Francisco, el primer pontífice católico no europeo en casi 1.300 años, ha dejado una marca disruptiva y cuestionadora en la iglesia. Fue una figura que representó tolerancia, inclusión e intención de cambios favorables hacia comunidades vulnerables y, severamente, juzgadas por anteriores gestiones.
En 2023, se estrenó el documental Amén. Francisco responde (Disney+). Ahí se presenta una conversación sincera entre el papa Francisco y diez jóvenes de diferentes partes del mundo, entre 20 y 30 años, quienes le plantean preguntas sobre temas como los abusos sexuales, el papel de la mujer en la iglesia, el aborto, Onlyfans y el género no binario.
Las respuestas del papa Francisco son una carta de amor al prójimo.
Papa Francisco: pelota al centro
«Es aburrido ponerse a hablar con un cura. ¿A ustedes no les aburre? Pelota al centro. Empieza el partido», dijo el papa Francisco para iniciar el diálogo.
Víctor, de origen español y ateo, le pide al santo padre si lo puede tutear y le cuestiona sobre la desconfianza que genera el rol de la iglesia en la actualidad. Menciona que dónde vive, el pueblo no asiste a cultos ni rezos porque lo consideran anticuado.
Francisco admite un distanciamiento en las grandes urbes y da total importancia al testimonio religioso para que prevalezca la credibilidad de la iglesia. Señala el asesinato a una monja que obraba, durante 20 años, en Haití. Ella ayudaba a los chicos indigentes.
«Es aburrido ponerse a hablar con un cura. ¿A ustedes no les aburre? Pelota al centro. Empieza el partido», dijo el papa Francisco para iniciar el diálogo.
La ciudadanía de dicho país le tenía respeto y confidencia porque predicaba con el ejemplo.
«Cuando no hay testimonio, la iglesia se oxida porque se transforma en un club de gente buena que cumple sus cosas religiosas, pero le falta el coraje de salir a las periferias ¿Querés saber lo que es la injustica social? Andá a las periferias. No solo hablo de pobreza, sino periferias existenciales», afirmó.
—¿Por qué hay gente que se acomoda? —replicó el joven.
—La atracción del sillón nos gusta a todos. Entonces, cuando un cura se olvida que es pastor de un pueblo y se transforma en un clérigo de estado… Cualquiera de nosotros puede cambiar una estructura si es justo lo que queremos.
Coherencia
Lucía, psicóloga peruana que se formó para ser monja, pero renunció a los hábitos y pertenece a la comunidad LGBTIQ+, le preguntó sobre el papel activo de la iglesia en el proceso de colonización y el abanderamiento de fenotipos europeos al representar a Jesús y María con test blanca cuando su origen nativo, evidentemente, demuestra lo contrario.
«La iglesia ha pasado por etapas. Pero cada uno de nosotros pertenecemos a una sociedad, a un país y a una cultura que tiene un pasado. Y asumir el pasado a veces cuesta y da vergüenza. La coherencia es lo que más nos cuesta a los cristianos», respondió.
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Señaló que la reforma debe darse desde sus integrantes y constantemente debido a los cambios culturales que surgen con el paso del tiempo. Por ejemplo, el problema de la esclavitud fue aceptado por la época donde era normal. Enfatizó que, ahora, ese hecho debe ser condenado.
Dora, maquilladora española, cuenta que sufrió racismo escolar. Esta situación la llevó a tener pensamientos suicidas y perder la fe. Va a terapia y solo desea ser feliz. Por ello, le pregunta al papa si alguna vez se ha sentido solo.

«Yo me he sentido solo alguna vez. En el momento de soledad te vienen las propuestas más descabelladas para salir de eso. La soledad es como el invierno de una vida. En un tiempo nublado no hay que nunca cambiar de rumbo. Frénate. Esperá que pase y ahí plantéate si tenés que cambiar o no», declaró.
Resaltó la relevancia del diálogo con gente que te estima: padres y amigos. Es bueno siempre tener un confidente. En su experiencia, los momentos difíciles a largo plazo sirvieron para un bienestar pleno.
En ese instante, empezó una tormenta. «A veces en la vida pasa lo mismo. Estás tranquilo y se viene la tormenta. Te bajan de un hondazo», expresó con carcajadas.
Aborto
Milagros, católica y feminista argentina, cuenta que, en 2019, fue catequista y le llamó la atención el debate del aborto. Sin embargo, estaba en contra de la obstaculización de la iglesia a un derecho de la mujer.
Ella asegura que, si Jesús estuviera en la tierra, acompañaría a dichas mujeres y no las juzgaría como los individuos de la misa. Narra que ha acompañado a chicas que han abortado y han sido llamadas “asesinas” por parte de integrantes religiosos.
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«A los curas siempre les digo que cuando se acerque una persona en esa situación, que no pregunten mucho y sean misericordiosos como es Jesús. […] El problema del aborto hay que verlo científicamente y con cierta frialdad. Cualquier libro de embriología nos enseña que al mes de la concepción están “dibujados” todos los órganos. Por lo tanto, no es un montón de células que se juntaron, sino que es una vida humana sistemada. ¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema?», explicó.
Denominó a los médicos que hacen dicha práctica como “sicarios”. Además, añadió que es vital la comprensión de ciertas situaciones afectivas a la hora de sobrellevar ese tipo de embarazos.
—Yo creo que la mujer no toma esa decisión a la ligera. Lo hace con conciencia y en diálogo con Dios. ¿Qué hacemos en la iglesia?, ¿las dejamos de lado y las marginamos? O las apoyamos sea la decisión que tome —exclamó Milagros.
Milagros, católica y feminista argentina, cuenta que, en 2019, fue catequista y le llamó la atención el debate del aborto. Sin embargo, estaba en contra de la obstaculización de la iglesia a un derecho de la mujer.
—Yo vivo lo que tú vives, pero del otro lado. Voy los sábados a la puerta de un abortorio a hablar con las chicas que van a entrar para preguntarles por qué han llegado a esa decisión ya que muchas veces es un miedo a que las echen de casa, no terminar su carrera profesional, la falta de dinero…
Si tú eres capaz de poner solución a ese problema por el cual han llegado, no abortan. No conozco a una persona que se haya arrepentido en la puerta del abortorio de decir “voy a dar una oportunidad a esa vida”.
Para los cristianos, la vida es un don. Y para los ateos, si no crees en la vida eterna, ¿cómo le vas a quitar la única vida que tiene a ese niño? —alegó María, cristiana española y mayor de seis hermanos.
—Participo igual que vos. Nada más que acompaño en su decisión sea la que sea —puntualizó Milagros.
—Tú que estás muy segura y rodeada de mujeres que han abortado. ¿No ves el sufrimiento que causa un aborto?
—¿Y qué pasa si es que no tienes culpa? Que simplemente abortaste y estás tranquila. ¿Cómo puedes ser libre si es que va a venir una persona y te va a interrogar sobre las decisiones que tomas? —intervino Lucía.
—Les daré mi opinión. Soy mamá y lo que dice María me choca mucho porque en algún momento lo pensé. Cuando eliges el aborto es la última opción y no solo es dar comida y techo. Hay personas que no están preparadas para criar. Siempre termina en niños que no son deseados.
Mi embarazo fue angustioso porque el papá de mi hija me abandonó y mi padre me dio las espaldas. Tu cuerpo y tu sociedad se descompone. Encima, tienes una responsabilidad.
—Y esa marea feminista, ¿no podría enfocarse en buscar los recursos para que las que quieren ser madres salgan adelante? —respondió María.

Francisco agradeció la sensibilidad de los jóvenes para ver el aborto desde un enfoque humano y no estadístico. Resaltó no dejar sola a una mujer que haya abortado ni aislarla. No obstante, no existe justificación para dicho acto. Solo acompañamiento.
Pederastia
Juan, español víctima de abusos por parte del Opus Dei, tomó la palabra y habló sobre la hipocresía de la iglesia en temas sensibles. Manifestó que muchas personas dentro de la iglesia minimizan los casos de pederastia y defienden al perpetrador.
Cuando tenía 11 años, llevó cursos escolares en el Opus Dei y fue abusado sexualmente por un numerario. El victimario fue condenado a cumplir 11 años encarcelado. Sin embargo, por circunstancias cuestionables, la condena se redujo a 2 años.
A raíz de esta diminuta pena, el abusador no entró a prisión ni se le privó de seguir dando clases religiosas. En 2014, el padre de Juan le envío una carta al papa para solicitarle apoyo. Juan le entrega a Francisco la respuesta que les dio a este primer mensaje.
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El sumo pontífice lee su propia respuesta. Juan cuenta que, en el 2015, el colegio del Opus Dei recibió una carta de la Congregación para doctrina de la fe. En dicho documento les comunicaban que el caso se iba a archivar y que se tenía que reponer el buen nombre del violador.
—¿Por qué tomaron esa decisión? ¿Van a rectificar las palabras de la congregación en algún momento? Hoy hay una sentencia firme y han reconocido los hechos —cuestiona Juan.
—Estos casos de abuso a menores no prescriben. En la iglesia es más escandaloso porque donde, precisamente, tienes que cuidar a la gente, la destruyes. Es una doble vida horrorosa. Te agradezco la valentía de haberlo denunciado porque hacen falta pantalones. No es fácil porque los condicionamientos sociales son muy grandes. Si hay una sentencia firme, quisiera saber para revisar el caso —aseguró el papa.
A raíz de esta diminuta pena, el abusador no entró a prisión ni se le privó de seguir dando clases religiosas. En 2014, el padre de Juan le envío una carta al papa para solicitarle apoyo. Juan le entrega a Francisco la respuesta que les dio a este primer mensaje
—Hay muchos sacerdotes y obispos que son malas personas.
—Puede ser que haya gente que esté jugando mal. La política es limpiar. Tolerancia cero. Cubrirlo fue la tentación de la iglesia siempre hasta que se pasó la cuenta.
—¿Usted en algún momento ha hablado con algún sacerdote u obispo condenado o que sepa que haya abusado?
—Me encontré desde el negacionista hasta el arrepentido. Sí hablé con ellos para comunicarles sentencias.
—No creo que la solución sea solo levantar el caso. Eso no es justo. Este chico ha venido hasta aquí para que usted diga que se va a solucionar el tema. ¿Y toda la gente que no puede venir aquí? —interrumpió Víctor.
—No es una cosa que empieza de hoy. Este trabajo de hablar claro, de poner disciplina en los seminarios, de castigar a los laicos abusadores es de hace años. No es que empieza hoy porque vos viniste acá —argumentó Francisco.
—No me parece que se está haciendo lo suficiente si es que las personas que han sobrevivido tienen que pasar años esperando respuestas. Si soy un sacerdote y he violado a alguien, tengo una institución que me respalda. Si soy una persona violada, tengo que enfrentar a la justicia en total soledad —dijo Lucía.
—Hay que mirar a la iglesia desde su camino más bueno. No digo que todo lo que se hace va a solucionar el problema porque es un problema de degeneración humana. Y la iglesia tiene que ir adelante y decir “en casa pasa esto”. Empezamos a caminar y crear una conciencia social —expresó el papa.
Género no binario y feminismo
Celia es una persona no binaria y cristiana. Le pregunta al líder religioso si sabe el significado de dicho género. Francisco le indica que sí sabe y recalca que en la iglesia hay lugar para todo tipo de persona. Él no se siente con el derecho de rechazar a alguien.
También, le interroga sobre los religiosos que dan discurso de odio y se protegen con ciertos extractos de la biblia para argumentar su exclusión. El papa los denomina infiltrados “que aprovechan a la iglesia para su estrechez personal”.
Afirma que esas ideologías cerradas provienen de una incoherencia interna porque saben señalar, pero no aceptar sus propias faltas. Se liberan cuando condenan a otros.
—Me considero feminista dentro de mi iglesia y participo. ¿Cree que si no fuera feminista sería mejor cristiana? —añadió Milagros.
—Feminista es un adjetivo. A mí lo que me interesan son los sustantivos. Nosotros caímos en la cultura del adjetivo y los multiplicamos. El bautismo no se da a un adjetivo, se da a un sustantivo, a una persona. Y yo creo en la persona.
—¿Qué impide que haya una mujer en su puesto?
—Ahí hay un problema teológico. En la iglesia hay dos líneas constituyentes. En el ministerio están los hombres; en la maternalidad, las mujeres. La promoción de la mujer va en la línea de su propia vocación de mujer. La mujer tiene su función en la iglesia porque la iglesia es mujer. No es “el” iglesia. Es “la” iglesia. La iglesia es la esposa de Cristo. En el Vaticano, la misa de gobernadores la hace una mujer. La comisión económica la llevan las mujeres.

—¿No sería posible, tampoco, una mujer sacerdote?
—Detrás de tu afán de promoción estás demostrando una adhesión machista porque te acompleja que la mujer no pueda ser sacerdote.
—Sí porque ya estamos ocupando todos los espacios. Mi idea no es privarla, sino que ocupe ambos espacios.
—Entonces le quitas la originalidad. Es un punto dogmático que la pone en primer lugar, pero donde tiene que estar.
Onlyfans
Alejandra, colombiana que crea contenido para adultos en plataformas online, alza la mano para contarle al papa sobre su trabajo.
Ella se dedica a la pornografía a través de vídeos en vivo y directo. Además, tiene otra red social donde vende vídeos explícitos y comercializa sus redes sociales.
El sumo pontífice tiene el rostro desencajado. Subraya que el sistema de comunicación siempre debe priorizar una comunicación de retroalimentación. También, se debe distinguir la riqueza de un medio y la moralidad de lo que hacés respecto al concepto moral que cada uno posee.
Por ejemplo, si por un medio vendes drogas o descubres contactos mafiosos estás intoxicando a la juventud y fomentas un delito, respectivamente.
La joven explica que ella tiene el control de lo que acepta cuando un usuario le pide un contenido específico. Medha, migrante en Estados Unidos, le expresa su admiración por llevar el dominio de los límites en lo que hace.
“Yo pienso que te mete más en ti mismo y te aleja de la gente que te rodea y la vida real, porque al final no necesitas ya del otro para darte gusto […] Tu cuerpo es templo del espíritu santo y estás atentando contra tu cuerpo.
Creo que la pornografía destruye a la persona, de verdad lo creo, es la única adicción que se trata como si fuera una adicción a una droga o al alcoholismo sin tener consumo de ninguna sustancia física”, puntualizó María con una sólida fe.
—¿En tu trabajo hay violencia? —pregunta Milagros.
—Hay personas que les gusta ver sangre. Pero no es posible. Te bloquean, te cierran y no puedes abrir más páginas —dice Alejandra.
—¿Te sientes cómoda?
—Perfectamente. Cuando prendo mi cámara, me siento la más diva. Hubo un punto, lo reconozco, donde el personaje me absorbió a mí. Era una persona insegura. Sentarme con ustedes a hablar, no lo podía hacer.
El hecho de ser un personaje público me apropió de mi cuerpo y de quedarme firme en mis creencias. A mí me encanta lo que hago. El hecho que digan que nos cosifican, el punto es que nos han cosificado desde siempre lo que pasa que hoy gano dinero por ello. Además, soy una mamá muy presente.
“El sexo es una de las cosas bellas que Dios dio a la persona humana. El expresarse sexualmente es una riqueza. Todo aquello que disminuya la real expresión sexual, te parcializa. El sexo tiene su razón de ser: la expresión del amor es el punto central de la actividad […] Creo que los cristianos no siempre hemos tenido una catequesis madura sobre el sexo”, definió el papa Francisco.


