbonizada
Pero la batalla por la puya no se libra solo en el suelo. La expedición científica atacó el problema desde varios flancos:
- Guerra biológica contra las plagas: Luis Huamanchumo, jefe del Laboratorio de Control Biológico de Chavimochic, recolectó muestras de los insectos que devoran las puyas. Su misión: encontrar en el laboratorio hongos benéficos que actúen como depredadores naturales, un control ecológico que evite el uso de químicos y respete el equilibrio del ecosistema.
- El ADN de la puya al descubierto: investigadores del área de Genética y Biología Molecular de la UNT, bajo la dirección de la doctora Zulita Prieto Lara, extrajeron muestras para descifrar la identidad genética de la especie. El objetivo es que la Puya Raimondi del Cerro Quinga obtenga su pasaporte internacional, un reconocimiento que la posicione en el mapa mundial de la biodiversidad.
- Una alerta que enciende las alarmas: durante la inspección, los expertos toparon con un hallazgo inquietante: un efecto de carbonización que avanza desde la raíz de las plantas, un fenómeno aún sin explicación que ya ha sido declarado como prioridad de investigación. Los laboratorios ya se preparan para desentrañar este misterio botánico.
Ciencia, comunidad y futuro
La travesía científica no fue un acto aislado. La doctora Prieto Lara y el alcalde de Salpo, Sigifredo Rojas Guevara, coincidieron en resaltar el valor del trabajo articulado entre la municipalidad, la academia y el proyecto especial.
Los expertos toparon con un hallazgo inquietante: un efecto de carbonización que avanza desde la raíz de las plantas, un fenómeno aún sin explicación que ya ha sido declarado como prioridad de investigación. Los laboratorios ya se preparan para desentrañar este misterio botánico.
El burgomaestre, que recibió con los brazos abiertos a la comitiva, dejó claro que esta cruzada va más allá de la conservación: «Queremos que el Cerro Quinga sea un faro de investigación vegetal y, al mismo tiempo, un imán para el ecoturismo. Que la puya no solo sobreviva, sino que sea el motor de una economía local sostenible».

La Puya Raimondi, esa gigante de los Andes que puede vivir más de un siglo y florecer solo una vez, tiene ahora un nuevo aliado: la ciencia peruana en su máxima expresión. El Cerro Quinga se prepara para renacer.


