El 16 de mayo de 1938 nació el último erudito peruano. Un irreverente polígrafo (autor que ha escrito sobre diversas materias) que poseería un singular interés y amplio conocimiento en el terreno del coito: Marco Aurelio Denegri (MAD).
Desde su polémica intervención sobre el consumo de la pornografía en Panamericana Televisión hasta su pintoresco diálogo con Jaime Bayly sobre el sexo oral, el intelectual siempre ha surfeado en las olas sexuales.
Descubre 5 acontecimientos —basados en sus escritos— que lo posicionaron como un líder de opinión en el arte de la pasión erótica.
Sexducción y drogas
En un texto del 2013, Denegri corrige el significado de seducir y lo plasma de la siguiente manera: “Seducir es atraer físicamente a una persona e inducirla a que se relacione sexualmente con quien la atrajo”.
Por ello, el término apropiado es sexducción. Fenómeno nacido en 1960 como una afinidad entre la provocación y la contracultura. Es decir, una distinción permanente entre los fenotipos humanos y la expresión en los modos de erotizar.
Denegri corrige el significado de seducir y lo plasma de la siguiente manera: “Seducir es atraer físicamente a una persona e inducirla a que se relacione sexualmente con quien la atrajo”.
Otra forma para que se cumpla la sexducción es la potencia en ambos géneros. Sin embargo, para que este suceso ocurra debe aislarse de hechos adictivos.
Por ello, la drogadicción es el problema principal para obrar libremente en el campo sexual. ¿Por qué? Porque se vuelve viral y se convierte en un líquido que barre todo esparcimiento.
Así, el negocio del narcotráfico se consolida e impera frente a las relaciones interpersonales. Debido a que la droga es una sustancia que se apodera, plenamente, del metabolismo.
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En comparación al sexo que caduca y tiene un tiempo estimado. No hay compromiso. En la adicción, sí existe un apego que atender siempre.
El novelista William Burroughs menciona que las personas con alto consumo en las drogas pueden tender a hábitos vegetales, ya que empiezan a practicar conductas de compostura fija y fallas en sus reflejos protectores.
Denegri: fantasías eternas
Denegri toma en cuenta la teoría del goce decreciente; la cual postula que nuestra intensidad placentera disminuye de acuerdo a la exposición frecuente al objeto del goce. ¿Pero a qué se debe esta cualidad?
En primer lugar, porque es una realidad que nosotros construimos a nuestra imagen y semejanza. No hay límite que se nos imponga. Es imaginación pura y prolongada.

En la misma línea, cuando fantaseamos el escenario siempre se cumplirá. Tanto es su efecto liberador que un sexo pensado o evocado se nutre de un erotismo que un coito convencional no podrá obtener.
Por ello, instituciones como la iglesia católica siempre han rechazado un pensamiento que cuestione, crea y goce.
Un gran ejemplo es la masturbación, en la cual el sujeto adquiere fantasía para construir y reconstruir. De esta manera, se puede afirmar que tiene omnipotencia, es decir, se iguala al ser supremo.
Tal mandato es ridículo en la actualidad. No solo porque restringe un derecho básico, sino porque se erige como la única forma de razonar y comportarse. El objetivo es salirnos del marco de las dicotomías y disfrutar como no se disfruta.
Erecciones inherentes
Cuando varios lectores le preguntaron a MAD si los atributos de la potencia sexual masculina eran la capacidad erectiva, durativa y repetitiva; el intelectual destacó que lo único inherente a nosotros es la primera cualidad. Las otras se deben aprender.
Se nos da la, únicamente, la capacidad erectiva porque nuestro fin social es la reproducción y conservación de la especie. De este modo, se le permitiría “el empujón pélvico, penetrar a la hembra y fecundarla”.
Respecto a lo contranatural, es decir, al erotismo, sostiene que es un proceso cultural. Es formado por nosotros y se vuelve artificial. No está asociado a la reproducción, sino al placer por el placer mismo.

Respecto a casos particulares, se menciona la copulación del pato como animal que tiene conocimiento de varias dinámicas en el acto sexual. También, el cuervo que puede dar orgasmos 14 veces seguidas.
Otro ejemplo son los sapos que duran tres o cuatro semanas continuas. Y las polillas que se quedan en contacto toda su vida.
Masturbación funcional
En un artículo de El Comercio, publicado el 24 de febrero de 2014, titulado Verdades que se ocultan, Denegri enlista varios datos estudiados y confirmados gracias a lo que esconde el “desorden establecido” (actual sistema global):
- La mayor capacidad sexual es la preadolescente, que sexualmente puede más, pero no hace más. La mayor actividad sexual es la del adolescente, que sexualmente hace más que el preadolescente, pero puede menos.
- De todas las actividades, la masturbación es la menos disfuncional, o sea la más efectiva y rendidora. Luego viene la homosexualidad y en último lugar la heterosexualidad, que es la actividad sexual más disfuncional.
- Las vaginas de las negras son más grandes, dilatables y profundas que las vaginas de las mujeres de otras razas. Esto se debe al hecho de que los penes de los negros son más grandes que los penes de los hombres de otras razas.
- La sexualidad femenina es mejor, más rica y variada que la sexualidad masculina. Lo demostraron Masters y Johnson hace 48 años.


