César Vallejo, Abraham Valdelomar y José María Eguren compartieron un mismo escenario para dar vida a sus obras: la imprenta de la penitenciaría de Lima.
Lo que comenzó en 1907 como un taller para los presos se transformó en la cuna de obras como El caballero Carmelo, La canción de las figuras y, de manera especial, la primera edición de Trilce.
Este episodio de la historia fue rescatado en el libro Vigilar, Castigar e Imprimir de Carlos Aguirre y William Fisher, presentado recientemente en la Alianza Francesa de Trujillo.
El conversatorio estuvo a cargo de Erika Caballero, Ximena Veneros y Luis Paliza, quienes reflexionaron y respondieron preguntas del público.
Lo que comenzó en 1907 como un taller para los presos se transformó en la cuna de obras como El caballero Carmelo, La canción de las figuras y, de manera especial, la primera edición de Trilce.
Los ponentes destacaron cómo el libro evidencia un aspecto poco explorado de la cultura peruana, así como el modo en que la literatura puede encontrar espacios de resistencia y creación, incluso, en contextos de encierro y castigo.
Vallejo lo sabía: presentación en Trujillo
Vigilar, Castigar e Imprimir, es el primer libro que muestra la relación entre la cultura impresa y los presos operarios.
La obra explora el taller de imprenta que comenzó a funcionar en la penitenciaría de Lima en 1907 como parte de una terapia penal de socialización y rehabilitación para los reclusos. Sin embargo, el espacio se convirtió —olvidando su finalidad inicial— en la memoria para la literatura peruana.

Aguirre y Fisher profundizan en las condiciones de producción y el contexto en el que laboraban los presos-operarios, así como en las razones que llevaron a escritores como Vallejo a elegir este espacio para publicar su obra.
¿Fue por recomendación? ¿Por una conexión emocional con sus escritos? ¿Qué hace que un autor decida imprimir su libro en una cárcel de Lima?
Más allá de la curiosidad histórica, Vigilar, Castigar e Imprimir revela cómo un centro de reclusión funcionó como un eje cultural inesperado: un lugar donde se cruzó el encierro y la libertad de la literatura. El libro abre nuevas preguntas sobre la relación entre marginalidad y cultura.

Como señalan los autores, la historia de la imprenta en el Perú no solo se escribió únicamente en universidades o en editoriales privadas; sino, también, en los talleres de una cárcel, que entre rejas y esperanza, le otorgó libertad al pensamiento de muchos peruanos.
Texto y fotos: Yeremy Rimarachín Gonzales.


