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Río Moche: estudio alerta sobre metales pesados ocasionados por minería ilegal en La Libertad

Estudio de la UNT revela que en varios tramos del río se detectan metales pesados como arsénico, cadmio y plomo, altamente tóxicos.

El río Moche, una de las principales fuentes de agua en La Libertad, se encuentra gravemente amenazado por la contaminación causada por la minería ilegal. Esta actividad clandestina ha deteriorado la calidad del agua hasta niveles peligrosos, afectando no solo la salud de las comunidades cercanas sino también la producción agrícola que depende de sus cauces.

Río Moche contaminado: cuidado con estos hallazgos

Un reciente estudio de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) revela que en varios tramos del río se detectan metales pesados como arsénico, cadmio y plomo, sustancias tóxicas que hacen que el agua no sea apta ni para consumo humano ni para riego agrícola. La situación ha generado alarma entre autoridades y pobladores, quienes ven cómo un recurso vital para la vida se está perdiendo.

Los informes técnicos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y la Gerencia Regional del Ambiente de La Libertad confirman que la contaminación avanza sin control. La principal causa es la minería ilegal que opera al margen de la ley, mientras el Estado muestra poca capacidad de intervención efectiva. Relaveras abandonadas, pasivos ambientales sin remediar y descargas tóxicas acidifican los suelos y afectan la biodiversidad de la cuenca.

El río Moche contaminado por la minería ilegal en La Libertad.

Este problema no es exclusivo del río Moche. En otras regiones como Tambogrande (Piura), Cajamarca y Celendín, la minería ilegal también ha escalado en sus operaciones, muchas veces disfrazándose bajo procesos de “formalización”. Las consecuencias ambientales son similares: cuerpos de agua contaminados, tierras agrícolas degradadas y ganadería afectada, impactando la calidad de vida y las economías locales.

Un factor que agrava la situación es la falta de respaldo institucional y liderazgo político para frenar esta actividad ilegal. Según un estudio del Centro Wiñaq, el 70.2 % de los peruanos considera que el Congreso tolera o incluso favorece la minería ilegal, debido a intereses políticos o económicos. Esto ha permitido que estas redes ilícitas consoliden poder y fortalezcan su influencia en varias regiones del país.

La ausencia de control y políticas efectivas ha dejado el campo abierto para la expansión de la minería ilegal, que poco a poco se convierte en un actor con peso económico y político, dificultando aún más la tarea de preservar el medio ambiente y ofrecer alternativas sostenibles a las comunidades afectadas.

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