La tragedia ocurrida en el centro comercial Real Plaza de Trujillo es el resultado de la convivencia diaria con la anomia social, concepto de la sociología utilizado para describir el mal o incorrecto funcionamiento del orden social, es decir, el descontrol, la subversión del orden, el caos, la anarquía y finalmente, el colapso social.
Real Plaza Trujillo: reflejo de anomia social
La caída del techo del patio de comidas del centro comercial Real Plaza de Trujillo forma parte de una serie de sucesos donde encontramos puentes que se caen debido a las lluvias, carreteras y vías de comunicación interrumpidas por huaicos e inundaciones, entre otros sucesos que se presentan junto al aumento de espiral de violencia como la minería ilegal, las extorsiones, el terrorismo y el narcotráfico y los escándalos de corrupción en el poder. La tragedia de Trujillo no se trata de un hecho aislado, se trata de un síntoma más de la anomia y el colapso social al que nos acercamos.

El primer deber de un Gobierno es dar seguridad y bienestar a sus gobernados. En la actualidad, en ningunos de los tres niveles de Gobierno (central, regional y local), existe la capacidad para dar seguridad a los peruanos. Sugerimos revisar el número de presidentes regionales, alcaldes provinciales y alcaldes distritales en prisión por actos de corrupción. Es sintomático. Como el número de expresidentes de la República comprometidos con la justicia.
La práctica generalizada de la corrupción explica la incapacidad para dar seguridad preventiva a los peruanos: puentes, carreteras, hospitales y escuelas que se caen o desploman, que se inundan, inservibles o donde los niños son envenenados con alimentos en mal estado.

Incapacidad para prevenir los huaicos, ineptitud para captar adecuadamente el agua de las lluvias por falta de reservorios, ineficiencia para planificar la producción agrícola con salida de los productos al mercado. Todo mal hecho, o hecho al revés. Consecuencia de la anomia social.
En el caso de la reciente tragedia de Trujillo, el centro comercial Real Plaza había sido clausurado meses atrás por el exalcalde de Trujillo Arturo Fernández por razones de seguridad. El 29 de diciembre de 2023, la Municipalidad de Trujillo ordenó cerrar ese centro comercial por deficiencias estructurales, lo que generó quejas entre políticos y gremios empresariales.
Al respecto, el exalcalde Arturo Fernández declaró a la prensa que su vacancia de la alcaldía tiene relación con la clausura de este centro comercial, señalando que de por medio hubo intereses de congresistas y del actual alcalde de Trujillo, Mario Reyna.

En efecto al parecer se hizo todo un lobby político para vacar al alcalde de su cargo y para impedir -desde el Congreso- el cierre o clausura del centro comercial de Trujillo. Esta defensa cerrada en el Congreso está siendo atribuida por la prensa a los congresistas Diego Bazán, Alejandro Cavero y Adriana Tudela, quienes en 2023 respaldaron o presentaron iniciativas que favorecían a los centros comerciales flexibilizando los protocolos de seguridad.
En esta dolorosa experiencia para todos los peruanos, como podemos ver, se encuentran participando diferentes niveles y poderes del Estado, inmersos de responsabilidad en la cadena de sucesos del centro comercial Real Plaza de Trujillo: vemos el lobby para vacar al alcalde provincial que ordenó el cierre y clausura del centro comercial, lobby en el que se contó con la participación del partido del gobierno en la región La Libertad, APP, partido muy relacionado al nuevo y actual alcalde de Trujillo Mario Reyna. También vemos el lobby en el Congreso con la participación de congresistas de varias bancadas.

El caso del Real Plaza de Trujillo es un ejemplo de cómo funciona la lógica de la corrupción en el poder y de quiénes integran la cadena de sucesos que terminan constantemente en tragedia. Pese a que hubo control de la seguridad del Real Plaza de Trujillo por parte de la anterior gestión municipal, el lobby y la corrupción se impusieron sobre el orden y la responsabilidad. Características de la anomia social.
En cuanto a la situación de anomia, caos y desorden en la que nos encontramos, queda claro que este Gobierno no trabaja prevención contra la criminalidad, tampoco hace prevención contra desastres naturales, (las lluvias y huaicos), menos aún en inspeccionar se cumplan las reglas preventivas, el caso de Trujillo, (revisión de estructuras).
Finalmente, este Gobierno no está preocupado ni preparado para hacer un trabajo integral y articulado en prevención integral, lo vemos en el manejo de la Seguridad Ciudadana, frente a los desastres naturales y en accidentes como el ocurrido en la ciudad de Trujillo.
Desde Aprosec invitamos a que lean la Ley 31914, la Ley permite el funcionamiento de establecimientos con «Fallas de Seguridad», la Ley solo limita la clausura del establecimiento solo en las áreas de riesgo, con ello se reduce significativamente las inspecciones de seguridad en todo el local.
La congresista Adriana Tudela acaba de retirar un proyecto de Ley que favorecia el tiempo de inspecciones a favor de los locales. La parlamentaria de Avanza País, proponía en este proyecto de Ley, restablecer la vigencia indeterminada, de los certificados de inspección técnica y de seguridad en edificaciones, en un país con alta informalidad y corrupción es inadmisible. la Ley 31914 fue promulgada por Dina Boluarte.

Basta ya de que la seguridad siga siendo «Tarea de todos, pero responsabilidad de dadie».
César Ortiz Anderson
Presidente de APROSEC



